Marcos Franz, sobre manipulación psicológica, bullying, salud mental, drogas o su disco en la época de éxito en ‘Merlí’: “Es completamente artificial”

Llegó a creer que los discos de The Beatles estaban creados para manipular

Marcos Franz publica su primer libro, 'Cuando dejé de ser yo'. / Imagen cedida por Grupo Planeta

Marcos Franz ha pasado muchos años –y todavía ocurre a veces- escuchando cómo le llamaban Gerard, como su personaje en Merlí. Una serie juvenil que supuso una revolución, sobre todo en Cataluña, donde empezó a emitirse en 2015 dando una popularidad repentina a su elenco y que él llegó a aborrecer.

Lo que podía haber sido el mejor momento de su joven vida en ese momento, en realidad, lo vivió como una pesadilla y todo, debido a su relación con Demian, una persona que apareció en su vida de manera repentina y le sometió a una manipulación psicológica que marcó su forma de actuar y algunos de sus comportamientos desagradables con sus fans.

Entró en una vorágine de excesos con consumo de drogas, relaciones tóxicas, paranoias sobre los Illuminati y un declive que le llevó a tener, incluso, ideas suicidas. Ser consciente de ello y acudir a terapia cambió totalmente esta situación. Ahora, una década después, lo cuenta todo en un libro generoso, valiente y crudo, Cuando dejé de ser yo. El relato de alguien que llegó a perderse a sí mismo.

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Hemos hablado con él para conocer los detalles de una historia con giro de guion.

Pregunta: Ya habías hablado de tus problemas con la salud mental, pero el libro va más allá. Es un relato sin ambages y honesto. ¿Te pensaste mucho lo de compartir unas vivencias tan duras?

Respuesta: Me lo pensé bastante. En 2019 empecé a tener ganas de explicar lo que me había pasado, pero todavía arrastraba muchísimos sentimientos de vergüenza y de culpa por haber vivido algo así. Me daba mucha vergüenza hablar de esto y tuve que cortar con el libro. Lo intenté retomar en 2022 y no pude. Finalmente volví a él en 2025 después de haber pasado por un proceso terapéutico de tres años y hablé de esto.

P: ¿Qué fue exactamente lo que cambió para que en 2025 sí que pudiera salir esto adelante?

R: Sobre todo cambió mucho, gracias a la terapia, eliminar sentimientos de culpa, de vergüenza y a ser consciente de lo que me ocurrió, entre muchas otras cosas que también están relacionadas. Al final, en terapia, todo forma parte de un mapa psíquico y descubres por qué te ocurrió eso, por qué te interesaste por ese chico, nos podemos extender muchísimo. Pero acabas comprendiendo por qué te ocurren las cosas que te ocurren y una vez que eres consciente de todo ese entiendes mejor por qué te ha ocurrido todo eso.

P: Partes del casting de Merlí en el que conociste a Adrian Grosser y a su hermano que te recordaron a Oasis. ¿Adrian era Liam o Noel?

R: Más bien Liam por su actitud. Su hermano es un poco más reservado.

P: Lo que parecía el sueño de cualquier persona, tú lo viviste como una pesadilla por la persona que apareció en tu vida: Demian. Cuentas una manipulación psicológica con tintes sectarios. Esos que cuando lo lees piensas, cómo pudo caer en algo tan aparentemente surrealista. Al final, tu testimonio viene a demostrar que no es tan difícil, ¿no?

R: No, no es tan difícil. Incluso, cuando yo era pequeño o más joven, algún manipulador o alguna persona con estas intenciones se me había aparecido, pero yo por dentro pensaban, ya tengo calada a este tipo de persona, esto no me va a ocurrir nunca. Pero, nunca puedes decir nunca, puede ocurrir perfectamente y a cualquier persona.

P: Hablas de todo ese rollo de los Iluminati que, en el fondo, tiene muchos adeptos y han hecho dudar a muchos. A día de hoy, ¿te queda alguna creencia arraigada cercana a esos pensamientos conspiranoicos?

R: No, la verdad es que no y no me afectan muchísimo. Sí que es verdad que si alguna vez veo alguna noticia relacionada con política puede mi cabeza generar los lazos, pero no me voy muchísimo más allá.

P: Hablas de una constante necesidad de validación que, al final, es un mal de estos tiempos donde todo se mide a base de likes, ¿no?

R: La sensación de validación que yo empecé a desarrollar de niño no es comparable a la que estamos viviendo ahora. Ahora estamos completamente sumergidos en esa necesidad.

P: Sí claro, pero, ¿desapareció esa necesidad?

