Leiva cierra en Madrid su ‘Gigante Tour’ con su hermano lesionado, homenaje a Robe y planes para sus vacaciones
Entre las sorpresas también incluyó una versión de una adaptación de Santiago Auserón de un clásico de Chuck Berry

Leiva, en el Movistar Arena de Madrid 2026. / Europa Press News
Cuando Pereza lanzó su primer álbum en 2001 me encontré por primera vez con Leiva para hacerle una entrevista. Y desde entonces hemos ido coincidiendo en varias ocasiones. Hasta grabé con él un programa piloto de cocina para el que nos abrió las puertas de su casa y nos cocinó un exquisito guiso de patatas con setas que luego pudimos saborear –nunca salió ese programa-. El caso es que siempre ha estado en mi imaginario por motivos profesionales, pero también porque desde el minuto uno conecté con su música como tantos otros millones de personas.
Luego le seguí cuando comenzó su carrera en solitario, pero el destino nos tenía preparados menos encuentros. Y lo peor de todo, ese destino que siempre es caprichoso, me puso multitud de obstáculos para poder verle en directo. Un viaje, una enfermedad repentina, un compromiso profesional, otro familiar, siempre había algo que coincidía con sus fechas y asistir a uno de sus conciertos se convirtió en asignatura pendiente.
Por fin la pude saldar este miércoles noche. Por fin pude verle en directo en el cierre de su Gigante Tour en el Movistar Arena de Madrid como otras tantas miles de personas que llegaron al recinto motivadas y conscientes de que lo que iban a vivir iba a ser especial.
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Cuenta atrás y salida de Leiva junto a su Leiband con esa pose y esa estética que en seguida nos sitúan en sus referentes de rock clásico. Sin una escenografía espectacular, sin embargo, había algo hipnótico conseguido a base de un diseño de luces brillante que jugaba también con los oscuros y las siluetas para trasladarnos a una época de nostalgia y es que la música de Leiva tiene mucho de eso.
Juancho, tocando con la rodilla rota
Arrancó el show con Bajo presión y lo primero que me llamó la atención era ver a Juancho sentado en una silla mientras tocaba la guitarra. Pensé que el desfase de haber celebrado el concierto de la noche anterior no había podido ser tanto como para dejarle en esa posición. Mal pensada de mí, había otro motivo.
Leiva no tardó en destacar “el compromiso de mi hermano que se ha roto una rodilla y está aquí tocando con nosotros”. Amor de hermanos y admiración mutua. “Me gustaría decirte que te quiero mucho, eres muy generoso y eres el número uno, nuestro Iniesta”, le decía ante su público.
Tampoco tardó en hacer referencia al final de la gira: “Hoy encaramos el último concierto de la gira, ha sido un episodio súper inesperado por el volumen y todo lo bueno que ha pasado, lo recordaremos siempre, pero sí me gustaría que esa sensación de nostalgia hoy no lo gobernara todo. Que se termina una gira y me gustaría que centráramos la atención que estamos un miércoles, 16.000 personas cantando juntos y eso es lo que verdaderamente importa”.
Los planes de vacaciones de Leiva
Y sí, ya piensa en vacaciones, pero no tal y como muchos podrían pensar. “Nosotros siempre paramos un par de años o una cosa así, por fortuna nos lo podemos permitir, y más de uno pensará que mañana yo me voy a una isla de vacaciones, pero mis vacaciones reales, aunque no lo creáis consisten en poder ponerme malo de la garganta sin sufrimiento. Aunque no lo creáis esas son mis vacaciones reales”, confesaba.
Tenía claro qué es lo primero que tenía pensado hacer después de la celebración de este fin de gira. “Probablemente llegue a mi casa. Me desnudaré, me beberé una jarra de agua helada, pondré el aire acondicionado al 7, me pondré una bolsa de hielos en el cuello para coger una faringitis gigante sin perjudicar a decenas de miles de personas, así que, mis vacaciones empezarán mañana, enfermo”, decía. En fin, un lujo que no puede permitirse mientras está de gira, pero que quizás su cuerpo no agradezca en demasía.
