Carlos Santos confiesa lo que se decía a sí mismo en el casting para ‘Aquel’: “Yo soy Raphael, tengo los huevos más grandes de España y todos vosotros os vais a cagar”
Hablamos con él y Javier Morgade de Benidorm Fest, Eurovisión, mili o los momentos más complicados en la vida del cantante
Carlos Santos como Raphael, en la serie 'Aquel' de Netflix. / CONCHA DE LA ROSA/NETFLIX
Este 9 de octubre, Netflix ha estrenado Aquel, una serie que se sumerge en la vida de Raphael para contarnos sus luces y sombras. Desde que era un niño de origen humilde que tuvo que empezar a trabajar en una sastrería para ayudar en casa, hasta la gran estrella en la que se convirtió y que sigue subiéndose a los escenarios a sus 83 años.
Javier Morgade le da vida en su época de juventud, cuando poco a poco y sin perder la confianza en sí mismo, empieza a dar sus primeros pasos como cantante. Una época en la que le vemos en el Festival de Benidorm, en Eurovisión, haciendo la mili, viajando a Rusia o sufriendo una gran crisis mental en Las Vegas. También esos momentos en los que conoce a Natalia Figueroa, su compañera de casi toda una vida.
Carlos Santos, recupera el personaje en una edad más avanzada, cuando ya es una entrella consagrada y aparece Julio Iglesias como su gran rival o cuando la enfermedad golpea fuerte. Ambos han disfrutado de convertirse en Raphael y no han dudado de compartir con nosotros algunos detalles del proyecto.
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Pregunta: Antes de surgir Aquel, ¿alguien os había sacado parecido a Raphael?
Javier Morgade: A mí no, la verdad. ¿Para qué te voy a mentir? ¿A ti?
Carlos Santos: Es que yo llevo toda la vida cantando como Raphael. Desde que tengo uso de memoria, prácticamente. Mi abuela, que era costurera, cuando venían las amigas a casa cuando yo tenía 5 o 6 años, era... ‘¡Cántale, cántale como Raphael!”. Y yo llevo escuchando a Raphael... el disco famoso con el que ganó el disco de Uranio, el que vendió 80 millones de copias, ese lo tengo, ahora firmado por Raphael. Lo ha firmado dedicado a mi madre, aunque también me lo puso para mí. Pero sí, sí. He cantado mucho, mucho, mucho, mucho por Raphael.
P: Entonces tú lo tenías más o menos asumido, pero cuando os dijeron que os ibais a convertir en Raphael, ¿cuál fue el primer pensamiento?
Javier: Hombre, la responsabilidad, ¿no? Quiero decir, no es cualquier personaje. Además, es una persona que está viva, que lo va a ver.
Carlos: Vamos a trabajar con su hijo, su hija.
Javier: Exacto. Fui directo a buscar imágenes de cuando él era joven porque, claro, no hay vídeos, no hay actuaciones, no hay tal. Y sí que pude ver una cosita como de, bueno, el pomulito marcado, así como finito. Como esta cosita de bailarín que tenía él. Digo, bueno, vale. Como una buena caracterización me encaja.
P: Claro, esa es otra. Cuando ya por fin os veis caracterizados de Raphael, cuando os miráis frente al espejo, ¿qué?
Javier: Pues que es alucinante. Yo me lo pasé muy bien con todas las pruebas de maquillaje, de peluquería. Había cuatro pelucas distintas, muchas pruebas. Y cuando veías que te cuadraba, que te encajaba, era como, h*stias. Sí, sí, hasta el fondo. Ayudaba mucho, además, a la construcción porque estás buscando gestos, estás buscando cómo ser él sin hacer una imitación, sin caer en la caricatura. Y de pronto, cuando ves todo el trabajo de vestuario, maquillaje y peluquería hecho, es un 50% de lo que tú tienes que hacer. Tú te llevas eso a casa y, j*der, te viste un montón.
Carlos: Luego tuvimos, digamos, la prueba de fuego. Un día que vino de visita al set, que vino a visitarnos. Estábamos los dos rodando, cada uno en su propio lugar caracterizado y ahí tenemos nuestro primer encuentro con él, que le hicimos una foto. Y ahí eso era fuerte.
