Marvel’s Wolverine: Lobezno se ha hecho esperar, pero la espera ha merecido la pena

Una aventura de acción cinematográfica brutal que demuestra que Logan necesitaba algo muy distinto al Spider-Man de Insomniac.

Marvel’s Wolverine

Hay algo que todavía asociamos inevitablemente con PlayStation: los grandes blockbusters para un solo jugador. Producciones millonarias, con equipos enormes y presupuestos que rivalizan con los de una superproducción cinematográfica, puestos al servicio de una experiencia que no necesita convertir cada partida en una competición, un servicio o una excusa para que sigamos conectados durante meses. Una idea que parece cada vez más difícil de encontrar en una industria que apuesta con fuerza por el multijugador, los mundos persistentes y los modelos de negocio interminable. PlayStation todavía conserva ese ADN de grandes aventuras diseñadas para sentarse frente al televisor, coger el mando y dejarse llevar durante unas cuantas horas y Marvel’s Wolverine es, quizá, uno de los ejemplos más puros de esa filosofía.

El cine de acción sueña con un protagonista como Lobezno, a quien puedas hacer pasar por mil y una carnicerías y sea capaz de levantarse sin un rasguño con el beneplácito del público. Bueno, sin un rasguño pasados unos instantes, que hay que dejar que surta efecto su factor curativo. Esta esencia es la que parecen haber tomado en Insomniac Games para su videojuego: Logan sufre cortes, disparos, explosiones, derrumbes, quemaduras, flechazos y un largo etcétera de golpes mortales en un frenesí machacabotones con mucho sabor a arcade y un profundo amor y respeto por el material original.

Al igual que hizo con la franquicia de Spider-Man, Insomniac Games ha cogido toda la iconografía de los cómics que Marvel ha ido publicando durante décadas sobre los X-Men y demás series derivadas mutantes y le ha dado su particular giro argumental. El fan añejo va a encontrar docenas de referencias, guiños y easter eggs repartidos por los distintos niveles. Pero lo más importante son sus personajes: el estudio utiliza la iconografía propia del mutante de las garras de adamantium para jugar constantemente con nuestras expectativas.

Sin entrar a destripar la historia —término especialmente apropiado para este juego—, es bien sabido que aparecen Mística y Jean Grey. No son la Raven Darkholme y la Chica Maravilla de los tebeos, aunque mantienen perfectamente su esencia y son totalmente reconocibles. Son… otra versión. Del mismo modo que lo eran la Gata Negra o Venom en los juegos de Spider-Man, o como lo son las diferentes versiones de estos personajes en el UCM.

Este doble juego permite a Insomniac crear su propia mitología sin que el jugador novato se sienta perdido o abrumado ante miles de cómics que quizá nunca haya leído. No hace falta conocer ninguna referencia: la historia las construye de cero. Y, al mismo tiempo, el “perro viejo Marvelita” se va a divertir de lo lindo con juguetes nuevos, tratando de adivinar los giros de la trama —a la altura de cualquier película superheroica— en función de las fichas que le van presentando sobre el tablero.

Por cierto, este tipo de fan también va a disfrutar con los coleccionables. Por un lado, están los trajes, directamente extraídos de algunas de las viñetas más míticas —hacía años que no veía el uniforme de la etapa “Azul y Dorada” de Claremont—; por otro, las botellas de whisky, cuyas etiquetas son siempre chascarrillos comiqueros. Soy especialmente fan de “Incredible 181”, una referencia directa a The Incredible Hulk #181, la primera aparición de Lobezno en Marvel.

Y hay otro detalle que los aficionados españoles van a agradecer: el doblaje cuenta con Gabriel Jiménez, voz habitual de Hugh Jackman. Un equilibrio perfecto, como le gusta a Thanos.

Una historia nueva con piezas de toda la vida

La fidelidad a los cómics está más presente en el carácter de los personajes que en los hechos de la trama, que gira en torno a la persecución de los mutantes. El villano principal es Bolivar Trask, que está construyendo Centinelas y tiene de secuaces a los Cosechadores. Pero también aparece La Mano y, en el Equipo-X —que no X-Men, porque todavía no existen en este universo—, encontramos una plantilla que mezcla Arma-X con Omega Flight.

Marvel's Wolverine

Es el cóctel necesario para que, si te sabes todo el lore, no tengas ni idea de por dónde pueden salir los tiros.

Y esa es precisamente una de las grandes virtudes de la propuesta narrativa. Insomniac no necesita repetir la historia que ya conocemos. Tiene todas las piezas sobre la mesa, pero puede moverlas como quiera para construir una aventura de Lobezno que resulte familiar y, al mismo tiempo, imprevisible.