R: Sí, bastante, muchísimo. De hecho, he trabajado bastante en terapia esta necesidad porque al final, la necesidad de validación nubla bastante a tu artista. Si tú te dedicas al arte y tienes necesidad de mucha validación probablemente seas peor actor, peor músico y hagas que todo pase por el filtro de querer gustar y eso nubla mucho al creador. Yo sé que de adolescente sufrí bastante eso, pero ahora lo estoy trabajando desde hace tiempo y estoy muchísimo mejor, la verdad.

P: Querías ser actor de Hollywood y ganar mucho dinero. Algunos criticarían estas motivaciones, a otros les parecería determinación y tener un objetivo. ¿Qué piensas tú ahora de esas motivaciones?

R: Han desaparecido muchísimo. Sigo siendo joven, pero mi yo de 14 años, quería llegar a lo máximo: Quiero llegar a Hollywood, quiero petarlo, lo que sea. Pero esas cosas me hacían mucho daño, me generaban mucho estrés y ahora no pienso si quiero en eso, me da igual. Ahora pienso en currar, ganar pasta y ser feliz y estar haciendo cosas que me hagan feliz y no mucho más, sinceramente. Yo creo que está mucho mejor.

P: El hijo de Sorrentino te dijo que eras buen actor. No sé si eso es bueno para el ego, ¿cómo has logrado mantenerlo a raya?

R: Trabajándomelo mucho. Soy un poco pesado, pero si no fuera por terapia creo que no habría arreglado ni la mitad de los problemas que tenía. Es importante, no sé si eliminar el ego, creo que es imposible, pero sí domarlo. Si puedes controlar esos impulsos, te va a ir mucho mejor.

P: Hablas de una industria vacía, competitiva, egoísta, llena de egos, aun así, ¿quieres seguir formando parte de ella?

R: Sí, lo quiero porque non veo así la industria ya. Antes la veía así probablemente porque era yo el que era competitivo y ciertamente, superficial. Quería aspirar a lograr pasta, poder en cierta forma, pero no contemplaba las cosas buenas que te puede dar esta industria que son cosas muy chulas, directores muy buenos, proyectos espectaculares. Era yo el que estaba así.

P: Hablas de un compañero de Merlí que te hizo sentir, no ya incómodo, sino víctima de bullying. ¿Lo sigues viendo así o crees que esa percepción era fruto de las paranoias que tenías en esos momentos?

R: No, no, para nada. Lo sigo viendo así, la mayoría de las personas lo siguen viendo así. Lo que cuento en el libro es completamente cierto. Es una persona que miente constantemente para conseguir sus objetivos. Es otra clase de manipulador al final.

P: Crees que, si ha leído el libro, ¿se habrá reconocido?

R: Espero que sí. Aquí hay algo ya personal. Me gustaría que se diera cuenta del daño que hace a la gente, de lo mentiroso que es y ya está. Espero que se dé cuenta, no soy la única persona que ha sido víctima de bullying de este tío.

P: También hablas del mundo de los influencers y youtubers, como un mundo podrido, en general, eres bastante crítico con lo que te rodea.

R: No lo veo así piara nada ahora, hay de todo en la viña del señor. Hay gente superficial, gente completamente artesanal y quiere dedicarse al arte puro y no contempla siquiera la fama ni la atención. Te puedes encontrar de todo. Si lo veía así es porque yo estaba muy enfocado en eso.

P: Sitúas parte de tus traumas en el rechazo de una novia que tuviste con 3 años y la humillación de la chica popular en el instituto. Dos sucesos que desarrollaron esa necesidad en ti de ser querido. Qué poco pensamos lo que pueden marcarnos sucesos de la infancia en el comportamiento de adultos, ¿no?

R: Totalmente. La infancia te marca, pero, sobre todo, es muy importante la etapa de la adolescencia que todo es extremadamente importante. Las relaciones y vínculos son súper importantes. El desarrollo de tu propia personalidad es súper importante. Dejar huella en el mundo y encontrar tu lugar en el mundo, ser aceptado. Hay mil cosas que puedes analizar. Si no encuentras tu lugar te puede dejar mucha marca.

Me generó mucho miedo, me sentía culpable por relacionarme con chicas y eso fue horrible.

P: Aquellos sucesos, unidos a la manipulación de Demian, marcaron tu forma de relacionarte con las chicas. ¿Entiendes el amor ahora de otra manera?

R: Lo veo de otra manera. He pasado por diversas formas de verlo. Demian, entre muchísimas cosas, me prohibía relacionarme. Me generó mucho miedo, me sentía culpable por relacionarme con chicas y eso fue horrible. A día de hoy no lo veo así y tengo una perspectiva sana con esto, sinceramente.