Javier: No estábamos rodando cualquier cosa. Tú estabas con el no lugar, ¿no?, de Jekyll y Hyde. Y yo estaba con la actuación de Eurovisión, con Yo soy Aquel. Entonces no era cualquier día.
Carlos: Estábamos caracterizados y haciendo cosas muy serias.
Javier: Yo me tuve que mentalizar mucho ese día. Tú tranquilo, tú a lo tuyo, vista al frente.
P: ¿Y qué os dijo? Porque para él tiene que ser raro también.
Javier: Hombre, él estaba muy contento.
Carlos: Estaba muy feliz, sí. Yo creo que también Jacobo, que se dedica a esto, yo había trabajado ya con él. La vinculación que él tiene con este mundo viene de antiguo. Él hizo muchas pelis, es del medio y sabe ponerse en nuestro lugar. Digamos que no hizo ruido. Simplemente nos saludó muy cariñoso y a seguir currando. Con lo que lleva a las espaldas se puede imaginar lo que conlleva para nosotros estar rodando su vida y que él aparezca en el set.
P: Echando un vistazo a vuestras redes sociales de repente os veo este verano, a ti, Javier, en Madcool viendo, creo que era Charlie XCX. Y a ti, Carlos, con The Cure. Nada que ver con todo esto de Raphael. ¿Alguna vez os habíais puesto un disco de Raphael? Tú Carlos ya me imagino que sí, pero tú, ¿Javier?
Javier: Sí, sí. A ver, Raphael es cultura popular, lo conoce todo el mundo. A lo mejor un disco entero, para ser honestos, a lo mejor no me lo había puesto, sobre todo, de los primeros –que al final es la etapa que a mí me tocó interpretar-. Pero sí que puedo decir que, viendo su historia, viendo su evolución como artista y viendo todo lo que hizo a raíz de esta serie, si no era fan lo fui después. Porque es verdad, todo lo que hizo es alucinante. Y lo hizo él. ¿Cómo entendemos los conciertos hoy en día en este país? Eso fue algo que hizo él con una visión. Tuvo una visión, fue por ella y la hizo. Si no eres admirador de ese trabajo como artista, pues algo está fallando.
Carlos: Yo no soy fan de Raphael, pero una vez fui a verle y me quedé loco. El otro día me dijo un amigo, era fan de David Bowie, o sea, lo más grande que he visto en mi vida es David Bowie, y un día acompañé a una amiga a un concierto de Raphael y para mí están ahí. Eso me lo dijo a mí un colega, ‘de los más grandes que he visto, David Bowie y Raphael’. Sin ser fan, ir a ver un concierto de Raphael, sin ser especialmente fan, simplemente acompañando a otra persona, lo que hace ese señor en el escenario, lo que ha hecho durante toda su vida, es que no es un cantante, es un artista.
Javier: El directo nunca va a ser peor que una grabación, que es algo que a lo mejor hoy en día no estamos tan acostumbrados a esto. Yo sí que fui al concierto que dio en La Zarzuela cuando empezó la última gira, que fue justo el día antes de que empezásemos a rodar. Yo salí con subidón de allí, te lo juro. Fue una pasada. Ver cómo el público reaccionaba con él, todo lo que él generaba, la atmósfera que él generaba, para mí fue una motivación increíble. Yo me vi en la grada en un momento dado, teniendo el pensamiento de decir: ¿en qué momento estoy aquí, he pestañeado y estoy aquí sentado?
Carlos: Con toda la familia, al lado.
Javier: Además proyectaba en estos últimos conciertos imágenes de todo su recorrido, desde que era joven. Todo lo que se me pasaba por la cabeza en ese momento era como, qué pasada esto, estar aquí ahora, métete en esta burbuja de lo que está haciendo y ya está, ya reflexionarás después.
P: Raphael como decíais es cultura popular, un personaje que lleva décadas en el foco mediático y parece que nos queda poco por descubrir de él. Pero claro, otra cosa es ver todo hilado en una serie. ¿Qué os ha llegado a sorprender de él haciendo la serie, qué habéis descubierto?
