Daniel Chong, el director de cine que lo dejó todo para diseñar su propio mundo: “Nunca lo abandoné. Me lo llevé a la moda”

Hablamos con el diseñador en una conversación de cine, costura y visibilidad

Un retrato del diseñador Daniel Chong. / Daniel Chong / Daniel Chong

El cine siempre ha dejado claro que todo es posible. Dedicarse al oficio de hacer películas tiene un poso de posibilidades infinitas desde el punto de partida hasta mantenerse en el propio negocio, y cientos de testimonios así lo han dejado a través de su historia. Aunque hubo una carrera que se desvió hacia la moda.

Daniel Chong hoy se ocupa de crear las mochilas 'virales' que lleva a su espalda medio país, pero hasta en eso se puede palpar la herencia recibida de lo que un día fue su vocación por el séptimo arte.

El diseñador ha presentado su última colección en colaboración con Eduardo Navarrete, una simbiosis que, de alguna manera, celebra sus similitudes y diferencias al mismo tiempo. “Los dos entendemos la moda como comunicación y no solamente como producto. Nos gusta el color, la cultura popular, el humor, provocar reacciones y construir historias alrededor de la ropa”, explica a LOS40.

Navarrete, rostro televisivo ocasionalmente y diseñador disruptivo a tiempo completo, ha conseguido que ambas marcas se fusionen en una colección que se ha presentado en la Fashion Week de Madrid. “Lo divertido está en vez qué ocurre cuando dos universos reconocibles chocan, se mezclan y nos obligan a salir de nuestro terreno habitual”, comenta.

Pero ¿qué hubo antes de las mochilas? Los artículos de Chong se definen como “cuadrados, funcionales y llenos de color”, unos adjetivos que se extendieron a accesorios, ropa, colecciones y desfiles. Sin duda, trasfondo almodovariano.

“Si miro mi recorrido creo que existe un hilo conductor: me interesa encontrar algo extraordinario dentro de lo cotidiano. La gente normal, los barrios, los oficios, las familias, el trabajo, mis raíces chinas, España, Madrid, mi madre… todo eso termina apareciendo en lo que hago”, confiesa. Algo que empezó como ideas fílmicas y acabó traduciéndose a prendas.

Chong, el director que empezó a coser

De raíces chinas pero nacido en Ecuador, Chong se marchó a Argentina a estudiar a los dieciocho años. Que el camino fuera el cine vino de la represión, pero acabó encontrando la mejor de las compensaciones: “Estudiar moda me daba miedo. Todavía no vivía mi sexualidad con la libertad con la que la vivo hoy y tenía muchos prejuicios interiorizados; pensaba que si estudiaba moda la gente asumiría inmediatamente que era gay. Y yo no estaba preparado para enfrentarme a eso. Entonces, el cine apareció como un territorio creativo donde podía expresarme sin sentir que exponía una parte de mí que todavía estaba intentando comprender”.

Estudiar moda me daba miedo. Todavía no vivía mi sexualidad con la libertad con la que la vivo hoy [...] pensaba que si estudiaba moda la gente asumiría inmediatamente que era gay.

—  Daniel Chong

Desde entonces, y pese a haberse atrevido a dar el paso de abrazar su verdadera pasión, sabe identificar los patrones comunes entre ambas disciplinas. “Me interesan los creadores con una voz propia. Y aquel sueño de contar historias nunca desapareció: simplemente cambió de formato. Hoy construyo personajes y universos a través de una colección, un desfile, una campaña o un vídeo”, se explaya, aunque recalca contundente: “Nunca abandoné completamente el cine. Me llevé el cine conmigo a la moda”.

Del cine español se queda con Candela Peña, una actriz que le transmite “mucha verdad”. “Su interpretación en Princesas se me quedó grabada. Me interesa esa vulnerabilidad, esa crudeza y su capacidad para interpretar personajes que muchas veces están en los márgenes sin convertirlos en caricaturas”, cuenta en relación con la película de Fernando León de Aranoa.

Pero para sus referentes vuelve a lo que marca ya no su carrera, sino su filosofía de vida. “Han demostrado que nuestras historias no tienen por qué quedarse en un nicho ni estar siempre contadas desde el trauma. Se puede hablar de identidad, sexualidad, familia, religión, amistad, dolor o pertenencia desde el humor, la emoción y la cultura popular”, dice emocionado sobre los Javis.

Lo mismo que han alcanzado Javier Calvo y Javier Ambrossi, ahora directores premiados en el Festival de Cannes, es algo que podía hacer con la moda. Aunque de manera más sencilla. “El cine es una creación tremendamente colectiva. Para levantar una película necesitas mucha gente, financiación, producción y tiempo. Con la moda descubrí algo casi mágico: podía imaginar algo por la mañana, coger una tela, cortar, coser y unas horas después tener delante algo que antes solo existía en mi cabeza. Esa inmediatez me enganchó”.

Pese a tener poco que ver con la industria cinematográfica, no lo oculta, porque es lo que le ha llevado a ser el artista que es hoy: “No reniego de haber estudiado cine. Fue fundamental para convertirme en el diseñador que soy. Me enseñó narrativa, composición, imagen, ritmo, referencias y dirección artística. Y, sobre todo, me enseñó que una imagen bonita no necesariamente cuenta una historia”.

Con otro éxito sumado a su particular palmarés modistico, está claro que Chong aún tiene muchos diseños por delante. ¿Estará el cine aún en algún punto de su horizonte? “Me gustaría retomarlo algún día, aunque no necesariamente abandonando la moda para convertirme en director. Me interesa más pensar cómo juntar esos dos mundos. Me encantaría hacer un cortometraje, un fashion film más narrativo, un documental o incluso contar una historia personal”.