¿Existió de verdad Nené Romero? La historia real detrás del personaje de Penélope Cruz en 'La bola negra'
La actriz madrileña ha bebido de varios referentes para meterse en este papel que ya suena para los Oscar
La Bola Negra
Hay personajes que marcan a toda una generación con tan solo unos minutos en la pantalla. Ese es el caso de Nené Romero. Aunque Penélope Cruz aparece solo unos minutos en La bola negra, su personaje se ha convertido en uno de los más comentados, queridos y recordados de la película de Los Javis.
Y no es para menos. Su forma de comerse la cámara y de sacarte hasta una sonrisa en menos de diez minutos es el ejemplo de por qué es una de las actrices más aclamadas de Hollywood. Pero, tras salir de ver La Bola Negra, muchos y muchas se preguntan: ¿existió realmente Nené Romero?
La respuesta corta es no. Sin embargo, eso no significa que el personaje haya surgido de la nada. De hecho, bebe de un universo muy reconocible de cupletistas, artistas de variedades y figuras del espectáculo que recorrieron la España de los años treinta y cuarenta.
La mujer que ayudó a crear a Nené
Detrás de la construcción del personaje hay un nombre fundamental: Olga María Ramos. En una entrevista concedida a Semana, la artista explicó cómo terminó colaborando con el equipo de la película cuando buscaban a alguien que pudiera asesorarles sobre el mundo del cuplé.
"Me llamaron y todo fue rodado. Vinieron a mi casa, vino mi pianista, estuvimos toda la tarde hablando", recordaba. Su labor fue ayudar a que pequeños detalles históricos resultaran creíbles. Desde corregir expresiones hasta explicar cuánto dinero podía costar un servicio o una actuación en aquella época.
Además, la propia Penélope Cruz le confesó algo que terminó emocionándola: llevaba todo el verano escuchando grabaciones de su madre Olga Ramos, una de las coplistas más famosas de la historia, para preparar el personaje. "He oído a muchas, pero realmente la que más me ha gustado ha sido Olga Ramos", le dijo la actriz.
Quién fue Olga Ramos, la reina del cuplé madrileño
Cuando Penélope Cruz hablaba de Olga Ramos se refería principalmente a Olga Ramos Sanguino, una de las grandes figuras del cuplé español. Violinista, cantante y actriz, fue conocida popularmente como "la reina del cuplé" y se convirtió en uno de los grandes símbolos del Madrid castizo del siglo XX. Durante décadas mantuvo vivo un género que parecía condenado a desaparecer y llenó teatros y salas con clásicos que forman parte de la memoria cultural española.
De este modo, los gestos, la cadencia al hablar, la forma de moverse y parte de la manera de cantar de Nené nacen directamente de ese universo compartido entre madre e hija. Más que imitar a una mujer concreta, el personaje recoge el espíritu de ambas.
¿Y las artistas que cantaban para los soldados?
Aquí es donde la realidad histórica se acerca más a la ficción. Durante la Guerra Civil española fue habitual que artistas de variedades, cupletistas, cantantes y actores actuaran para las tropas. Como Marta Sánchez en la Guerra del Golfo en 1990. Referencias. Algunas recorrían hospitales militares, otras visitaban cuarteles y muchas participaban en espectáculos organizados para mantener alta la moral de los combatientes.
Por eso, si pensamos en una cupletista glamourosa rodeada de militares, quizá no debamos buscar una inspiración exacta, sino un arquetipo histórico. E
En ese sentido, Nené Romero parece encajar más como una síntesis de muchas de aquellas mujeres que como el retrato de una persona concreta.
El guiño a Edmond de Bries
Otro detalle que no ha pasado desapercibido entre los espectadores es la mención que Nené hace a su amigo Edmond. Se trata de un guiño a Edmond de Bries, uno de los transformistas más famosos de la España de principios del siglo XX y que ahora, en el siglo XXI, se le ha dado por fin el espacio que se merece en la historia.
Nacido en Cartagena, se convirtió en una auténtica celebridad gracias a sus espectáculos de transformismo, en los que cambiaba de personaje y de apariencia con una rapidez asombrosa para la época. Fue una figura pionera de la cultura escénica queer española y una referencia para generaciones posteriores de artistas. Su mención en La bola negra funciona como un pequeño homenaje a todo ese mundo de creadores que vivieron en los márgenes: un mundo idílico en ese momento para el protagonista, Sebastián, que ve alejado totalmetne esa realidad.
Así que no, Nené Romero nunca existió. Pero quizá esa sea precisamente la magia del personaje. Porque detrás de ella hay decenas de artistas reales, cupletistas, vedettes y transformistas cuyas historias sí ocurrieron. Y su personaje es un homenaje a todas ellas.
