Cinco escapadas para disfrutar del otoño en todo su esplendor

Bosques teñidos de rojo y dorado, pueblos de cuento y paisajes que parecen sacados de una película. Recorremos cinco rincones de España que muestran su mejor cara cuando llega el otoño.

Foto: turismoselvadeirati.com

El otoño tiene algo especial. Tras un verano asfixiante, las temperaturas empiezan a bajar, los días se acortan y la naturaleza se prepara para el invierno ofreciendo el que para muchos es el espectáculo más bonito del año. Los bosques se transforman en un mosaico de colores ocres, amarillos, naranjas y rojizos, mientras los caminos se cubren de hojas y el aire adquiere ese inconfundible olor a tierra húmeda.

Esta es también una de las mejores épocas para viajar. Lejos de las aglomeraciones del verano, muchos destinos naturales recuperan la tranquilidad y ofrecen condiciones ideales para practicar senderismo, descubrir pequeños pueblos o simplemente desconectar. De norte a sur, España está llena de lugares donde el otoño se convierte en el verdadero protagonista. Estos son cinco de los más espectaculares.

Foto: turismoselvadeirati.com

1. Selva de Irati (Navarra): un mar de hayas de colores

En el Pirineo navarro se encuentra uno de los grandes tesoros naturales de España. La Selva de Irati, considerada uno de los conjuntos de hayedos y abetales mejor conservados de Europa, se transforma cada otoño en un inmenso bosque de tonos dorados y cobrizos. Sus senderos permiten adentrarse entre árboles centenarios, arroyos y rincones donde el silencio solo se rompe con el crujido de las hojas bajo los pies. Localidades cercanas como Ochagavía, con sus casas tradicionales de piedra y tejados inclinados, completan una escapada que parece sacada de un cuento.

Foto: turismovalledeljerte.com

2. Valle del Jerte (Extremadura): mucho más que cerezos en flor

Aunque es famoso por la floración primaveral de sus cerezos, el Valle del Jerte esconde otro espectáculo menos conocido. Durante el otoño, las hojas de miles de cerezos adquieren intensas tonalidades rojas, anaranjadas y amarillas, en un fenómeno conocido como la otoñada. Las gargantas, cascadas y pueblos tradicionales de la comarca cacereña completan una escapada perfecta para los amantes de la naturaleza. Además, durante estas fechas se organizan habitualmente actividades culturales, rutas de senderismo y propuestas gastronómicas que permiten descubrir el valle desde otra perspectiva.

Foto: Catalaalatac / Wikipedia.

3. La Fageda d'en Jordà (Girona): un bosque nacido de un volcán

En pleno Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, en Girona, se encuentra uno de los bosques más singulares de Cataluña. La Fageda d'en Jordà es un hayedo que crece sobre una antigua colada de lava del volcán del Croscat, una circunstancia que lo convierte en un lugar excepcional. En otoño, las hayas forman un techo de hojas amarillas y doradas que filtra la luz y crea una atmósfera casi mágica. Sus senderos, de escaso desnivel, son ideales para disfrutar de un paseo tranquilo, mientras que los pueblos cercanos, como Santa Pau, permiten completar la visita con una buena dosis de patrimonio medieval.

Foto: Turismo de León.

4. Las Médulas (León): el otoño entre montañas de oro

Pocos paisajes españoles resultan tan sorprendentes como Las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo. Lo que hace dos mil años fue una gigantesca explotación minera romana es hoy un espectacular entorno natural declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El contraste entre las montañas de tierra rojiza y los castaños que adquieren tonos amarillos y anaranjados crea una estampa difícil de olvidar. Recorrer sus senderos o contemplar el paisaje desde el mirador de Orellán son dos de las mejores maneras de descubrir un lugar donde la historia y la naturaleza se dan la mano.

Foto: Visit Madrid.

5. Hayedo de Montejo (Madrid): un bosque de cuento a un paso de la capital

No hace falta viajar demasiado lejos de Madrid para encontrar un auténtico paraíso otoñal. Situado en la Sierra del Rincón, el Hayedo de Montejo es uno de los bosques más valiosos de la región y forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Sus hayas centenarias ofrecen durante octubre y noviembre un impresionante espectáculo de colores, aunque el momento de máximo esplendor varía según las condiciones meteorológicas de cada año. La visita está regulada para proteger este delicado ecosistema, por lo que conviene reservar con antelación. Una medida que permite conservar uno de los rincones más especiales de la Comunidad de Madrid.