El CD se resiste a desaparecer y vuelve a conquistar a los más jóvenes

Las ventas del formato crecen con fuerza en Estados Unidos, mientras que el vinilo continúa liderando el mercado físico en España

Varios CDs / Kinga Krzeminska

Hubo un momento en el que parecía que los CD tenían los días contados. Con millones de canciones disponibles en el móvil y plataformas capaces de reproducir casi cualquier disco al momento, las estanterías llenas de álbumes comenzaron a verse como una imagen de otra época. Sin embargo, el formato físico no solo sigue vivo, sino que está recuperando terreno entre quienes, en muchos casos, ni siquiera llegaron a convivir con él en su momento de mayor auge.

Los datos del primer semestre de 2026, recogidos por Luminate Data y PROMUSICAE, reflejan este inesperado cambio. En Estados Unidos se vendieron 16,3 millones de CD, un 16% más que durante el mismo periodo del año anterior. Aunque el K-pop y sus ediciones coleccionables han desempeñado un papel importante, el crecimiento no depende exclusivamente del género surcoreano: si se eliminan esas ventas del cálculo, el aumento todavía alcanza el 6,7%.

El informe publicado por la RIAA también confirma el buen momento de la música en soporte físico, aunque mide ingresos y no unidades vendidas. Durante los seis primeros meses de 2026, la música grabada generó 6.000 millones de dólares en Estados Unidos, un 6,9% más. El streaming continuó dominando el negocio con el 82% de los ingresos, pero la facturación procedente de los formatos físicos aumentó un 25,9%. Dentro de esa categoría, los ingresos del vinilo crecieron un 17,7% y los del CD se dispararon un 58,6%.

En España, el vinilo continúa mandando

El mercado físico español facturó 20,9 millones de euros entre enero y junio, lo que supone un crecimiento del 20,3%. Aquí, el verdadero protagonista sigue siendo el vinilo: sus ingresos aumentaron un 27,7%, hasta alcanzar los 15,3 millones de euros. Los CD también avanzaron, aunque de una manera bastante más discreta, con una subida del 4,3%.

Una mujer escuchando un disco de vinilo / eclipse_images

Eso no significa que España esté dando la espalda a las plataformas. Todo lo contrario: el negocio digital concentra el 88,5% de los ingresos de la música grabada y el streaming generó 159,6 millones de euros durante el primer semestre. Los datos muestran, por tanto, que no estamos ante una batalla entre lo nuevo y lo antiguo, sino ante dos formas de consumo que cada vez conviven con mayor naturalidad.

Música para escuchar… y también para guardar

La explicación no parece centrarse solo en la nostalgia. MIDiA Research señala que el interés por las tecnologías analógicas también está relacionado con la comodidad, las costumbres y la calidad de la experiencia. Para una generación acostumbrada a que las canciones vivan dentro de una aplicación, comprar un disco puede ser una manera de convertir la música en algo tangible.

El CD o el vinilo también se coleccionan, se exponen en una habitación, se regalan o se compran como una forma directa de apoyar a un artista. El fenómeno del K-pop lo ilustra especialmente bien: muchos álbumes llegan en varias versiones e incorporan fotolibros, tarjetas, pósteres y otros artículos exclusivos. El disco deja así de ser un simple soporte y se transforma en una experiencia pensada para los fans.

La tendencia encaja, además, con un interés más amplio por recuperar ciertos objetos anteriores al smartphone. En una vida cotidiana protagonizada por notificaciones, redes sociales y contenidos que desaparecen al deslizar el dedo, abrir un álbum, observar su diseño y conservarlo aporta una forma de vivir diferente.

El streaming continúa siendo imbatible para descubrir canciones y escuchar música en cualquier lugar. El formato físico, en cambio, ofrece algo que una biblioteca digital difícilmente puede reproducir: la sensación de propiedad. Una canción puede encontrarse en Spotify o hacerse viral en TikTok, pero un disco firmado, una edición especial o un libreto guardado durante años construyen otro tipo de recuerdo.