El germen de Nacho Cano no fue Mecano: la historia del grupo de rock que creó junto a Eduardo Benavente antes de los años 80
Comenzó sus andaduras con Prisma -y Yerma- y otros iconos de la Movida Madrileña cuando apenas tenía 12 años
Nacho Cano en un concierto de Mecano. / Rafa Samano
La historia de Nacho Cano en la música se remonta muchos años antes que Mecano. Esta formación, que marcó un antes y un después en la manera en la que se entendía -y escuchaba- la música pop en España, surgió en esos años 80 que se caracterizaron por la libertad de expresión, la rebeldía ante las normas que se habían establecido anteriormente en el país, y el atrevimiento con nuevas formas de expresión tanto visuales como sonoras.
Aquello que se conoció como la Movida Madrileña -ese movimiento contracultural que despertó a toda la juventud de un país, y sirvió como base para todo lo que surgiría en España posteriormente-, tuvo como elemento principal y más característico la música. Un gran grupo de jóvenes inquietos y con ganas de dejar huella en el mundo comenzaron a expresarse con absoluta libertad a través de esas melodías -que en muchos casos importaron del extranjero e hicieron propias-; y entre todos ellos, una de las figuras clave fue la de Nacho Cano.
Grupo musical Mecano. Jóvenes miembros del grupo musical Mecano ensayan en un plató de televisión (Foto de Rafa Samano/Cover/Getty Images). / Rafa Samano
Nacho Cano, una vida dedicada a la música
Todo el mundo conoce a Nacho Cano por ser uno de los hermanos fundadores del mítico grupo de los años 80 que dejó himnos como Hijo de la Luna o Me Colé en una Fiesta, Mecano. El dúo que hizo junto a su hermano José María Cano, y su unión posterior para formar un triplete musical junto a la cantante Ana Torroja, acabó siendo solo el principio de una gran y memorable carrera en la industria.
Así, le conocemos por sus composiciones y su admirable habilidad musical que le llevó incluso a desarrollar una carrera en solitario tras la separación de Mecano en 1998, y a estrenar su propio musical –que ahora se encuentra con funciones en Latinoamérica-, Malinche.
Pero lo que muchos desconocen es que el origen de Nacho Cano, el real, no fue Mecano ni un proyecto sonoro junto a su hermano. Nacho comenzó en Mecano con tan solo 16 años -Ana tenía 19 y José María 20-; pero, como dicta la personalidad de cualquier músico, su inquietud comenzó mucho antes... Cuando todavía no había cumplido ni los 15 años.
Prisma, el rock antecesor de Mecano
El primer paso conocido que dio Nacho Cano en el mundo de la música -teniendo en cuenta que puede que antes hiciese otros 'pinitos' a una edad más temprana- fue una formación junto a otros jóvenes músicos que bautizaron como Prisma. Este grupo, realmente, no llegó a lanzar ningún sencillo, EP o disco de larga duración; pero consolidó el principio del que acabaría siendo uno de los mejores músicos de nuestro país.
Prisma nació de la ambición musical de Nacho y otros artistas que se acabarían convirtiendo, como él -pero por otro lado-, en referentes de la Movida Madrileña.
Luis Bolín (La Unión), Eduardo Benavente (Parálisis Permanente) Toti Árboles (La Frontera) y Nacho Cano fueron compañeros en el colegio; y a los 12, según cuenta Bolín en el libro Mecano: La fuerza del destino, montaron un grupo. Sentían una gran admiración común por la música progresiva británica de los años 70; y unieron sus capacidades sonoras para desarrollar ese Prisma -y Yerma, otra formación-. Llegaron incluso a actuar en la fiesta del PCE de 1977 en la Casa de Campo de Madrid.
Pero lo que se ha mencionado como esa 'ambición' que dio germen a este grupo, acabó en desencuentros entre los integrantes que obligaron a Prisma a separarse incluso antes de que llegara a lanzar una canción. En el libro ya mencionado, que recopila la historia de Mecano e incluye entrevistas con sus integrantes, Nacho cuenta que "un grupo no es una chorrada, y si te lo tomas como una chorrada pues no llegas a ningún sitio"; añadiendo a su vez que para Benavente y Toti, "no fue nunca nada serio".
José María Cano, Ana Torroja y Nacho Cano (Mecano) en 1990 / BSR Entertainment
Así, entre eso y las diferencias creativas y evolución individual en la música de cada uno de los miembros, -y, como explica Cano en el libro, algún que otro "lío de faldas" incluido- acabaron optando por caminos muy diferentes. Aunque ese rock-progresivo-británico les unió, al final, cada uno acabó en una ramificación diferente de lo que posteriormente se conocería como la Movida Madrileña.
El camino posterior
Tras la disolución del efímero grupo de rock Prisma, Nacho Cano acabó creando Mecano junto a su hermano José María y Ana Torroja; y demostró haber optado por unos sonidos más tecno-pop, synth-pop –siendo pionero en España en incluir sintetizadores en la música de este género- y pop comercial de vanguardia español.
Por su lado, Eduardo Benavente, antes de su fallecimiento por un accidente de coche en 1983, se dejó llevar junto a Toti por unos ritmos mucho más punk y oscuros a través de la formación Parálisis Permanente –después de pasar por Alaska y los Pegamoides y antes de que Toti acabara en La Frontera-; y Luis Bolín optó por un clásico pop-rock, guiado por el new wave que venía de Reino Unido, en el grupo musical La Unión. De hecho, fue el propio Nacho Cano el que les produjo sus primeros temas y discos -como la canción Lobo Hombre en París-, ayudándoles a posicionarse dentro de la industria del momento.
Mecano - Barco a Venus
Años después, según cuenta nuestro protagonista en el libro de Mecano: La Fuerza del Destino, a pesar de esta separación y de los desencuentros que pudiesen haber vivido a una tan corta edad, les sigue teniendo a todos "mucho cariño". "No volvimos a ser lo que se dice amigos", cuenta. Y añade, haciendo alusión a que ni Eduardo ni Toti están ya entre nosotros, que "siempre les dedicaré Barco a Venus". Con Bolín siguió manteniendo una relación más estrecha; y el propio artista aseguró hace años que Nacho era "mi amigo más antiguo y más alto".
Nacho Cano ha acabado evolucionando con el tiempo hacia discos instrumentales y sonidos más teatrales –desarrollando sus propios musicales como Malinche u Hoy No Me Puedo Levantar-, incluso llegando a tocar el flamenco y la música electrónica, y fusionándolos con el rock. A Nacho Cano le gusta experimentar; y siempre consigue dar en el clavo.
Prisma solo fue el origen; Mecano el gran desarrollo; y la figura última de Nacho Cano, el culmen artístico de todo.