P: Leía todo lo que te hizo pasar Demian con su manipulación psicológica y me preguntaba, ¿realmente no se puede hacer nada contra este tipo de personas tan dañinas?

R: Es completamente ilegal lo que está haciendo. No pueden condicionarte hasta el punto de que te prohíban tener sexo o relacionarte con ciertas personas o te condicionen tanto. No pueden meterte ideas sobre la realidad que son reales. Es ilegal, es denunciable. Yo no lo he hecho, pero si una persona se encuentra una relación como esta, yo animo a que denuncien.

P: ¿Y por qué no lo has hecho tú?

R: Sinceramente, no lo sé. Además, que no he recopilado suficientes pruebas, no tengo conversaciones de WhatsApp, no tengo nada, así que no quiero meterme en algo así sin tener pruebas suficientes.

La marihuana no es buena. Igual que el MDMA no es bueno. Cualquier tipo de droga o sustancia, ¿es beneficiosa? No, no lo es.

P: Hablas de drogas, tal vez algo normalizadas en un mundo donde fumar marihuana tiene un aura romántica que lleva a pensar que el hecho el fumar te vuelve profundo y artista. Claro, esto ocurrió hace ya unos cuantos años, ¿crees que se sigue viendo así?

R: Hubo una época en la que la marihuana, con Snoop Dogg se veía como algo divertido, recreativo, que se veía como beneficioso, incluso. Hay mucha cultura de los beneficios de la marihuana, y seguro que lo tiene si le quitas el componente de la droga, el CBD, tendrá sus cosas buenas, pero sigue siendo una droga, a fin de cuentas. La marihuana no es buena. Igual que el MDMA no es bueno. Cualquier tipo de droga o sustancia, ¿es beneficiosa? No, no lo es.

P: Con tanto ruido en tu cabeza, las drogas te dieron silencio, ¿ahora qué te da ese silencio?

R: Me ayuda mucho el deporte para empezar a conectar. La conexión que te puede dar una droga a mí me lo da el deporte. La conexión con los demás, conmigo mismo, con mi parte creativa. Es como meterle gasolina a la cabeza, pero en el buen sentido. En cuanto al ruido, también he eliminado mucho el tema de la fiesta, el estar con gente que no es mi amiga. Las relaciones parche, esas a las que acudes para tapar un problema, pero cuando te quitas el parche, el problema sigue estando ahí. Todos estos parches, cuando los eliminas, estás muchísimo mejor.

Cada vez, estamos viendo que las generaciones más jóvenes no quieren tomar responsabilidades de sus problemas, no quieren trabajar.

P: Te enganchaste al diazepam. Los ansiolíticos son medicamentos que una generación muy joven ha normalizado en su día a día, ¿por qué crees?

R: Hemos normalizado los parches. Estar scrolleando en Instagram o Tik Tok también es una forma de colocar un parche, es una forma de meterte dopamina y olvidarte de tus problemas o tus responsabilidades. Cada vez, estamos viendo que las generaciones más jóvenes no quieren tomar responsabilidades de sus problemas, no quieren trabajar. Incluso los más jóvenes son muy cambiantes con el trabajo, ahora quiero trabajar, ahora quiero estar un par de meses sin trabajar, quieren tenerlo todo a su disposición. Aquí entraríamos en otro tema, pero nos hemos acostumbrado a tener parches, cosas que nos calmen y hagan desaparecer los problemas, pero lo cierto es que siguen ahí realmente.

P: Escribir un libro como este te lleva a recordar muchas cosas, ¿qué piensas ahora de aquel chaval que pasó el casting de Merlí?

R: Ese chaval de 20 años era completamente distinto a mí. Para empezar, no había caído en una relación de manipulación. Tampoco sabía lo que se le venía con todo lo de Merlí, el fanatismo adolescente. Es una persona con menos experiencia vital, con más inocencia, pero también con una forma de ver la vida un poco más limpia.

Antes reaccionaba mucho cuando me reconocían por la calle y me llamaban Gerard. Era como, ‘no me hables de esta p*ta serie, ni del personaje, ni de nada’. Y a día de hoy, es como, ‘sí, claro, soy Gerard’.

P: ¿Crees que si Merlí las cosas hubieran sido muy diferentes para ti?

R: Sí hubieran sido diferentes, hubiera vivido otro tipo de cosas, pero creo que me quedo con lo vivido. Incluso me quedo con lo que he vivido con Demian, me ha hecho aprender mucho.

P: ¿Te has reconciliado con Gerard, tu personaje?

