Valeria Castro y la mujer en la industria: “Nos quieren cansadas, nos quieren con rabia y soy partidaria de ponernos a luchar ahora con mucha alegría”
La canaria participa en We Make Noise Sessions para crear canciones con 24 mujeres
Valeria Castro, en We Make Noise Sessions 2026. / Imágen cedida por We Make Noise
We Make Noise es una organización internacional que nació hace 11 años, en Nueva York, con la intención de fomentar, a través de la educación, tecnología musical y sonido, habilidades para mujeres y minorías de género.
A estas alturas ya se ha expandido por otras ciudades alrededor del mundo, Madrid entre ellas. Y es aquí donde se ha celebrado por segunda vez en la capital una nueva edición de We Make Nose Sessions, unas sesiones de composición donde 24 compositoras y productoras han pasado tres días creando nuevas canciones junto a Valeria Castro.
El papel de la mujer en la industria musical
En esta década, la organización ha notado un cambio en el papel de la mujer en la industria. “Ahora mismo estamos en una situación en la que, debido a años en los que, históricamente, no hemos estado bien representadas y no hemos podido destacar por nuestros propios medios, hemos tenido que impulsarnos y estamos en una situación en la que ya tenemos una voz, ya se nos escucha y ya podemos hacer cosas que nos hagan más visibles”, reflexiona Ángela Cortés, fundadora de We Make Noise Madrid.
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“Todavía hay mucho camino por recorrer”, reconoce, pero se buscan alianzas entre distintas organizaciones para potenciar esta idea y conseguir que un día, este tipo de organizaciones ya no sean necesarias.
“Históricamente, se ha potenciado la rivalidad entre mujeres, pero esa tendencia está cambiando y se ha comprobado que “las creaciones que salen en trabajos entre mujeres son súper poderosas, lo que pasa es que todavía hay un estigma y una mala fama de que las mujeres no podemos trabajar en equipo y de que solo competimos y estamos envidiosas de lo que hace la otra y, por eso, muchas mujeres llegan a espacios como este con esa aprensión”.
Valeria Castro con el equipo de We Make Sessions y las concursantes ganadoras con las que ha estado componiendo. / Imagen cedida por We Make Sessions
Cada vez hay más demanda de este tipo de iniciativas. Casi 200 mujeres con un proyecto consolidado se presentaron para participar de este camp pese a los prejuicios que todavía existen. “En estudios de grabación, hay una mujer y va un grupo de hombres y preguntan si es la novia del artista, la musa o la acompañante. Nunca es la productora, nunca es la ingeniera o la compositora”, reconoce Ángela.
A esta iniciativa se suma She Sounds, la rama de Warner Music que nació hace tres años con la idea de conseguir una industria musical más justa y equitativa y dar un hueco a las mujeres como se merecen. Así lo explica Teresa Cuellas, que forma parte del proyecto que cada vez tiene más visibilidad. “Hay más mujeres presentes y más mujeres buscando hueco en la industria, aunque todavía queda mucho camino por hacer. Una de las cosas en la que estamos trabajando es en meter más mujeres en los carteles de festivales porque, ahora mismo, menos del 25% del cartel de un festival son mujeres y menos del 10% son realmente las que lideran el escenario. Eso tiene que mejorar”, asegura.
Carø, una de las mujeres de We Make Noise Sessions
Carø es una de las concursantes que ganó su plaza en este camp de composición. Productora, compositora y guitarrista madrileña de 24 años que estudió la carrera de producción y composición en Liverpool y no pierde las ganas de seguir aprendiendo.
“Es difícil, pero nos estamos haciendo el camino y estamos haciéndolo bien, nos estamos ayudando mutuamente. Todas sabemos lo que es pasar por todo lo que pasamos en la industria y nos apoyamos”, asegura sobre la relación con sus compañeras y asegura.
Es consciente de que queda mucho trabajo, “pero siento que nos empiezan a escuchar más, que las ideas se empiezan a tener mucho más en cuenta. Tenemos una sensibilidad que tiene que ser escuchada y una manera de trabajar, somos unas currantas. Ese silencio que se nos ha impuesto ha hecho que tengamos que trabajar más y estamos muy preparadas”.
Valeria Castro con Carø y otras compañeras en We Make Sessions 2026. / Imagen cedida por We Make Noise
Hasta ahora, le han dado una oportunidad mujeres u hombres del colectivo. “No se confía, ni siquiera me ha llegado la oportunidad”, aseguraba sobre los artistas masculinos. De momento, en esta sesión de composición el objetivo era crear canciones para Valeria Castro.