Carlos: A mí, yo creo que lo ha apuntado un poco Javi en una de sus respuestas. Para lo bueno y para lo malo, también. Para algunas cosas, la tenacidad, la perseverancia, o sea, lo que ha dicho, ¿no? visualizar un sueño, un camino, ir a por él con una autoconfianza en sí mismo, con muy poquita gente apoyándole realmente, creyendo en él como su repre, Paco, en fin. El clásico de una estrella que se hizo a sí mismo, pues yo creo que aquí lo veo muy bien en el capítulo de la turné del hambre. Creo que se ve muy bien ahí y es una confianza en sí mismo y un tesón y una cabezonería y una perseverancia que a mí me fascina. Yo creo que hoy día la gente no tiene esa disciplina y esa confianza.
Javier: Y dentro de eso, el desarrollo de la autenticidad como artista.
Carlos: Todo eso sin renunciar a lo que quiere hacer.
Javier: Dentro de no haber tenido ningún contacto, dentro de haber estado experimentando, probando, como que en su desarrollo fueses viendo que cada vez era más auténtico y que cada vez, en el escenario, parecía que estaba solo en su habitación haciendo lo que le pedía el cuerpo, lo que le salía natural. El hacer todo ese camino sin dejarte influir por lo que puedes creer que se va a esperar de mí, sino que de pronto voy a hacerlo cada vez como más me dé la gana. Dentro de todo ese desarrollo, todas las cosas que le pasaron en prensa, cómo se hablaba de él, de su vida personal, cómo se intentaba coger cosas y que él convirtiese todo eso en arte que ahora lo podemos ver mucho en Shakira con ‘las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan’. Tenemos un hombre que cuando salían un montón de rumores sobre él, cogía una canción y decía ‘qué sabe nadie, que ni muchas veces yo mismo sé qué quiero’. Eso a mí me parece admirable y muy especial y muy guay. Esa autenticidad a mí me parece vital.
P: Decías, Javier, que esto es una responsabilidad porque además a quien estás dando vida te va a ver porque sigue vivo. ¿Cuál ha sido para cada uno de vosotros el mayor reto de enfrentaros a este personaje?
Javier: Para mí creo que lo que más tensión me generaba era esta premisa de no hacer una caricatura, de no hacer una imitación constante, de no coger la imagen que tenemos de él como personaje público y poner eso a hacer cosas, a vivir cosas, sino intentar sacar datos, información de cómo sería esta personalidad en los distintos momentos de su vida -porque abarcamos muchos momentos y no somos iguales con 20, 30, 40 o 50-. Creo que eso es lo que más tenso me ponía, el encontrar ese equilibrio entre ser humano, contar la parte humana y la parte personal sin que se viese contaminada por una imagen que el público ya tiene que es de su personaje público o de su imagen en el escenario, de sus formas sobre el escenario. Esto creo que a la hora de contar la vida de alguien él lo iba a ver mucho. Cuando a lo mejor estábamos haciendo algo que era fake por querer parecer físicamente él pero que no estuviese conectado con una sensación real o con una vivencia real.
Carlos: Yo hablo desde la experiencia de haber hecho unos cuantos personajes reales ya, desde Luis Roldán, a Chicho Ibáñez Serrador, Pedro Almodóvar, ahora Raphael. Esto que dice Javi es la base de la historia, de cuando haces un personaje real, que todo el mundo tiene referencia. Conseguir el equilibrio entre la verdad de lo que le pasa al personaje, independientemente de que sea de Raphael o Manolo, y esa imagen que el espectador tiene de él, conseguir el equilibrio de la verdad, es donde está la clave de hacerlo. En este caso, para mí, el capítulo 8, que era una barbaridad de emociones, de situaciones terribles y no es que me asustara, pero sí que era un salto de fe total. El capítulo requiere una intensidad emocional bestial, y eso, claro, daba un poquito de miedo. Ahí, afortunadamente, con el apoyo de Jacobo y de Tito, de Norberto, el dire, la verdad es que conseguimos crear una pequeña atmósfera para poder entrar en algunos lugares que, pues que dices tú, ¿voy a ser capaz? Son delicados de entrar y ¿voy a poder conectar ese Raphael que todo el mundo conoce con todo el drama o lo humano que está viviendo aquí?