R: Sí, mucho, la verdad es que sí. Lo pensé hace pocos días. Antes reaccionaba mucho cuando me reconocían por la calle y me llamaban Gerard. Era como, ‘no me hables de esta p*ta serie, ni del personaje, ni de nada’. Y a día de hoy, es como, ‘sí, claro, soy Gerard’. También hay un Gerard en mí, es fantástico.

P: La música ha estado muy presente en tu vida. Llegas a decir que era tu templo, tu brújula, tu identidad. ¿Crees que tal vez por eso Demian atacó por ahí?

R: Sí, puede ser, es muy probable. Vio en mí unas ganas de destacar, de llegar lejos y eso fue un talón de Aquiles muy fuerte para él. Con la música también lo vio muy claro, una de las primeras cosas que empezó a hacer en un grado fuerte fue manipularme a través de la música.

P: ¿De dónde venía tu conexión con la música?

R: Mi conexión con la música venía desde pequeño. Con 5 años me apunté a piano. Estuve tres años solo, pero estuvo muy bien. Luego, descubrí la música rock con 8 años y me explotó la cabeza y dije, ni de coña voy a volver a tocar música clásica. Ahí todo cambió bastante.

P: ¿Quién te acercó a la música?

R: Supongo que indirectamente mis padres. Desde muy pequeño escuchaba música en casa. Mi padre fue DJ de joven, en los 80 y a mi madre siempre le ha gustado muchísimo la música. Ya te puedes imaginar, típica casa llena de vinilos, con mucha conexión con la música. Los afines de semana recuerdo de muy pequeño que ellos pusieran música de todo tipo y eso me alimentó mucho.

Es un disco completamente artificial, a mi gusto, y que no representa nada lo que soy. Representa un producto con la intención de aprovecharse del éxito paralelamente de Merlí.

P: Publicaste, a raíz del éxito de la serie, un disco que no te representaba y te disfrazaste de Liam Gallagher, ¿cuándo fue la última vez que lo escuchaste?

R: Creo que no lo he vuelto a escuchar desde entonces, sinceramente. No he podido. Es un disco completamente artificial, a mi gusto, y que no representa nada lo que soy. Representa un producto con la intención de aprovecharse del éxito paralelamente de Merlí, y ya está.

P: Bueno, hemos visto otros casos anteriormente. Por ejemplo, Fran Perea y Los Serrano. Él sacó un disco muy ligado a la serie, pero luego pudo encontrar su camino. Tú lo abandonaste.

R: Yo estaba totalmente saturado con todo lo de Merlí. Lo de Demian. Un disco que veía que estaba siendo completamente moldeado, no podía más y tuve que dejarlo todo.

P: En un momento dado dices que “no eres mejor por detestar el reguetón. Eres mejor cuando te la suda”. Está claro que no es tu género.

R: Es una de mis frases favoritas, jajaja, bueno, no, no es de mis mejores frases. No me gusta el reguetón, no me lo pondría en mi casa. Lo escucho y no me afecta, me da igual. Pero meterte con él, hostia, es que algo tiene que pasarte algo ahí dentro si te metes tanto con él, igual en tu interior tienes ganas de ser el que mejor perreas en la sala y estás reprimiendo algo, no lo sé. Si te afecta y le metes tanta energía, aunque sea para detestarlo, es que te importa, hay algo ahí.

P: Tus gustos van más por un rock clásico. Empezaste con la música sesentera, setentera, hasta que descubriste el rock progresivo. No es la música que te corresponde generacionalmente, ¿eso también te aleja de la gente de tu edad?

R: Puede ser, o que utilizara esa música como refugio. De adolescente me sentía bastante incomprendido y esa clase de música sirve un poco como refugio.

No pienso que los discos de los Beatles o sus temas estén creados para manipular, aunque llegué a creerlo.

P: Demian te llegó a hacer crear que los Beatles, los Stones o Hendrix estaban fabricados por estructuras superiores. Los Stones no eran artistas sino agentes culturales. ¿Qué sientes ahora cuando escuchas música después de todo eso?

R: H*stia, estoy súper bien. Disfruto muchísimo esta música. He logrado eliminar muchísimo todo esto. No pienso que los discos de los Beatles o sus temas estén creados para manipular, aunque llegué a creerlo. A día de hoy puedo disfrutarlo muchísimo

P: Es que llegaste a pensar que Their Satanic Majestic Request mostraba a los Stones en Norma, ¿en ningún momento pusiste en cuarentena estos pensamientos?

R: No podía, era imposible. Estaba completamente dentro. Solo hace falta mirarse algún documental –no he visto ninguno-, pero ver cómo las sectas funcionan y es lo que hizo Demian conmigo.