Valeria Castro, artista de referencia para componer
“Siempre buscamos que la artista principal, no solo sea una artista reconocida y con criterios musicales que funcionen, sino que también sea comprometida y crea en este proyecto y le interese crear en colectivo”, señalaba Ángela Cortés sobre los puntos en los que se basaron para escoger a la artista principal.
“Valeria nos daba una pequeña dirección y cada canción era un mundo. Lo que te aporta es salir de tu burbuja y entender que hay muchas maneras de trabajar y todas son válidas”, señalaba Carø sobre lo que le ha aportado esta experiencia. Y se ha quedado con un consejo de la canaria, “tenéis que olvidaros de que yo estoy aquí y tenéis que pensar que la canción os guste y os mueva a vosotras, que escuchéis la canción y se os pongan los pelos de punta y luego ya veremos si me encaja”.
También hablamos con ella, con Valeria Castro, que ha disfrutado esta aventura que era nueva para ella.
Pregunta: ¿Cómo acabas en esta aventura y qué te ha aportado a ti We Make Noise?
Respuesta: Acabo aquí yo creo que por convicción de lo importante que es crear espacios en los que te puedas encontrar con otras compañeras, en los que puedas aprender del proceso más íntimo que es el de la composición de otras compañeras y, sobre todo, poder escuchar las propuestas y formas de trabajar de otras compañeras que tienen que ver mucho conmigo, primero por ser mujeres que estamos aquí escribiendo, que todavía es algo que no hemos visto tanto. Me está ayudando mucho a ganar confianza, a ver lo bonitos y posibles que son estos sucesos si realmente nos comprometemos con ellos
P: ¿Crees que es necesario crear estos espacios solo para mujeres?
R: Estoy un poco enfrentada a la palabra necesario. Lo que sé es que esto crea oportunidades, da seguridad a las que todavía no la tengan, abre una ventana a cumplir aquello con lo que soñaste, pero que no has podido ver muchas veces en espejo y no lo ves posible. Así sí es necesario. Pero la necesidad tiene que ser algo que lo fundamente en la convicción, lo hago porque para mí es importante que yo misma gane confianza y mis compañeros confianza. Y que sea un espacio en el que nuestra voz no se vea rival de otros constructos sociales. Los hombres, a lo mejor, está más acostumbrados a tener esa seguridad y quizás a nosotras nos falta.
Valeria Castro, con las ganadoras de We Make Sessions 2026. / Imagen cedida por We Make Sessions
P: La industria musical, ¿tiene todavía alguna asignatura pendiente con las mujeres?
R: La industria musical tiene tantas partes, que no es que le queden asignaturas pendientes, sino crear nuevas carreras, directamente. No estamos hablando de aprobar o suspender, sino que habría que dinamitar bastantes partes de la industria más que aprobarlas o corregirlas. El otro día, hablando de lo femenino, veía a Olivia Rodrigo que hacia este festival y me interesaba mucho una frase que decía: “Si tengo que lucharlo, lo voy a luchar con alegría”. Muchas veces, al dinamitar y crear estos espacios con la convicción, a lo mejor, lo hacemos desde la rabia y el enfado y eso no es justo para nosotras porque nos va a cansar, entonces, la asignatura pendiente en la carrera que hay que crear es la convicción de que esto lo vamos a hacer con alegría y la convicción de no tener dudas de que nadie nos lo va a quitar porque nos pertenece este hueco digan lo que digan y con esa fe en que ninguna carrera previa de esta industria la va a poder ubicar de otra manera, sino con la alegría y convicción de que esto es nuestro y no hay otra.
Creo que hay una tendencia general a lograr escribir desde la humildad, que creo que es el sitio más bonito desde el que se pueden hacer canciones porque, ahí, cabe todo el mundo y se queda fuera el ego común que nos hace mal a todas.
P: En el tiempo que llevas tú en la música, ¿has notado muchos cambios en el terreno de la composición?
R: No ha participado mucho en camps, de hecho, este es el primer que hago, por la puerta grande. Lo que sí veo es una intención más grande de buscar canciones que hablen de nosotras, pero que hablen desde lo colectivo. Cuando componemos para otros u otros componen para ti, nadie va a captar lo que tú estás sintiendo o pasando con exactitud y con mis palabras voy a intentar adaptarme a lo que otra persona está sintiendo, pero con la humildad de decir, esa persona es esa persona y yo también tengo que aportar, y le das valía a eso. Creo que hay una tendencia general a lograr escribir desde la humildad, que creo que es el sitio más bonito desde el que se pueden hacer canciones porque, ahí, cabe todo el mundo y se queda fuera el ego común que nos hace mal a todas.
P: No sé con qué expectativas venías y si se han superado.