P: Siempre tendemos a quedarnos con lo más reciente. Pocos se acuerdan ya o ni si quiera han conocido esa turné del hambre que mencionabas. Habrá incluso a quién le resulte sorprendente conocer esos inicios porque tiene esa idea de estrella que destila ahora. No sé si te ha pasado, Javier.
Javier: Toda esa etapa no la conocía.
Carlos: Yo tampoco, todo eso de la turné del hambre, o cuando se encierra en el Teatro de la Zarzuela que no lo había hecho nadie, sin bailarines, sin coros, sin nada, él solo, frente al público, un lunes, arriesgando la pasta, arriesgando, convenciendo. Más que convencer, engañar, ‘que sí que vas a salir bien’ y no lo sabe ni él. Pero, es decir, ‘me da igual, si me la pego, me la pego, pero si me tengo que bajar de este tren, que sea porque me empujan, pero no me voy a bajar yo solo’.
Javier: Está muy bien contar eso, yo no lo sabía, pero creo que al público le va a gustar conocer esos datos. Creo que son muy pocas las carreras de artistas que no empiezan así, que de pronto en tus primeros proyectos consigues llegar a un lugar donde todo el mundo te quiere, donde hay máxima visibilidad, todo eso normalmente lleva un tiempo, un trabajo, un proceso, y él era muy joven. Contar eso, creo que nadie, absolutamente nadie tiene esos datos, y creo que está muy bien contado.
Carlos: Me recordaba el docu de Arnold Schwarzenegger, ¿cómo este señor saliendo de un pueblecito de Austria, un pueblo enano, como llega a ser gobernador de California? Es un poco, viniendo de donde viene Raphael, cuando estás viendo la serie y viendo todos los capítulos del inicio... es lo que decía, el tesón, la perseverancia, la confianza en sí mismo, el apoyo de unos pocos y poco más, y llegar a lo que vemos en la serie, a lo que sabemos que ha sido la carrera de Raphael, es un hito.
P: En esa cultura popular, más allá del especial de Navidad con El Tamborilero, hay dos momentos con los que todas las generaciones conectan, porque siguen vigentes que son el Benidorm Fest y Eurovisión. Ya entonces se hablaba de cuestiones políticas como ahora. ¿Qué destacarías de esta evolución?
Javier: Creo que ahora el nivel de producción es mucho más grande, se exige muchísimo más a nivel visual, a nivel puesta en escena y antes a lo mejor era más una cuestión de talento vocal, talento musical. Los músicos, la voz del solista y ahí estaba mucho más el foco. Ahora nos dejamos llevar un poquito por los colores, las luces, las escenografías. Y el foco está un poco menos puesto en la base del arte. Y esto se cuenta en la serie también. Cuando él fue a Eurovisión, mucha gente no entendía lo que él estaba cantando. Él fue cantando en español y fue una de las cosas que lanzaron su carrera a nivel internacional. Eso solo lo haces con un sentimiento o con un algo que quien te esté viendo, hay algo que te está atrapando. Y lo que hablábamos antes de su poder sobre el escenario cuando hace un directo. Hay algo que te toca.
Carlos: Yo que hice también la canción de Massiel, que también estuve en ese proyecto, todas las repercusiones políticas que había en torno a Massiel, que también las hay en torno a Raphael, como vemos en el capítulo con el viaje a Rusia. Eso no ha cambiado. Hemos visto el ejemplo de Ed Sheeran y de su telonero. Hemos visto el ejemplo de Eurovisión con España.
P: Él intentaba mantener una posición neutral y apolítica en ese sentido. ¿Creéis que es la postura que debe tomar un artista? Lo decía por lo que comentabas de Ed Sheeran que le ha costado una buena crisis mediática.
Carlos: Es complicado, pero allá cada cual con su conciencia. Yo no juzgo y no quiero que se me juzgue a mí por opinar lo que opine. Soy Carlos Santos Rubio y él Javier Morgade Castañón. Raphael arrastró mucho tiempo esta neutralidad de no saber muy bien, porque como Carmen era muy fan, pues resulta que era un cantante franquista. Porque la mujer era muy fan. ¿Qué vamos a hacer?
