Los Beatles están muertos. Entonces, ¿quién está sacando sus discos?
Quién tiene hoy las canciones, las grabaciones y el negocio de la banda más rentable de la historia

Foto de The Beatles en 'Abbey Road' / Krafft Angerer
Este viernes, 2 de octubre de 2026, The Beatles vuelven a publicar un disco. La frase tiene algo de raro cuando uno recuerda que John Lennon murió en 1980, que George Harrison murió en 2001 y que la banda dejó de existir como grupo en 1970. Aun así, hoy llega a las tiendas una nueva edición de Rubber Soul, el álbum que publicaron en 1965 y que ahora regresa con nuevas mezclas en estéreo y Dolby Atmos, la mezcla mono original, la versión estadounidense de Capitol y una colección de grabaciones de sesiones y demos que nunca habían salido oficialmente. La edición llega bajo el paraguas de Apple Corps y Universal Music Group.
En este "viernes de novedades", la pregunta más interesante no es cuánto mejora Rubber Soul con una nueva mezcla de Giles Martin, ni si necesitamos escuchar por enésima vez In My Life, Michelle o Norwegian Wood. La pregunta es mucho más sencilla y, probablemente, más inquietante. ¿Quién decide hoy qué se puede sacar al mercado bajo el nombre de The Beatles?

La foto de The Beatles en Hamburgo en 1962 / Sammlung Horst Fascher - K & K

La foto de The Beatles en Hamburgo en 1962 / Sammlung Horst Fascher - K & K
Una banda con accionistas
Una parte fundamental de esa historia se llama Apple Corps. La empresa nació en 1968, cuando The Beatles todavía estaban juntos, y fue creada para gestionar sus intereses creativos y empresariales. No debe confundirse con la otra Apple, la de los ordenadores y el iPhone, aunque ambas compañías pasaron décadas peleándose por el nombre. Apple Corps sigue siendo la estructura empresarial que representa buena parte del universo comercial de The Beatles y, según documentación presentada ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, sus propietarios actuales son Paul McCartney, Ringo Starr, Yoko Ono Lennon, que heredó la participación de John Lennon, y el patrimonio de George Harrison. Es decir, cuando una nueva edición de un disco de The Beatles llega al mercado, detrás de la palabra «banda» hay también una empresa cuyos intereses pertenecen a las personas que quedan de aquel grupo y a los patrimonios de quienes ya han muerto.
LOS40
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Pero aquí empieza la parte que suele hacer que la historia se vuelva extraña. Tener los derechos de The Beatles no significa necesariamente tener las canciones de The Beatles. Una canción y una grabación son dos cosas diferentes. La composición de Yesterday tiene unos derechos; la grabación que hicieron The Beatles tiene otros. Lo mismo ocurre con una película o el uso comercial del nombre del grupo. En el lenguaje de la industria, una cosa es el publishing, relacionado con la composición, y otra el master, la grabación concreta que escuchamos. Separar ambas cosas permite entender por qué una compañía puede controlar la edición de una canción mientras otra participa en la explotación de la grabación que hicieron Lennon, McCartney, Harrison y Starr.
El papel de Michael Jackson en el catálogo de los Beatles
Y aquí aparece una de las historias más absurdas de la economía del pop. John Lennon y Paul McCartney habían creado Northern Songs en los años sesenta para gestionar sus composiciones, pero con el tiempo perdieron el control de aquella empresa. En 1969, Northern Songs terminó en manos de ATV Music. Años después, en 1985, Michael Jackson compró ATV por unos 47,5 millones de dólares, incorporando a su catálogo las canciones de Lennon y McCartney que Northern Songs había reunido. Jackson no estaba comprando las cintas originales de The Beatles ni convirtiéndose en propietario de la banda. Estaba comprando los derechos editoriales de las canciones.
La historia tiene además una ironía bastante perfecta. Paul McCartney había hablado con Michael Jackson sobre el negocio de la edición musical y sobre el dinero que podía generar poseer las canciones de otros artistas. Jackson entendió el asunto y acabó comprando el catálogo que McCartney quería recuperar. En 1995, Jackson unió ATV con Sony Music Publishing para crear Sony/ATV Music Publishing, y durante años el catálogo de Lennon y McCartney quedó dentro de esa gigantesca compañía editorial. En 2016, Sony compró la participación del patrimonio de Jackson y pasó a controlar por completo Sony/ATV. La operación convirtió aquella vieja disputa por Northern Songs en una de las grandes historias de la propiedad musical moderna.
Mientras tanto, las cintas estaban en otro sitio
Por eso conviene tener cuidado cuando se dice que "Sony tiene las canciones de The Beatles". Sony Music Publishing controla derechos editoriales del repertorio, mientras que la explotación de las grabaciones de The Beatles pertenece a otra historia empresarial. Durante décadas, EMI fue una pieza fundamental de esa historia y, tras las sucesivas operaciones de la industria discográfica, Universal Music Group acabó convirtiéndose en el gran socio de Apple Corps para el catálogo grabado. La relación acaba de recibir, de hecho, una nueva confirmación. El pasado 19 de agosto de 2026, Apple Corps y Universal anunciaron una alianza global y a largo plazo que amplía su colaboración a merchandising, licencias, comercio electrónico y explotación internacional de la marca, sobre la relación que ya mantenían alrededor del catálogo grabado.
Ese acuerdo ayuda a entender por qué Rubber Soul aparece este viernes en nuestras estanterías. Universal y Apple Corps no necesitan que Paul y Ringo se reúnan en un estudio para fabricar un nuevo álbum. El archivo de The Beatles es suficientemente grande como para seguir produciendo acontecimientos. En la nueva edición de Rubber Soul, por ejemplo, aparecen grabaciones de sesiones y demos que no se habían publicado antes, junto a nuevas mezclas realizadas por Giles Martin y Sam Okell.
En 2023 llegó la "última canción de The Beatles"
Es una operación que hemos visto repetirse durante los últimos años. En 2023 llegó Now And Then, presentada oficialmente como "la última canción de The Beatles". Partía de una grabación y una demo de John Lennon, incorporaba elementos de las sesiones de 1995 en las que participó George Harrison y fue terminada por Paul McCartney y Ringo Starr décadas después, con una nueva producción y una nueva mezcla. En 2025 continuó la operación con nuevas ediciones de Anthology y ahora, en 2026, Rubber Soul vuelve a abrir sus archivos.
La ley ayuda, naturalmente. La muerte de un músico no hace desaparecer sus derechos de autor. En Estados Unidos, como regla general para muchas obras, el copyright se prolonga durante la vida del autor y 70 años más, aunque las obras antiguas tienen reglas específicas. Y las grabaciones de sonido realizadas antes de febrero de 1972 tienen además un régimen particular: la legislación estadounidense establece protección frente a usos no autorizados durante 95 años desde su primera publicación, con periodos adicionales y un límite general que llega hasta el 15 de febrero de 2067 para las grabaciones pre-1972 que entran en esa categoría.
La banda después de la banda
John Lennon murió hace 45 años. George Harrison murió hace 25. Paul McCartney y Ringo Starr siguen vivos. Pero la entidad comercial que construyeron alrededor de su música ha continuado funcionando. La banda dejó de tocar hace más de medio siglo. Quizá por eso la noticia de este viernes tenga algo fantasmagórico. En una tienda de discos, Rubber Soul parece simplemente otro lanzamiento de The Beatles. Cuando alguien pulsa Play en 2026, escucha a cuatro hombres que llevan mucho tiempo fuera de aquel estudio. En los documentos de las compañías que lo hacen posible, la historia es mucho más larga y bastante menos romántica.