R: Hay que tener cuidado con las expectativas porque la vida te va a sorprender siempre. La mía era sentir que nos entendíamos. Casi prefiero que salía una frase desde el entendimiento y la conexión genuina de las chicas que estamos ahí dentro, en vez de una canción entera, y que sea la máscara que quieran poner a una artista. Esa es mi mayor expectativa y, sobre todo, que se lo pasasen bien y no por la frase hecha, sino porque el componer me parece un acto muy visceral y muy humano y todo lo que se esté sintiendo al escribirlo, se va a plasmar. Necesito que se sientan bien para que salgan buenas canciones. Si queremos que de aquí salga un tema que pueda defender o dárselo a otro artista, tiene que nacer desde un lugar genuino.
Hacer buenas canciones viene de picar piedra y es muy bonito construir colectivamente y no solo con una misma, ese espacio tan seguro para poder ver la crítica como algo que no sea tan demoledor siempre.
P: Ellas te tienes como referencia, ¿qué inquietudes has encontrado en ellas?
R: Me ha parecido curioso que al principio venían con el foco en, ¿de qué quieres que hablemos para hablar de ti? Y se lo decía el primer día, ‘si hablan de algo que a ustedes les importa, a mí me va a importar’. Es desde la importancia propia, que el otro se puede sentir reflejado. También ha sido muy gracioso, cuando pasaba por las salas, que me llamaban y yo también me autodefinía, ‘la policía de las letras’, para ver qué habían escrito. Soy muy fanática de la importancia del vocabulario y el peso que puedan tener las palabras que usamos o cómo se puede desinflar una canción por un simple verbo que tenía un sinónimo que era mucho más potente que ese. Eso ha sido muy bonito. Momentos de crítica colectiva que no se hace desde la maldad. En una época donde todo es tan crítico, que haya un espacio seguro para criticar es muy enriquecedor para todas. Volvemos a la humildad de que no te va a salir la mejor canción, ni la mejor frase de una musa que te baje. Hacer buenas canciones viene de picar piedra y es muy bonito construir colectivamente y no solo con una misma, ese espacio tan seguro para poder ver la crítica como algo que no sea tan demoledor siempre.
P: En esos espacios colectivos, ¿has notado que haya algunas temáticas más recurrentes que otras?
R: Me ha sorprendido cómo ha cambiado el foco de un día a otro. El primer día, que estaban más nerviosas, que yo lo entiendo, había más referencia a una misma, al autocuidado. Me ha sorprendido también, el darme cuenta de a dónde quiero ir. Cuando estás sola y escribes tus canciones, como sabes que son tuyas, las tienes que cuidar, pero cuando tienes más margen, tienes la amplitud de miras, dices, hablamos de nosotras mismas porque es de lo que tenemos que hablar, pero sin llamar tanto nosotras mismas al yo, a la primera persona, sino abrirnos un poco. El segundo día ya era una colectividad un poco más ajena y, por tanto, mucho más personal, porque saben que en esas palabras caben todas. Al escuchar todas las canciones el primer día en grupo, veíamos cómo habíamos caído en los mismos sitios y que podíamos retarnos y ampliar el horizonte de esa sensación que queremos redactar. Exploremos y juguemos para ver con cuántas palabras, cuántas melodías y cuántas intenciones se puede encontrar una cosa.
Donde no se puede empezar una página en blanco es en silencio.
P: ¿Cómo se enfrenta una a una página en blanco?
R: En la página en blanco que he estado estos dos días con cada una, lo que más me gusta para enfrentarse a eso en colectivo es borrar rápidamente el silencio. Coger un instrumento, empezar a tocar, sabiendo que en los primeros cinco minutos no puedes hacer la canción. Ya sabes, si empiezas rápido, que te quitas esa presión. La mejor forma de enfrentarse a la página en blanco es jugando a hacer música que es de donde salen las mejores canciones, aunque luego la canción en la producción pueda dar tantos giros. El primero tiene que partir de lo que hacemos de pequeñas, cantar una melodía o tocar algo sabiendo que no se tiene que quedar ahí. Donde no se puede empezar una página en blanco es en silencio. En la acción está el quitarse el miedo a ver tan blanca la página.
P: Si ya cuesta encontrar mujeres compositoras, productoras ni te cuento. No sé si tú alguna vez habías trabajado con alguna y cómo te has visto ahora trabajando con ellas.
R: Me he visto motivada a estudiar yo también producción porque cuando no sabes de lo que están hablando, tienes poco que decirles. Pero me parece bonito que me hayan animado a yo misma aprender las nociones básicas para yo misma poder interactuar mejor con ellas. En un camp son sesiones rápidas, hacer una canción de un día. No es fast food, porque no es que tengas que hacer una canción y publicarla al siguiente día, pero les he dicho a todas que hoy hacemos canciones, pero que antes de salir puede mutar cien mil veces y no pasa absolutamente nada porque eso les da la grandeza a las canciones. La mayoría son productoras y compositoras también, pero tienen ese papel de a veces romper el silencio o ayudarte para ver si con lo que aportan te gusta más la canción. Me parece un papel súper bonito, es una pieza del puzzle que te enseña esa visión global de las canciones.