Javier: Hay una frase en la serie: ‘Si a ti te invita el jefe de Estado a actuar, ¿tú le dirías que no? Yo te soy honesto. Yo entiendo las motivaciones de quien no quiere hablar. Personalmente me gustaría que no fuese así. Creo que hay un sentimiento actualmente, o una frase que existe mucho que es como ‘no te metas en política, no hables de política’. Política es cómo se administra una ciudad. Política es cómo vivimos. Política es absolutamente todo. Y creo que este pensamiento de que hablar de política puede ir en contra tuya, no debería ser así porque todo el mundo tiene derecho a hablar de cómo se administra su ciudad y de las decisiones que se toman y ojalá no existiese ese miedo a pronunciarte porque como ciudadano deberías tener el derecho a hablar.
Carlos: También es verdad que el terreno de Ed Sheeran que es Israel y Palestina, estamos hablando de que, en manos de quienes están las grandes...Obviamente te estás enfrentando aaaaa...
Javier: Y no conocemos las circunstancias personales de cada uno, las motivaciones de cada uno. Por eso digo que también se puede entender que de pronto alguien, sin tener que dar explicaciones porque no tiene por qué darlas, decida tomar una posición concreta.
P: En medio de Benidorm Fest y Eurovisión, se nos va Raphael a la mili, Eso no lo has vivido tú, Javier.
Carlos: Ni yo, yo pedí dos prórrogas de estudios. Yo fui a que me midieran y me pesaran. Fui allí a pedir mi prórroga de estudios, volví a pedir una segunda prórroga y luego ya se quitó el servicio militar. Así que me libré. Pero vamos, no habría hecho la mil, habría objetado seguro.
Javier: Yo creo que también hubiese buscado alguna manera, la que fuese. Y yo me acuerdo en mi casa que se hablaba de esto porque mi padre no la hizo por cegato, porque tenía más de cuatro dioptrías en cada ojo. Y me acuerdo decir, ‘j*der, ojalá ser tú si ahora siguiese a la mili. Prefiero operarme de miopía, lo que sea, pero no quiero ir ahí.
Carlos: Aunque también te digo que yo que tengo un adolescente en casa... Oye, igual no nueve meses, pero yo que sé, un par de meses... Un campamento de verano. Que me lo espabilen, por favor. A las dos o tres generaciones anteriores no nos ha hecho tanta falta, pero es verdad qu estoy ahora está demandando un servicio militar obligatorio, jajaja.
Javier: No digas eso, no digas eso. Que quienes tienen la información y tienen los medios, hagan algo sin falta de pasar por ese aro.
Carlos: Escucha, escucha. Se llevan a mi hijo o a mi hija al servicio militar... y no les dejo, me voy a un búnker.
P: Las Vegas. Es un momento también complicado en la serie donde Raphael se enfrenta a problemas con la salud mental. ¿Crees que hubiera sido muy diferente hoy en día en los que estos temas se tratan con más normalidad y menos tabú?
Javier: Probablemente hubiese sido capaz de identificar qué es lo que le estaba pasando antes. Y hubiese podido pedir ayuda antes. Ahora sí que ponemos mucha más conciencia en todos esos temas.
Carlos: Pero ahora, recientemente.
Javier: Yo me acuerdo la primera vez que le dije a mi padre que iba a empezar la terapia, se lo dije, en plan, pero no te preocupes, como con yuyu, que va a pensar que su hijo está a 500 kilómetros de distancia y que está zumbado. Ahora, en los últimos años, eso ya no se ve tan así. El capítulo de Raphael en Las Vegas yo lo vi como este punto de inflexión en el que se da cuenta como artista que ya está en el sitio que quiere estar y ya te das cuenta de que teniendo todo lo que pensabas que querías para ser feliz, te das cuenta de que no y es cuando te revienta el cuerpo, cuando te quedas sin voz y no sabes por dónde te está viniendo.