Dicho lo cual, hizo demostración de voz, y, sobre todo, de guitarrista. Durante las dos horas de concierto vimos un desfile de su colección de instrumentos para tocar cada canción con la más adecuada. Y fue realmente placentero disfrutar de canciones como Lobos, Terriblemente cruel, Superpoderes, Sincericidio, Pienso en aquella tarde, o Segundo asalto. Un recorrido por su discografía o Ángulo muerto con acercamiento a su hermano para terminar besándolo. Y se notó que disfrutaba y eso, hace que el resto disfrute más todavía. “Estoy súper feliz ahora mismo”, confesó antes de lanzarse con Flecha. Y su público, más todavía.
Versión de un clásico: Entre Santiago Auserón y Chuck Berry
Pero había también margen para las sorpresas. “Cuando venimos fundidos de pasar de un concierto a otro, en la prueba sonido por la tarde, no te apetece tocar tus propias canciones y hacemos alguna versión. Hay una adaptación fantástica de Santiago Auserón de Chuck Berry que nos divertimos mucho”, empezaba presentando el siguiente tema.
“Es una canción que yo escuchaba cuando era bien pequeño y hacíamos una versión en inglés con mi primera banda y hoy nos ha apetecido tocarla. Es una canción que tiene costuras hechas simplemente para bailar, así que, os animo a que os desinhibáis, que bailar rock ahora mismo es vanguardia”, proclamaba antes de empezar con los acordes del reconocible Quién lo iba a suponer que nos trasladó a ese You Never Can Tell de 1964.
Imposible no mover las caderas con esa buena dosis de rock & roll más clásico.
Nueva canción en directo
Como ya había hecho en las anteriores tres fechas en Madrid, en esta cuarta, también presentó una canción nueva en directo. Ya había colgado el fragmento para el que quería pedir la colaboración de su público haciendo los coros. Antes de empezar hizo una petición. “En el manicomio de mundo en el que vivimos de tratar de explicar dónde has estado y lo que está pasando, si fuéramos capaces de guardar un secreto y no grabar la canción. No me importa nada que se grabe o no se grabe, no voy a ganar más o menos, me da exactamente igual, simplemente, el pandillero romántico de hacer algo que quede aquí entre nosotros sería bonito. Nada está prohibido, si alguien no lo puede soportar y quiere grabar con su móvil, que lo haga, pero sería bonito intentarlo”.
Y fue entonces, cuando con poca luz, sus músicos alrededor suyo y Tuli dando la señal al público, se vivía ese momento tan íntimo de conocer juntos esa nueva canción y participar de ella. Escucharemos el resultado en el próximo disco.
Homenaje a Robe
También hubo momento Robe. No es la primera ni será la última vez, probablemente, que le tenga presente en sus conciertos. En este fin de gira contó que cuando era apenas un niño, “había unas vías del tren que atravesaban todo el barrio y los chavales nos sentábamos allí desde las dos de la tarde hasta las doce, con las guitarras, por lo general, tocando canciones suyas, así que, primero agradecerle por todo lo que nos dejó sin pretenderlo y luego, agradecerle los años de amistad. Un tipo importante para mí”.
Ese tipo era Robe y su interpretación de Hombre pájaro con voz y guitarra -la de Robe- fue uno de esos momentos que pone los pelos de punta y casi corta la respiración.
No fue el único momento que le tuvo presente, ya en los bises también se metió al público en el bolsillo con Caída, el tema que hicieron juntos.
Fin de fiesta y cierre de gira
Pasaron casi dos horas, a esa velocidad supersónoica de cuando algo te está gustando, y llegaban esos últimos bises que empezaban, después de la fiesta de Lady Madrid, con Caída y seguían con ese canto al carpe diem de Como si fueras a morir mañana y la siempre esperada Princesas. Momento que aprovechaba para agradecer a toda su crew y a su banda el haberle acompañado en esta gira tan importante para él. Un fin de fiesta con sabor a Pereza que estuvo muy presente, no solo a través de las canciones, sino también de Tuli, el tercero de cuando empezaron cuando eran trío.
Tardó en llegar, pero saldé mi asignatura pendiente y menos mal, porque me estaba perdiendo algo grande. Veremos cuánto tarda en volver a los escenarios.















