Lis de Vernal, la escritora que convirtió una novela en una banda sonora: "No merece la pena renunciar a lo que te hace feliz"

Hablamos con ella sobre cómo acabó inspirando un disco de Aldehuela, sobre el proceso creativo y sobre los artistas que la han inspirado a ella

Lis de Vernal en la presentación de 'La niña que quería pintar estrellas'

Hay libros que se leen y otros que se escuchan. La niña que quería pintar estrellas, la novela de Lis de Vernal, pertenece a esa rara categoría de historias capaces de trascender sus páginas para convertirse también en música. Lo que empezó como un relato de fantasía sobre una niña que se enfrenta al difícil tránsito entre la infancia y la edad adulta ha terminado inspirando un disco completo del cantautor Aldehuela, compuesto por trece canciones basadas en el universo de la obra.

La joven autora madrileña ha presentado una novela que conecta con una generación acostumbrada a crecer bajo la mirada constante de las redes sociales, las comparaciones y la presión por encajar. A través de criaturas fantásticas como los marlows, las lagartirranas o los zorros de fuego, Lis de Vernal habla de inseguridades, identidad y sueños que parecen imposibles.

Pero detrás de la aventura también hay experiencias personales. La escritora reconoce que parte de sus vivencias durante la adolescencia se colaron en el relato de manera natural, convirtiendo el proceso creativo en una suerte de ejercicio terapéutico.

"fue un poco terapéutico, coger todas estas situaciones en las que me había sentido un poco perdida y ponerlas en perspectiva, de manera que no solo yo si no el lector pueda leerlas de manera distinta; de una manera más amable de la que quizás me permití en ese momento", explica.

Lis de Vernal en la presentación de 'La niña que quería pintar estrellas'

La presión de crecer en la era de las redes sociales

Uno de los temas centrales de La niña que quería pintar estrellas es esa sensación de que, al crecer, debemos abandonar partes esenciales de nosotros mismos. Una realidad que, según la autora, afecta especialmente a los jóvenes de hoy.

"Con las redes sociales hay mucha más presión. Es muy fácil entrar y sentir que te estas quedando atrás, que tu vida debería ser más, que deberías hacer cosas distintas", reflexiona. A ello suma la influencia de las series, las películas y los referentes digitales, que empujan a muchos adolescentes a intentar parecerse a modelos idealizados.

Por eso, cuando se le pregunta qué le diría a alguien que ha renunciado a algo que le hacía feliz por miedo al juicio ajeno, su respuesta es contundente: "No merece la pena. que arrepentimientos como esos son como un gusano en una cesta de manzanas: puede pudrirte la existencia. Yo les diría hazlo. Encuentra el tiempo, encuentra la manera, llena tu día de cosas que te hagan feliz porque no merece la pena vivir de otra manera".

De las páginas a las canciones

Sin embargo, el fenómeno más singular de esta novela ha llegado después de su publicación. Aldehuela decidió transformar la historia en un álbum conceptual de trece temas inspirados en cada uno de sus capítulos.

"Al principio no me lo creía. Mi madre me dijo un día: 'Alguien te ha escrito una canción'. Y luego vino otra, y otra. Era surrealista", recuerda entre risas. "Me provocó una sensación de orgullo inmenso, haber sido capaz de escribir algo que resonara con alguien de manera tan fuerte que le inspiró para escribir música".

La conexión entre literatura y música no resulta casual en su caso. Lis de Vernal confiesa que le resulta imposible escribir sin una banda sonora de fondo y que hubieron varios temas que le sirvieron de inspiración durante el proceso: "TheCall de Regina Skeptor, sobre como el cambio no es malo, y el mundo seguirá ahí cuando cumplas tus sueños, y Could Have Been Me de The Struts, que es una canción de energía alta y trata sobre cómo no se debe dejar pasar ninguna oportunidad".

"Cuando encuentras la combinación correcta, es magia pura"

Si algo queda claro al hablar con Lis de Vernal es que la música no solo acompaña su escritura: forma parte de ella. De hecho, confiesa que es incapaz de enfrentarse a una página en blanco sin una banda sonora de fondo.

Lis de Vernal en la presentación de 'La niña que quería pintar estrellas'

“Soy físicamente incapaz de escribir sin música. No puedo. La mente se me va a todas partes y no hay quien escriba nada”, reconoce. Dependiendo del momento creativo, la autora adapta también el sonido que acompaña a sus historias. “Si la escena me viene fácil, si mis dedos bailan sobre las teclas y no necesito esforzarme, me pongo música indie rock o canciones de musicales".

Para Lis, ambos lenguajes artísticos comparten una misma virtud: la capacidad de quedarse para siempre en la memoria de quien los recibe. "Como fan de la música y de la lectura te confieso que para mí es todo sobre el sentimiento", afirma. "Se trata de ponerle palabras a algo que no sabes expresar o escribir algo que cree en alguien una emoción intensa. Ya sea acompañar a alguien en un duelo o en una ruptura, o provocar un subidón de endorfinas que te anime a hacer algo que te da miedo".

La autora cree que ese impacto emocional nace de una fórmula difícil de conseguir. "Es un equilibrio entre la letra y la música, o el texto y la estructura. Si consigues la combinación correcta es magia pura, casi como enamorarse".

Aunque considera que libros y canciones son dos experiencias muy distintas, se complementan de una forma única. "Un libro es más inmersivo, te puedes perder en el mundo y las palabras y tiene más espacio para acompañarte, para crear emociones complejas", explica. Y concluye con una idea que resume perfectamente el espíritu de La niña que quería pintar estrellas y su inesperado viaje al terreno musical: “Un libro y la música juntos son una combinación de armas tomar”.