Rodolfo Sancho sobre su personaje en 'Trazos Ocultos': "Es simpático de verdad, pero desde un lugar absolutamente maquiavélico"
El actor ha acudido esta semana al Festival de Cine de San Sebastián para presentar su próximo proyecto
Rodolfo Sancho / Juan Naharro Gimenez
Trazos Ocultos se presentó en el Festival de Cine de San Sebastián como uno de los thrillers más prometedores de la próxima temporada. La serie, protagonizada por Rodolfo Sancho y Toni Acosta, arranca con un primer episodio que deja claro que nada es lo que parece y que los secretos serán el motor de una historia cargada de tensión e intriga.
Durante la rueda de prensa posterior a la proyección, Rodolfo Sancho desgranó algunas de las claves de su personaje, un hombre aparentemente encantador que esconde una personalidad mucho más oscura y compleja. El actor habló sobre el trabajo de construcción del papel, la química con Toni Acosta y los elementos que convierten a Trazos Ocultos en una serie capaz de atrapar al espectador desde el primer capítulo.
Pregunta: Hemos podido ver el primer episodio y tu personaje es prácticamente lo primero que aparece en pantalla. Cuando te llegó la propuesta y descubriste quién era este hombre, ¿qué fue lo que te convenció para aceptar?
Rodolfo Sancho: Absolutamente todo. Aparte es que los guiones, de verdad, es que no me he tenido que cambiar una coma, es increíble. Esto no es tan común. Están maravillosamente hilados, los diálogos están muy bien escritos y el personaje... ya habéis visto un atisbo. Vais a flipar. Os lo digo de verdad porque es una cosa increíble.
Es un absoluto caramelo para un actor. Siempre hablamos de personajes con subtexto, de alguien que está diciendo una cosa mientras piensa otra. Pues esto es eso llevado al extremo. Y luego tiene una contradicción muy interesante porque aparentemente es la bondad personificada y, sin embargo, es tremendamente inquietante.
P: En el primer episodio ya queda claro que es alguien muy carismático.
R: Sí, es un encantador de mucha gente. Es un seductor. De hecho, en la primera escena prácticamente consigue llevarse a quien quiere a donde quiere en cuestión de segundos. Tiene ese don.
Pero la vida le ha llevado a convertirse en quien es. En el fondo es un superviviente. Hay un pasado complicado que le marca mucho y que explica algunas cosas. No quiero hacer spoiler porque la serie juega precisamente con eso, pero es alguien que viene de unas circunstancias muy concretas.
P: ¿Vamos a encontrarnos con muchos giros a lo largo de la serie?
Ro: Hay giros constantemente, claro, pero no es solo eso. Lo interesante es que la serie va creciendo. Es más, más y más todo el tiempo.
La pregunta que te haces viendo la serie es: "¿Qué va a hacer este tipo ahora?". Creo que eso es lo que realmente engancha. El primer episodio termina muy bien y tiene ese efecto de querer seguir viendo el siguiente, pero no únicamente por el cliffhanger. Es el conjunto del capítulo lo que te lleva a querer continuar.
Hay series donde parece que están pasando cosas y de repente te colocan un giro final porque toca. Aquí no. Aquí el propio relato te conduce a seguir avanzando.
P: ¿Cómo fue el proceso de construcción de un personaje tan complejo?
R: La base siempre es el guion. Para mí todo empieza ahí. Después, evidentemente, tuve que intentar entender psicológicamente cómo puede llegar alguien a convertirse en una persona así.
Pero incluso haciendo el esfuerzo como actor es imposible comprender del todo una mente de estas características. Estamos hablando de alguien con un narcisismo llevado al extremo. De alguien que disfruta con lo que hace. Y eso es importante entenderlo porque este personaje no actúa desde la culpa.
P: ¿Qué era lo más importante que queríais transmitir sobre él?
R: Había una cosa fundamental que hablamos con el director. No era suficiente con que fuese un manipulador o un encantador de serpientes. Tenía que ser simpático de verdad. Tenía que resultar agradable.
Porque él tiene ese don natural. Lo usa para conseguir cosas, sí, pero el espectador debe percibir que realmente es una persona carismática. Y eso crea una sensación muy interesante porque ves a un tipo simpático y, al mismo tiempo, sabes que hay algo profundamente perturbador debajo de esa fachada.
Lo hace todo desde un lugar absolutamente maquiavélico.
P: Hablabas de la complejidad psicológica. ¿Cuál fue la mayor dificultad interpretativa?
