El audio portátil está cambiando. Los Buds Clip Pro de CMF by Nothing son la prueba perfecta de que aislarse del entorno ya no es la única forma de escuchar música.
La submarca de Nothing se estrena en el segmento de los auriculares abiertos tipo clip con una propuesta que combina comodidad diaria, un diseño distintivo y una calidad de sonido que supera las expectativas de este formato

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino
El audio portátil está cambiando. Durante años, la industria nos ha empujado a creer que la única forma de disfrutar de la música en movilidad pasaba por sellar por completo el canal auditivo y activar la cancelación de ruido más agresiva posible. La ANC tiene su momento y su lugar, pero cuando ese aislamiento no es imprescindible, el formato in-ear tradicional empieza a mostrar sus costuras en términos de fatiga.
Nothing ya había coqueteado con el audio abierto a través de los Ear (open), pero aquellos apostaban por un gancho tradicional que rodeaba la oreja. Con estos nuevos CMF Clip Pro, la compañía traslada el reto a su submarca más desenfadada y sucumbe de lleno a la tendencia que arrasa en el sector: el formato clip.

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino
Diseño brutalista y comodidad: una pinza que se olvida puesta
Como suele ocurrir con todo lo que sale del laboratorio de Nothing y CMF, el envoltorio visual no deja indiferente a nadie. Lejos de imitar las curvas convencionales de rivales como Oppo o JBL, la compañía de Carl Pei apuesta por líneas industriales marcadas.
LOS40
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El extremo que reposa tras la oreja adopta una forma cilíndrica, de "pequeña pila" o barrilete, que a primera vista puede parecer ligeramente brutalista. Sin embargo, en vivo entra por los ojos y, lo más importante: funciona en la oreja.
Cada auricular pesa apenas 5,9 gramos y recurre a un puente flexible de titanio recubierto de TPU de tacto suave. Distribuye la presión sin pellizcar el cartílago, permitiendo llevarlos durante jornadas enteras de trabajo o deporte sin notar la menor molestia y en lugar de paneles táctiles que provocan toques involuntarios al ajustarse el auricular, integran botones físicos en la parte trasera del cilindro, con un clic firme y configurable desde la aplicación Nothing X.
También cuentan con certificación IP54, suficiente para sudor, lluvia ligera y entrenamientos al aire libre sin preocupaciones.

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino
El estuche: diván de diseño con rueda multifunción
El estuche de carga merece mención aparte. Su silueta recuerda inevitablemente a un pequeño diván o a una caja de sombrero de copa (ojo a la comparación), alejándose por completo de las clásicas "cajetillas" ovaladas que busca el resto de la industria. Es cierto que resulta algo más voluminoso de lo habitual y se deja notar si lo llevas en el bolsillo del pantalón, pero gana protagonismo en cuanto lo dejas sobre el escritorio.

Buds Clip Pro de CMF by Nothing

Buds Clip Pro de CMF by Nothing
Además, CMF no ha desaprovechado la carcasa: incluye su característico Smart Dial. Esta rueda giratoria no es un adorno; permite controlar el volumen del teléfono directamente desde la caja, pausar la música o cambiar de pista sin tocar los auriculares ni sacar el móvil. Una solución física muy satisfactoria para tener sobre la mesa de trabajo.
Rendimiento acústico: ¿cómo suena un altavoz que no entra en el oído?
El gran prejuicio de los auriculares abiertos siempre ha sido la anemia en frecuencias bajas. Al no sellar el tímpano, la física juega en contra. CMF ha intentado contrarrestar esta fuga montando un driver dinámico de 10,8 mm de doble imán junto con su algoritmo Ultra Bass Technology y certificación Hi-Res Audio con soporte LDAC.
El resultado sorprende desde el primer acorde. No vamos a engañar a nadie: el formato in-ear tradicional sigue metiendo la presión sonora directamente al canal sin pérdidas, lo que garantiza una pegada en graves imposible de replicar en abierto. Sin embargo, la claridad, amplitud espacial y cuerpo que consiguen estos Clip Pro es sobresaliente para un altavoz que simplemente descansa frente a la cavidad auditiva. Sin entrar en comparativas directas entre formatos, considero que difícilmente se puede escuchar mejor la música si nuestro objetivo es permanecer atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.
Además, el formato clip tiene una particularidad: permite ligeras variaciones de colocación en una misma oreja. Podemos orientar la cápsula para que quede perfectamente encarada hacia la entrada del canal auditivo o dejarla descansando de forma más holgada; según elijamos, el audio ganará cuerpo en las frecuencias bajas o una sensación de mayor apertura espacial.
Para el entorno compartido, integran un sistema de sellado acústico direccional (Sound Seal) que invierte fases para evitar que quien esté sentado a tu lado escuche tu música o tus llamadas, algo que se puede calibrar desde la app para asegurar la máxima privacidad.
Todo esto con hasta 10 horas de reproducción continua por carga y 32,5 horas totales con la carga del estuche. Con carga rápida: 10 minutos en la caja devuelven unas 4 horas de escucha.

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino

Buds Clip Pro de CMF by Nothing / Luis J. Merino
Conclusiones
Los CMF Clip Pro demuestran que el audio abierto ha dejado de ser un nicho experimental para convertirse en una alternativa real, cómoda y apetecible para el uso diario. No sustituyen a unos in-ear con cancelación activa cuando buscas aislarte del mundo en un vuelo o concentrarte en un entorno ruidoso, pero para pasear por la ciudad, trabajar en la oficina escuchando tu música sin perderte lo que pasa a tu alrededor o hacer deporte, son imbatibles en confort.
Por un precio por debajo de los 80 €, CMF pone en el mercado una propuesta con diseño atrevido, compatibilidad LDAC, excelente batería y una comodidad de uso que hace muy difícil querer volver a meterse auriculares dentro de las orejas.