Creo que cuando eres adolescente te casas mucho con los géneros y los artistas y consideres que esos artistas son dioses y los demás son p*ta m*erda y ahora tengo 33 y llevo un tiempo que el abanico lo abro cada vez más y respeto más los géneros y los artistas, no me caso con ninguno.

P: Por cierto, que compartes carta astral con George Harrison, ¿eso qué indica?

R: He dejado bastante de lado el tema de la astrología porque creo que me mete un poco de cabeza en ese universo, pero sí me gusta. Paul McCartney es mi favorito, pero George Harrison me gusta mucho por cómo es él, su personalidad y su carácter. Me siento muy identificado con muchas de las letras que ha escrito. No sé si esto me ayuda a reafirmar en parte que hay algo de la astrología que puede ser acertada. Me mola.

P: ¿En qué punto estás con la música?

R: Menos pasional que antes. No sé si me estoy haciendo mayor o estoy cansado. Ya no la vivo como un chaval de 17 años, pero sí que tengo una relación muy sana con la música. Creo que cuando eres adolescente te casas mucho con los géneros y los artistas y consideres que esos artistas son dioses y los demás son p*ta m*erda y ahora tengo 33 y llevo un tiempo que el abanico lo abro cada vez más y respeto más los géneros y los artistas, no me caso con ninguno. Creo que puede encontrar gente buena y cosas buenas en cualquier álbum y de cualquier artista.

P: ¿Te volverías a plantear un camino en este sentido?

R: Quién sabe, puede que sí. Ya veremos.

P: ¿Alguno de los compañeros o parejas que salen en el libro te han llamado para comentar lo que has puesto sobre ellos?

R: Muchos de los nombres están inventados porque no quiero que nadie les encuentre. Pero amigos míos que ya sabían de este tema están impactados porque hay detalles que no les había comentado. Pero temas de ex parejas y todo esto, está completamente inventado y no les he dicho nada.

P: ¿Has vuelto a saber de Demian?

R: No, y no quiero tampoco.

P: En este libro hay una ausencia muy notable, la de tus padres. ¿Ha sido consciente?

R: Los he querido dejar al margen, sobre todo, cuando estaba en la parte de terapia y psicología. Los padres son muy importantes y los he querido dejar de lado porque paso de meterles y hablar de cómo me han educado y cómo ven ellos el mundo, es una cosa aparte y el libro va de lo que yo he vivido y experimentado y tampoco quiero meterles a ellos en esto, solo faltaría.

P: Sí hablas de tu hermana, ¿qué te ha dicho después de leer el libro?

R: Sí, porque todo el tema cuando estamos en Los Ángeles que le dije que me iba a suicidar y todo aquello le afectó mucho y leerlo en palabras le ha afectado. Pero está más tranquila de que estoy mucho mejor con este tema. Está bien, le ha gustado, está contenta con el libro.

P: Ella te puso en el camino de tu recuperación. ¿Podríamos decir que el mensaje final podría ser el de que, la terapia importa?

R: Sí, yo creo que sí, es el mensaje final, creo que es lo más importante de todo.

P: ¿Qué has aprendido de ti mismo haciendo este libro?

R: Que soy capaz de poner en palabras lo que siento, cómo veo el mundo, lo que detesto, lo que admiro. Nunca había escrito un libro antes y para mí ha sido un reto muy interesante porque he podido plasmar todas esas cosas que forman parte de lo que soy.

P: ¿Te has censurado en algún momento?

R: Sí, claro. Hay cosas que no puedo poner. Lo de la familia, aunque no tiene que ver conmigo, aunque sí indirectamente. No puedo ponerlo todo, hay cosas que me he callado. Algunas relaciones que no he puesto. Era positivo censurarlas.

P: Y ahora, ¿qué?

R: Estoy escribiendo un segundo libro. Empecé después de enviar este. Lo empecé en abril, dije, no voy a esperar mucho más, voy a escribir una segunda parte. No es autobiográfico, estoy jugando más, estoy haciendo auto ficción. Cosas mías reales, pero mezcladas con cosas inventadas. Ya veremos si lo publico. También se estrena a finales de año o el año que viene el biopic del grupo Sau donde hago de Ramón Altimir, que es el teclista de la banda.

P: Y esto de meterte en la piel de un músico, ¿no ha avivado las ganas de retomarlo?

R: Un poco. Mola mucho todo el tema, no solo hacer música, sino hacer tours, moverte por ahí y hacer conciertos. Al final estamos haciendo rodaje de un concierto y se te encienden cosas, cómo mola, impacta mucho y sí me ha despertado alguna cosilla.