P: Otro de los personajes que, incluso, tiene su propio capítulo, Aquella, es Natalia Figueroa. Un capítulo que parece una comedia romántica independiente. Una de las frases que me llamaba la atención que le dijo ella cuando se conocieron hacía referencia a que lo que le había gustado es que Raphael fuera una persona vulnerable. Después de revisitar toda su historia, ¿cuál diríais que es su punto de mayor vulnerabilidad?
Carlos: La familia.
Javier: Lo que le toque su refugio. La parte más personal sobre la profesional. Todo aquello que vaya a su cueva, al sitio en el que él se refugia cuando hay tormenta, esa es su vulnerabilidad.
Carlos: Vamos a poner la carrera de Julio y la de Rapahel, igual que las comparamos artísticamente, vamos a hacerlo en el terreno personal. Es verdad que Julio lleva muchos años con Miranda, pero su vida amorosa ha sido carne de todo. Sin embargo, Raphael, tuvo su mujer, sus hijos, y tiene un apartado personal que está mucho más al margen –pese a estar con una personalidad pública como es Natalia Figueroa-. Ese punto débil, tocarle sus hijos, ahí es donde es más vulnerable.
Javier: Él tiene un lenguaje no verbal con el que cuenta un montón de cosas y hay una entrevista en la que podías ver por su fisicalidad cómo estaba realmente y la diferencia con lo que salía de su boca. Durante esa entrevista está como haciendo garabatos en una hoja y le preguntan qué está escribiendo y es el nombre de sus hijos. Decía que le pasaba esto de que cuando está trabajando necesitaba a su familia y cuando estaba con su familia está todo el rato pensando en el trabajo.
P: Uno de los momentos de mayor intensidad en la serie es cuando sufre todo el tema del transplante que nos muestra el lado menos afable de Raphael. ¿Cómo lo viviste Carlos?
Carlos: Lees el capítulo y ves que es un Everest y tienes que ir subiendo cada vez un poco más. Lo viví dejándome empapar por las emociones que pueda estar viviendo una persona en esa situación sea Raphael o sea Javi.
P: Lo difícil que es asimilar a veces una enfermedad, cada uno reacciona de una manera.
Carlos: En esa construcción de vida que le ha ido llevando, en el que ha sido un tipo con una autoconfianza bestial, que seguía sus propios pasos, que convencía a los demás, de repente, ver algo que se escapa a su control como es una enfermedad, no puede tomar decisiones. La única decisión que puede tomar es un trasplante que te puede costar la vida y es algo muy serio que te va a retirar un tiempo considerable. Hay muchas secuencias de este rodaje que tengo como en una nebulosa porque era entrar en un estado antes de rodar, durante y llegar a casa destrozado emocionalmente y sin ganas de nada. Pero con la red que teníamos los dos con Jacobo Martos, estaba todo bien. Hay momentos muy extremos en ese capítulo.
P: Ya se ha anunciado especial de Navidad con él. Lo mismo os da para una segunda temporada porque está claro que no tiene intención de parar. ¿Repetiríais?
Carlos: Ha sido duro, pero eso se disfruta también. Yo he hecho cosas que me cuesta recordar, que han pasado sin pena ni gloria porque no ha habido ninguna implicación emocional, pero en esta serie, creo que los dos podemos hablar de una implicación emocional no solo por el trabajo actoral, sino por estar haciendo la vida de un icono universal como es Raphael. Haber tenido la suerte de participar en un proyecto así, que se va a lanzar a nivel internacional, con Caracol Televisión detrás, es un regalo de los que te da la profesión de vez en cuando. Esto está al margen de nuestra carrera, no es una más, es algo que recordaremos siempre.
P: ¿Cuál es vuestra canción favorita de Raphael?
