Cuando 17.000 personas en Madrid encontraron la redención espiritual con CA7RIEL y Paco Amoroso
El dúo argentino llevó al Movistar Arena su gira Free Spirits, un espectáculo performativo cargado de estímulos
CA7RIEL y Paco Amoroso perform on stage en el Movistar Arena / Mariano Regidor
"Hay que liberarse de distintas formas de opresión contemporánea y disfrutar sin distracciones" decía vestida de blanco una señora en mitad del escenario del Movistar Arena un jueves a las 9 de la noche. Comenzando con un speech motivador y lleno de ironías, al acabar el discurso, se bajaba el telón y comenzaba No me sirve más a todo volumen con un Ca7riel y Paco Amoroso con la energía por las nubes.
Así nos daban paso al Free Spirits Wellness Center, un escenario convertido en un auténtico spa, con dos camillas en el centro y un palco al fondo ocupado por celebridades españolas y artistas, todos vestidos en tonos claros. El dress code, el escenario y hasta el logo omnipresente de Free Spirits construían la estética de este particular centro de bienestar, nombre que también recibe el concepto del disco y de la gira.
El concierto daba paso a la 'gurú' casi en cada tema para dar sentido al concepto de Free Spirits, marcando las instrucciones necesarias para alcanzar esa particular redención espiritual. "Suden las toxinas acumuladas", "suban la frecuencia cardíaca" o "tonifiquen la musculatura" eran algunas de sus indicaciones entre Mi diosa, #Tetas o Ay ay ay. El repertorio continuaba con buena parte de las canciones del disco, como Vida loca, Re forro o El día del amigo, pero sin olvidarse de aquellos temas que les han llevado hasta donde están, como Dumbai, El Único o La que puede, puede.
CA7RIEL y Paco Amoroso en el Movistar Arena / Mariano Regidor
Al final, el concierto se convierte en una prueba física de todo el concepto del disco, ese renacimiento y redención espiritual del dúo tras el caos, los excesos y la saturación de la fama, trasladado al escenario en forma de experiencia performativa. Aunque no faltan las ironías y contradicciones, como ese palco repleto de influencers y celebridades al fondo del escenario, casi como si ellos también necesitaran pasar por el mismo proceso de redención.
Todo este concepto alcanza su clímax con Ha Ha, uno de los momentos mejor interpretados del concierto. "Últimamente cuando sueño, no hay conciertos, no hay fotos", canta CA7RIEL, y por un momento cuesta no pensar que esas palabras salen de un lugar mucho más personal, como si realmente hubiera pensado en ello la noche anterior, justo antes de subirse a ese escenario, dejando entrever qué hay detrás de toda esa exposición.
CA7RIEL y Paco Amoroso son un muy buen dúo, que se complementan a la perfección. Aunque en este concierto se echaron en falta interacciones entre ellos, el show estaba muy marcado y cada uno tenía su espacio, pero faltó algo que los conectara más allá del escenario. Aun así, durante dos horas consiguieron lo que se proponían al principio, liberarse y disfrutar sin distracciones.
El tramo final fue puramente de disfrute, con todas las celebridades en el escenario junto a los artistas, empezaron a sonar las últimas canciones, en clave más electrónica donde la gurú ya lo había advertido antes: ahora, para el último paso, toca bailar. Con Lo quiero ya!, un medley de Pirlo, Cono hielo y Culo con caca daban fin a su concierto para dar paso a Beto’s Horns, su colaboración con Fred Again, y no podías acabar de otra forma que redimiéndose a través del movimiento y abrazando al Free Spirits.