R: Lo más difícil tiene que ver con comprender por qué llega a convertirse en esta persona. Habrá un momento en la serie en el que se vea más de su pasado y ahí se entienden determinadas cosas.
Pero lo importante es comprender que no estamos ante una bipolaridad o una doble personalidad. Él es siempre el mismo. Es un bloque. Es una persona de una sola pieza.
No es alguien que se transforme de repente. No es el típico personaje que distingue entre el bien y el mal y decide cruzar una línea. No. Él no funciona así.
P: ¿Temías que fuese un personaje excesivo o demasiado extremo?
R: No, precisamente por eso. Porque no está construido desde una dualidad evidente. No es Jekyll y Mr. Hyde.
La gracia está en que nadie sabe quién es realmente. Nosotros sí lo sabemos como espectadores, pero los personajes que le rodean no. Él mantiene constantemente la misma personalidad. Es auténtico incluso cuando está manipulando.
P: En algunos momentos parece vivir en una galaxia distinta a la del resto de personajes.
R: Porque es brutalmente inteligente. Eso sí lo hablamos mucho. Este tipo tiene un coeficiente intelectual gigantesco.
Podría dedicarse a otra cosa. Podría haber sido piloto o cualquier otra profesión brillante. Pero eso no le interesa. Lo que le interesa es otra cosa y utiliza toda esa inteligencia para conseguirlo.
Por eso es tan difícil detectarlo. Porque siempre va un paso por delante.
P: Toni Acosta se enfrenta aquí a uno de los papeles más alejados de lo que suele hacer. ¿Cómo fue trabajar con ella?
Ro: En verdad, poca gente puede hacer comedia y drama como lo hace Toni. Lo que ocurrió entre nosotros fue algo muy difícil de explicar. Ocurrió la magia. No es una frase hecha. De verdad ocurrió.
Había momentos en los que nos mirábamos y era como si estuviéramos manteniendo conversaciones enteras sin hablar.
Imagínate que tú sabes algo que yo sé que tú sabes. Pues era esa sensación constante. Hacíamos una escena aparentemente normal y, de repente, había una mirada que generaba un diálogo completo.
Decían "corten" y nos quedábamos alucinando porque aquello no estaba necesariamente escrito. Aparecía durante el rodaje.
P: ¿Ese tipo de cosas son las que marcan la diferencia?
R: Totalmente. Tú puedes preparar un personaje en casa, estudiar el texto y llegar al rodaje con muchas ideas. Pero cuando dicen "acción" sigues descubriendo cosas.
Vas conociendo al personaje y la situación sobre la marcha. Y cuando ocurre la magia, cuando aparecen esas conexiones inesperadas entre los actores, no hay mucho más que hacer. Simplemente sucede.
Y espero que eso se vea en pantalla porque para nosotros fue muy especial.
P: Has interpretado personajes muy queridos por el público y también otros mucho más oscuros. ¿Disfrutas más haciendo de villano?
R: En realidad es una etiqueta relativa porque yo ya he interpretado personajes muy duros antes.
La diferencia con este es que aquí no existe una parte luminosa que compense la oscuridad. No hay esa dualidad. No hay dos caras. Este personaje es siempre el mismo. Todo el tiempo.
P: ¿Cómo definirías su forma de entender el mundo?
R: Es un narcisista brutal. Solo piensa en sí mismo.
Y eso es importante entenderlo porque no actúa creyéndose un villano. Él no distingue realmente entre el bien y el mal. No se mueve en esos términos.
Todo pasa por él, por sus necesidades y por sus deseos. El resto del mundo es secundario.
P: Canarias tiene una presencia muy fuerte en la serie. ¿El entorno funciona como un personaje más?
R: Absolutamente. Para mí, cuando ves una serie y dejas de fijarte en los actores, en la iluminación o incluso en el guion, y simplemente sientes la atmósfera, significa que has conseguido algo importante.
Aquí ocurre eso. Hay una sensación constante de incomodidad. El viento, los paisajes, los planos aéreos, esa naturaleza áspera... todo contribuye a generar una tensión muy particular.
Salvando muchísimo las distancias, siempre pongo el ejemplo de Fargo. Lo que más funcionaba ahí era la atmósfera que conseguían crear. Creo que Trazos Ocultos logra algo parecido con su propio lenguaje.
P: Para terminar, si tuvieras que definir a tu personaje con una sola frase, ¿cuál sería?
R: Psicológicamente muy complejo. Creo que es la mejor manera de describirlo sin estropearle nada a nadie. Porque cuanto menos sepas de él antes de empezar la serie, mejor será la experiencia.
