JBL sigue apostando por la pantalla en sus auriculares ‘Live Beam 4’
La firma de sonido renueva sus in-ear con estuche inteligente: una pantalla más grande y fluida que busca justificar su espacio en tu bolsillo frente a una competencia feroz.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
El año pasado tuvimos sobre la mesa los Live Beam 3 de JBL, una propuesta que rompía la monotonía del mercado del audio portátil metiendo una pantalla táctil en el estuche de carga para intentar que nos olvidáramos del smartphone. Exactamente doce meses después, hemos podido probar sus sucesores directos: los JBL Live Beam 4.
JBL ha pulido la fórmula, pero estamos ante una entrega marcadamente continuista. Hablemos.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
Diseño y ergonomía: ligeros, pero no para todas las orejas
A nivel visual, los auriculares mantienen esa línea continuista con acabados cuidados y patillas de superficie plana que funcionan a las mil maravillas. Los controles por toques (simples, dobles y triples) responden con precisión milimétrica a la hora de gestionar la reproducción, cambiar entre modos de cancelación de ruido o invocar al asistente de turno.
LOS40
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Son extremadamente ligeros (plástico), algo que se agradece desde el primer segundo. Sin embargo, en términos de dimensiones, el cuerpo del auricular anda un pelín por encima de la media. El punto de querer descansar no llega nunca, pero los que tengamos pabellones auditivos algo más pequeños agradecemos formas un poco más reducidas y recogidas. Como de costumbre, el paquete incluye varios tamaños de almohadillas para buscar el mejor sellado posible, pero la presencia física en la oreja, en mi caso, se hizo notar con el paso del tiempo.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
El estuche, por su parte, llama la atención con esa brillante pantalla en acción, pero arrastra el peaje físico de su gran reclamo: es algo más voluminoso y grueso que los estuches habituales del mercado. Si eres de los que acostumbra a llevar las llaves y los auriculares en los bolsillos del pantalón vaquero, su presencia se nota más de la cuenta.
Una pantalla más madura pero la misma duda de siempre
La gran protagonista vuelve a ser la pantalla integrada en el estuche. En estos Beam 4 el salto técnico se nota: es algo más grande, aprovecha mejor los marcos y, sobre todo, la interfaz es bastante más fluida e inmediata que en la generación previa.
Además de ser personalizable, en la pantalla tendrás acceso directo a cualquier parámetro relacionado con el sonido; desde la EQ, pasando por el audio espacial, de alta resolución o el "Find my buds", por si has encontrado la caja y no los auriculares.
Ahora bien, el dilema de fondo sigue intacto. La pantalla continúa siendo un puente entre los auriculares y el teléfono móvil.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
Si eres de los que tiene el móvil siempre en la mano o en el bolsillo y no te cuesta nada deslizar el dedo o abrir la app de JBL para ajustar un parámetro, el estuche no cambiará tu rutina. En cambio, para quienes trabajan con el estuche reposando sobre la mesa o suelen llevar el smartphone guardado en la mochila, encontrarán en los Beam 4 un atractivo de verdad: tener el control total de reproducción, volumen y perfiles de sonido a un simple toque de distancia sin depender de notificaciones ni distracciones del teléfono.
Sonido y cancelación
En el apartado estrictamente musical, la evolución respecto a los Beam 3 es sutil. El sello de la casa sigue ahí: un audio dinámico, frecuencias medias y altas bastante limpias y un grave potente que gana algo de definición y presencia (ayudado por la compatibilidad con códecs de alta resolución como LDAC), pero sin marcar una distancia generacional evidente frente a lo que ya escuchamos el año pasado.
Suenan francamente bien y tienen potencia suficiente para disfrutar de cualquier género, pero, aunque las tres letras de JBL imponen respeto en el mundo del audio, no llegan a reinar en solitario. Si dejamos el estuche a un lado, en ese rango de precio el mercado tiene alternativas de primer nivel que aprietan muy fuerte en detalle acústico puro.
La cancelación activa de ruido (ANC) resuelve el rumor continuo de la ciudad, sin generar esa desagradable sensación de vacío o presión en el tímpano, aunque si pones un gimnasio ‘trendie’ como la prueba de fuego, el ambiente sigue bastante presente. Traducimos esto como una cancelación de ruido activa que cumple pero que no hace magia.
En llamadas en exteriores o con viento, el micro cumple sin alardes, perdiendo algo de claridad si el entorno se vuelve caótico.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
Conclusiones
Los JBL Live Beam 4 son unos auriculares muy solventes, bien construidos y con una personalidad única en el mercado. Sin embargo, la recomendación directa e impulsiva de compra solo llega si el concepto del estuche con pantalla táctil te cautiva. Si la idea de controlar tu música y tus ajustes directamente desde el estuche te encaja , puedes dejar de mirar y lanzarte a por ellos: te llevas un gadget muy divertido, maduro y unos auriculares de los que no te vas a arrepentir.

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino

JBL Live Beam 4 / Luis J. Merino
Ahora bien, si al leer estas líneas piensas aquello de "para controlarlos desde el estuche, saco el móvil, abro la app y ya está", la compra no debería ser tan inmediata. En esa franja que ronda los 200 euros existen opciones in-ear extraordinarias en el mercado, con estuches más compactos y perfiles sonoros excepcionales. La verdadera diferenciación de estos Beam 4 está en su pantalla; de cuánto valores tú ese factor dependerá que sean tu próxima compra o no.












