Los grupos ecologistas, contra la minería estratégica
La Unión Europea incorpora nuevos proyectos españoles a su lista de explotaciones prioritarias para garantizar el suministro de minerales esenciales. Amigas de la Tierra y Ecologistas en Acción denuncian sus posibles impactos ambientales y la falta de transparencia en su aprobación.
Polvo de wolframio, uno de los minerales estratégicos que podrían extraerse en España. / Santiago Urquijo
Es un hecho conocido: la transición energética necesita minerales. Muchos minerales. El cobre resulta fundamental para fabricar redes eléctricas y tecnologías renovables, mientras que el wolframio tiene aplicaciones industriales y militares. Pero extraer estas materias primas también tiene un coste ambiental: las minas pueden transformar paisajes, consumir grandes cantidades de agua y generar contaminación. ¿Cómo conciliar, entonces, la necesidad de materiales con la protección de la naturaleza?
Este debate vuelve a estar sobre la mesa después de que la Comisión Europea haya seleccionado nuevos proyectos estratégicos en España. Entre ellos figuran la reapertura y ampliación de la mina de cobre de Touro-O Pino, en A Coruña, y una planta de procesamiento vinculada a la mina de wolframio de El Moto, en Ciudad Real, cuyo proyecto minero ya había recibido esa consideración anteriormente.
La decisión forma parte del Reglamento Europeo de Materias Primas Fundamentales, con el que Bruselas pretende reducir su dependencia exterior de materiales considerados esenciales para la industria, la digitalización y la transición energética. Para conseguirlo, la UE busca impulsar la extracción, el procesamiento y el reciclaje de minerales dentro de su territorio.
La minería tiene un grave impacto medioambiental (foto: Amigas de la Tierra)..
Sin embargo, Amigas de la Tierra y Ecologistas en Acción han rechazado la nueva selección. Las organizaciones denuncian que se están priorizando proyectos con antecedentes ambientales controvertidos y cuestionan que el procedimiento haya contado con suficiente transparencia y participación de las comunidades afectadas.
¿Qué significa que una mina sea estratégica?
La designación no equivale a una autorización automática para explotar un yacimiento, pero sí concede ventajas administrativas importantes. Los proyectos pueden acceder a procedimientos de autorización acelerados, recibir apoyo para buscar financiación y obtener prioridad en determinados trámites. Además, pueden ser considerados de interés público superior bajo las condiciones previstas por la normativa europea.
El de Touro-O Pino es uno de los casos más polémicos. Se trata de euna explotación de cobre que cesó su actividad en 1987. Las plataformas vecinales y ecologistas denuncian problemas históricos de contaminación en la cuenca del río Ulla. En 2021, la Xunta de Galicia rechazó un proyecto de reapertura mediante una declaración de impacto ambiental desfavorable. La empresa presentó una nueva propuesta en 2024, que ahora figura entre los proyectos seleccionados por Bruselas.
Minerales como el cobre y el wolframio también tienen aplicaciones en la industria armamentística
Las organizaciones también cuestionan la inclusión del proyecto de wolframio de Ciudad Real y advierten de que la agilización de los permisos podría dificultar la participación ciudadana. Asimismo, temen que la consideración de interés público superior facilite determinadas excepciones ambientales en zonas sensibles, aunque estas no son automáticas y deben cumplir requisitos legales.
El conflicto refleja una contradicción de la transición ecológica: descarbonizar la economía exige materiales cuya extracción puede dañar los ecosistemas. A ello se suma que minerales como el cobre y el wolframio también tienen aplicaciones en la industria armamentística, una circunstancia que las entidades ecologistas destacan entre sus críticas.
Frente a la apertura de nuevas explotaciones, Amigas de la Tierra y Ecologistas en Acción reclaman reducir el consumo de materias primas, mejorar el reciclaje de metales y excluir de la lista estratégica los proyectos que consideren incompatibles con la conservación ambiental. También piden revisar los criterios de selección y garantizar la participación de las poblaciones locales.
La cuestión de fondo va más allá de estas dos minas. Europa necesita asegurar su suministro de minerales, pero decidir cuánto extraer, dónde hacerlo y bajo qué condiciones será uno de los grandes desafíos ambientales de los próximos años.