Un hack and slash con sabor a arcade

La jugabilidad es la de un hack and slash modernizado. No hay mundo abierto y apenas hay exploración: lo que tienes por delante es un objetivo, tres garras en cada mano y muchos enemigos. Arrasa con todo.

Existen segmentos en los que puedes elegir el sigilo, pero no es obligatorio. Puedes lanzarte con furia berserker siempre que quieras. Las secuencias de persecución son frenéticas, ya sea a pie, escalando y saltando o en moto. Es pura cinematografía con controles.

Marvel's Wolverine

Y se vuelve más espectacular a medida que avanzas y desbloqueas nuevos combos y habilidades con los que desmembrar a tus adversarios, acabando siempre con el traje hecho jirones.

Porque esa es otra de las grandes diferencias respecto a otros juegos de superhéroes: aquí recibir daño forma parte del espectáculo. Lobezno puede terminar una pelea convertido en un amasijo de heridas para, unos segundos después, volver a estar entero. Es una representación muy directa de lo que supone tener el factor curativo de Logan y, además, encaja perfectamente con ese espíritu de película de acción desatada que impregna toda la aventura.

Un juego hecho a tu medida

Algo que quiero destacar especialmente de la experiencia jugable es la posibilidad de personalizar prácticamente todo.

De entrada, existen varios modos de dificultad para regular el nivel de desafío que quieras que suponga el juego o, simplemente, para adaptarlo a tus condiciones personales. En Insomniac Games no han querido que nadie se quede fuera.

Pero la personalización va mucho más allá. Los aspectos “internos” de la experiencia, como los rastros que es capaz de detectar Lobezno, distintos elementos del HUD, la fijación de objetivos y otros tantos componentes pueden activarse o desactivarse a voluntad. El resultado es una partida prácticamente a medida.

Y esto es importante porque buena parte de las críticas y chascarrillos que hemos visto circular en vídeos y redes parecen partir de configuraciones concretas. Si habéis visto algún vídeo “echando hate” al juego, comprobad antes la dificultad y las ayudas que tenía activadas.

La experiencia puede ser demasiado sencilla y guiada cuando se juega con todas las asistencias activadas y la dificultad al mínimo.

Un espectáculo visual a la altura de Logan

Y si hay algo que merece un apartado propio es el prodigioso apartado gráfico. Insomniac ha llevado el nivel de detalle de sus personajes un paso más allá, especialmente en los rostros y las expresiones, pero es en el propio Logan donde el trabajo resulta más impresionante: el vello de los brazos, la sangre que recorre su cara, las heridas que aparecen durante los combates, la regeneración de su cuerpo y, por supuesto, la progresiva destrucción del traje convierten cada enfrentamiento en una pequeña demostración técnica.

Marvel's Wolverine

A eso hay que sumar una iluminación espectacular, y unos escenarios cargados de detalle, además de una destrucción ambiental que acompaña a la brutalidad de los combates. Factores que siempre se ven potenciados cuando un juego apuesta por la narrativa cinematográfica “lineal”, como es el caso.

El resto es lo que esperas de esta generación; las transiciones entre gameplay y secuencias cinematográficas son prácticamente inmediatas y las animaciones tienen un nivel extraordinario.

Lo hemos jugado en PS5 y hemos tenido más que suficiente, pero en PS5 Pro tienes el modo Rendimiento Pro, que permite jugar a 60 fps manteniendo un nivel de fidelidad visual altísimo.

Conclusión

En resumidas cuentas, Marvel’s Wolverine de Insomniac Games es un juego para pasárselo bien y además es "para todos"; pensado tanto para quienes solo conozcan a Logan por las películas como para quienes sepan que su nombre real es James Howlett.

Y, sobre todo, es ideal para quienes llevábamos años suspirando por un nuevo videojuego que estuviera a la altura de X-Men Orígenes: Lobezno (qué película tan infame y que pedazo de videojuego).

Insomniac Games nos dio una de las mejores versiones que ha existido de Spider-Man, con una representación excelente de Nueva York —parte del personaje, si me lo permitís— y una libertad absoluta, algo que todos asociamos al trepamuros.

Estoy seguro de que el estudio ha puesto el mismo mimo en explorar cuál es la aventura que mejor encaja con Lobezno. Es un personaje diferente, con otro carácter y otros problemas. Logan no pide andar de un lado para otro hablando con personajes secundarios en busca de “algo que hacer” en un tablero infinito. Logan pide un motivo para enfadarse, una buena historia que le haga sacar las garras.

Y es exactamente lo que le han dado.