'Más allá de la sociedad': la comunidad que nació tras los Andes y cerró una herida colectiva
J.A.Bayona regresa a 'La sociedad de la nieve' (Netflix) para hablar los que volvieron, los que no y de la sociedad que construyeron juntos

Imagen de la serie documental 'Más allá de la sociedad', de J.A.Bayona (Netflix)
Hablar sobre la tragedia de los Andes de 1972 es, para muchos, hablar de canibalismo, de supervivientes marcados y de familias destrozadas. Pero el accidente del Vuelo 571 de la Fuerza Aérea de Uruguay fue mucho más que eso: una historia de ruido, silencios y humanidad. Con La sociedad de la nieve, J.A.Bayona mostró la parte más humana de aquella desgracia; con Más allá de la sociedad, nos acerca a los 16 supervivientes, a las familias de quienes no volvieron y desmonta el morbo que durante décadas eclipsó una simple fatalidad.
Presentada por Netflix en el Festival de Cine de San Sebastián y dirigida por Carlos Torres, esta serie documental producida por J.A. Bayona, Sandra Hermida y Belén Atienza reúne por primera vez los testimonios de supervivientes, familiares, actores y autores para profundizar cerrar las heridas que se abrieron en la nieve de los Andes.
Parte I: "Mamá, nos comimos a los muertos"
En el primer episodio asistimos tanto a las horas posteriores al rescate de los 16 supervivientes, el 22 de diciembre de 1972, como a algunos de los momentos más duros de los 72 días que pasaron en la montaña. Entre ellos, cuando Fito Strauch, debilitado por el hambre y la congelación, se planteó por primera vez la idea que acabaría salvándoles la vida. El dilema no era hacerlo, sino cómo reaccionarían los demás.
LOS40
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Pero no hubo nada que juzgar. "Nos juntamos 5 o 6 y nos ofrecimos: 'si yo me muero, les permito que usen mi energía para ustedes'", recuerda Fito Strauch. Aquel acuerdo marcó un punto de no retorno. El superviviente revive esos momentos con dolor, mientras Pedro Algorta explica que, para seguir adelante, tuvieron que aprender a separar los sentimientos de la supervivencia: "Eso tiene que dejar de ser mi amigo".

Los primos Strauch, supervivientes de la tragedia de Los Andes, en 'Lo de Évole' (X)

Los primos Strauch, supervivientes de la tragedia de Los Andes, en 'Lo de Évole' (X)
Cuando regresaron a la que fue su vida, pisaron tierra convertidos en héroes. Todos querían tocarles, estar a su lado, sacarles fotos... Pero en los micros, los titulares y bocas de la sociedad estaba la misma pregunta '¿cómo han sobrevivido?'. Empezaba el ruido.
"La sociedad nos perdonó"
— 'Más allá de la sociedad'
La primera confesión llegó de forma íntima, cuando Roberto Canessa le dijo a su madre: "Mamá, nos comimos a los muertos". Poco después, los 16 lo explicaron públicamente en una rueda de prensa en Montevideo, donde Pancho Delgado pidió respeto para aquella decisión: "No queremos que esto que es íntimo sea manoseado o tocado".
Tras unos segundos de silencio que parecieron eternos, la sala rompió en aplausos. "La sociedad nos perdonó", recuerda Fito Strauch. Sin embargo, volver a la normalidad no fue tan sencillo. Durante meses, muchos de ellos siguieron sintiéndose extraños en un mundo que ya no veían igual. "Tardé en poder relacionarme y sentirme cómodo con ellos, no estábamos preparados", admiten los supervivientes.
"Tardé en poder relacionarme y sentirme cómodo con ellos"
Parte II: "¿Por qué yo?"
Además de con la fama y las preguntas de la prensa, los supervivientes de la tragedia de los Andes tuvieron que lidiar con otro frente tras la nieve: las familias de los que no volvieron.
Mientras que los 16 'héroes' salían por televisión o continuaban con sus vidas, los familiares de los 29 fallecidos tuvieron que vivir un segundo duelo. Desde el día en el que la radio nombró uno por uno los nombres que aparecían en la lista de supervivientes que regresaron, comenzó su infierno.

Rescate de los supervivientes de la tragedia de Los Andes / Bettmann

Rescate de los supervivientes de la tragedia de Los Andes / Bettmann
Muchos de ellos tenían que convivir con las familias de los propios sobrevivientes, ya que muchos eran vecinos del periférico barrio de Carrasco, en Uruguay. "Cuando algún pariente me veía se le cambiaba la cara... Yo lo pensé mil veces: "¿por qué yo?'", se oye decir a Daniel Hernández Strauch.
Y aunque muchos de los 16 pudieron reunirse con algunos de los familiares para cerrar heridas y responder a todas sus preguntas, otros ni siquiera pudieron abrir sus puertas. Pero otras madres o hermanas de víctimas decidieron hacer algo con ese dolor y transformaron el silencio en un espacio de debate para recordar a los que ya no estaban: la biblioteca Nuestros hijos.
Ellas crearon su propia sociedad. Eligieron hablar y rehuyeron el silencio.
Parte III: ¿Por qué tantos libros? ¿Por qué tantas películas? ¿Por qué Numa?
Tras el rescate, los medios se adueñaron del relato y multiplicaron las especulaciones. Cansados de ver su historia contada por otros, los supervivientes buscaron una versión fiel de lo ocurrido.
Así nació Viven, de Piers Paul Read, construido a partir de 85 horas de conversaciones con los protagonistas. Más tarde llegaría La sociedad de la nieve, el libro de Pablo Vierci, que ofreció una mirada más íntima y humana de la tragedia y terminaría inspirando la película de Bayona.
El director tenía un objetivo difícil: conseguir la confianza tanto de quienes sobrevivieron como de las familias de quienes murieron. Lo logró. Y ocurrió algo que parecía imposible. Durante un pase previo de la película en Venecia, por primera vez se reunieron en una misma sala "los que volvieron" y "los que no", representados por sus familias.
"Nadie muere, todos están vivos mientras se cuenta la historia"
Tras décadas de duelo, abrazos y silencios pendientes, todos se reconocieron en la misma historia. "50 años esperando ese abrazo", recuerda uno de los hermanos Strauch.
Y ahí está, quizá, la verdadera esencia de Más allá de la sociedad. La tragedia no solo creó un vínculo entre quienes sobrevivieron en la montaña. También terminó uniendo a las familias de los fallecidos, a los supervivientes y, gracias a La sociedad de la nieve, a todos aquellos que se acercaron a entender lo que realmente ocurrió.
Ya no hubo ruido ni silencios: solo una sociedad construida entre todos porque, como bien dicen los que regresaron de allá arriba, de la montaña "nosotros no somos importantes, la historia es mucho más grande que nosotros" y mientras se cuente la historia, nadie habrá muerto; todos seguirán vivos.