Javier: Para mí es Yo soy aquel porque tiene una potencia, tiene un sentimiento, tiene una cosa, la teatralidad con la que él la hizo, estático en el escenario, solo con los brazos, solo con el diafragma, solo con la mirada. También le tengo mucho cariño porque en ese capítulo son las dos primeras veces que él pisa la televisión, el Tamborilero y Eurovisión y hay una diferencia entre las dos. La primera, él está nervioso, observando las cámaras, está viendo cómo va a ser esto, no lo quiero hacer mal, voy con la peluca, acabo de salir de la mili, qué va a pasar aquí y, de pronto, en la siguiente ya va sabiendo cómo es la cosa y va con esta cosa suya de qué quiero hacer yo aquí. Ya sé cómo funciona la cámara, ya sé dónde va a ser la música, pues ahora voy a llegar yo aquí y voy a hacer lo que a mí me parece. A esa canción y a esa actuación les tengo un cariño especial.
Carlos: Históricamente El Tamborilero la he cantado desde que tengo uso de razón y luego, Qué sabe nadie. El día que hice una prueba para la serie, en la que me caracterizaron entero, fue una prueba producida, me dijeron, ¿quieres cantar algo?, y dije, voy a cantar seguro. Me canté Qué sabe nadie, que no aparecía en la serie. Para hacer de Raphael tienes que convertirte un poco, sobre todo cantando, hay un paso que, si no lo das, no vas a llegar, que es, ‘yo soy Raphael, tengo los huevos más grandes de España y todos vosotros os vais a cagar. Sentaos porque no sabéis lo que se os viene encima’. O das ese paso o te quedas en nada. Y ese paso el día de la prueba dije, es todo o nada, y, además, no tenía ni por qué cantar y me dejé ahí los huevos. El disco de Rocío Jurado mientras mi madre pasaba la aspiradora y el disco de Raphael mientras mi madre pasaba la aspiradora, son recuerdos imborrables de mi infancia, juventud.
P: Ahora que os habéis metido en la piel de una estrella, ¿os ha entrado el gusanillo de cantar?
Javier: Yo no canto bien, Rapahel es un colibrí, yo soy un tractor. Para mí ha sido un regalazo. He hecho dos biopics, Locomía, que tampoco cantaban que es increíble y con este dije, menos mal que me están dando la oportunidad de poder conectar con esto y hacer esto sin tener yo esta capacidad. Esto sí que no va a pasar en la vida. ¿Que me fascinaría? Sí, pero si yo sacase un disco se acercaría más a un autotune de Bad Gyal que a un Raphael.
P: Por terminar, si pudierais elegir el papel de protagonista de un biopic musical, ¿a qué artista os gustaría dar vida?
Carlos: Facilísimo, Robert Smith, de The Cure. Yo me disfracé de él con 11 años. Es mi grupo favorito.
P: ¿Y te gusta lo que ha hecho Olivia Rodrigo?
Carlos: Claro, ha hecho un discazo. Es un homenaje a The Cure desde que empieza hasta que acaba. Hay una canción en la que empieza la letra que dice Just Like Heaven, en otra dice Pictures Of You, hay una canción que se llama The Cure y canta una canción que canta con Robert Smith. Es como una carta de amor a The Cure de principio a fin. El disco me encanta, me lo he oído muchísimo. Me parece una maravilla que un señor de 70 años y una generación que ha crecido con The Cure y los teenagers se encuentren, me parece maravilloso, me fascina. Que gente sepa quién es The Cure a través de Olivia Rodrigo y que gente sepa quién es Olivia Rodrigo a través de Robert Smith me parece una interconexión que debería darse mucho más, tiene todo el sentido y toda la lógica. Y en cuanto a lo del biopic, esto es un llamamiento para hacer un personaje que cantara y tocara, me encantaría.
Olivia Rodrigo, Robert Smith - Friday I’m in Love (Live From Glastonbury)
P: ¿Y tu biopic, Javier?
Javier: Yo tuve esta conversación hace poco con unos amigos y creo que lo que me apetece es no hacer una biopic, me apetece hacer personajes que pueda crear yo, pero si lo tuviese que hacer, pensando en este país y con quién podría encajar físicamente, la conclusión es que uno que podría ser es Supremme de Luxe. Sería divertidísimo. Ya que te metes a hacer un biopic, que sea algo distinto. Los dos con la naricita chatita, un jugar con la pluma, jugar con los colores, un poco en la línea de Raphael y Locomía. Ese sí que me haría gracia e ilusión hacerlo.
Carlos: Pues yo te veo como Bustamante.