La energía femenina en un estudio es muy gratificante y muy acogedora y creo que, sobre todo, te libera un poco de presión.
P: Decías que no habíamos trabajado hasta ahora con productoras femeninas, siempre has trabajado con hombres. ¿Has notado sensibilidades distintas?
R: Creo que, en general, me he sentido más segura al poder aportar cosas viéndome rodeada de mujeres y eso es de valorar, qué bien que pueda tener un espacio en el que, a lo mejor, el miedo… no es miedo la palabra porque no les tengo terror a los productores con los que he trabajado, sino que les tengo un cariño y un respeto inmenso porque me he reído y me lo he pasado muy bien en los estudios, pero la energía femenina en un estudio es muy gratificante y muy acogedora y creo que, sobre todo, te libera un poco de presión.
P: ¿Cuál es la enseñanza con la que te gustaría que se quedaran las chicas que han pasado por aquí?
R: Que la composición es el proceso más bonito de la música y más en los tiempos que vivimos porque es el más genuino, el que menos presión tiene porque los proyectos, si hay suerte, crecen y es precioso, pero la presión crece. Ahora que ya me enfrento a escenarios y expectativas más grandes, me alegra tanto que todavía me quede este trabajo en un estudio, en mi casa, aquí con estas chicas con este talento, que espero que se queden con la idea de que componer es el trabajo más bonito del mundo y tiene que ser el que más nos divierta, con el que más nos olvidemos de nuestros problemas.
Nos quieren cansadas, nos quieren con rabia porque la rabia no puede ser eterna, el cansancio no puede ser eterno. La alegría sí lo puede ser. Yo soy partidaria de ponernos a luchar ahora con mucha alegría
P: ¿Qué enseñanza te vas a llevar tú?
R: Me voy a llevar la ilusión de las primeras veces porque es la primera vez que me rodeo de muchas mujeres para componer canciones. Ojalá me lleve también buenas canciones. Y la esperanza de la sororidad que parece que a veces lo olvidamos porque esto es un gremio individualista porque cada uno es un proyecto muchas veces y esto es un soplo de aire fresco en esto que es ver cuántas somos en la música y lo poco que coincidimos. Me llevo compañía y eso es muy bonito.
P: De hecho, el festival de Olivia Rodrigo ha abierto mucho los ojos a esa idea de que las mujeres, cuando se unen, pueden hacer grandes cosas.
R: Sobre todo, desde la alegría porque nos quieren cansadas, nos quieren con rabia porque la rabia no puede ser eterna, el cansancio no puede ser eterno. La alegría sí lo puede ser. Yo soy partidaria de ponernos a luchar ahora con mucha alegría para que todas las balas que caigan de refilón, que caigan sin que parezca que nos demos cuenta, reboten en una porque el escudo tiene que ver más con ese camino de, conmigo no van a poder.
P: Verano de escenarios, ¿qué tal ha ido?
R: Muy, muy bien. He tenido la suerte de estar en escenarios muy diversos, en escenarios muy bonitos como Sonorama y me ha reconectado mucho con mi trabajo. No es noticia ni novedad saber que pasé el año pasado por una pequeña baja laboral y ver que de todo se sale. Simplemente a veces esa necesidad de parar, pero no desde lo romántico, sino desde la baja laboral, puede que luego dé su fruto. Las cosas había que hacerlas como había que hacerlas y, ahora, una está mucho mejor y muy feliz de cómo ha recibido el público esta gira este verano y cómo la he recibido yo y mi equipo. Y de lo que más orgullosa estoy es de cómo lo he disfrutado.
P: Planes para lo que queda de año.
R: De aquí a lo que queda de año me quedan tan solo 7 conciertos, que ya miro con mucha ternura y mucha melancolía y con las ganas de querer exprimirlos como si mañana se acabara la música. Y con muchísimas ganas del día que acabe, encerrarme en el estudio a componer, a tocar. Al final, lo público son los conciertos y la gente dice, va a parar, pero voy a parar de exponerme. Ahora más que nunca no pienso de hacer música y eso me ilusiona mucho a partir del 30 de octubre que se cierra la gira en Barcelona. Estoy componiendo y haciendo cosas, pero el dejarme ser una niña pequeña jugando a hacer música y a llegar a las emociones más genuinas que pueda sin la presión de una mirada ajena o desde la propia sensación de que te están mirando. Ese silencio que vengo a romper de poco a poco.
