Charli XCX, la hermana mayor del futuro más punk del pop
De Chappell Roan a PinkPantheress, la británica reivindica un pop que encuentra su fuerza en la experimentación y la diferencia

Charli XCX y Chappell Roan en la edicin 67ª de los Grammy, febrero de 2025. / Kevin Mazur
Hay artistas que dominan el presente y otras que parecen intuir hacia dónde se dirige la cultura pop antes de que el resto del mundo se dé cuenta. Y Charli XCX pertenece a esta segunda categoría. En marzo de 2024, la británica incorporó a Addison Rae al universo de Brat con el remix de Von dutch junto a A. G. Cook, mucho antes de que la estadounidense consolidara definitivamente su transición de estrella de internet a artista pop con su —homónimo— álbum debut. La colaboración reflejaba lo que ahora podemos considerar una de las constantes de la trayectoria de Charli: su capacidad para reconocer el potencial creativo de figuras que todavía se encuentran en los márgenes de la conversación dominante.
Y es que, mientras está inmersa en su gira 'Music, Fashion, Film Tour', la cantante está estas semanas trasladando esa misma filosofía al escenario. Más allá de presentar su repertorio, varias de sus fechas se han convertido en un punto de encuentro entre algunas de las artistas que están redefiniendo el pop desde perspectivas muy distintas. Desde la teatralidad de Chappell Roan hasta la experimentación digital de PinkPantheress, pasando por propuestas emergentes como ADÉLA o Underscores, todas comparten una misma idea: el futuro del género pasa por ensanchar sus límites, no por repetir fórmulas conocidas.
No es casualidad que muchos de estos nombres conecten también con artistas afines como Troye Sivan, una de las figuras que mejor ha sabido trasladar la cultura de club, la libertad estética y la sensibilidad digital al gran público durante los últimos años. Junto a Charli, forman parte de una generación que entiende el pop como un espacio abierto a la mezcla, la experimentación y la construcción de universos propios.
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Chappell Roan, la heredera de la extravagancia pop
La primera de las dos noches de Charli XCX en el Kia Forum de Los Ángeles, el 17 de octubre, dejó uno de los momentos más celebrados de la gira. Chappell Roan apareció por sorpresa para interpretar junto a ella Boom Clap, la canción que impulsó la proyección internacional de la británica en 2014. Según explicó la propia Charli ante el público, había pedido a una amiga que eligiera un tema antiguo para compartirlo sobre el escenario. Y esa fue su propuesta.
El encuentro reunió a dos artistas que han convertido la construcción de una identidad inconfundible en una parte esencial de su propuesta. Roan ha encontrado su lugar en el mainstream reivindicando el exceso, la teatralidad y las referencias camp, demostrando que la extravagancia puede ser tan popular como cualquier fórmula prefabricada. Su éxito confirma algo que Charli lleva años defendiendo: que la diferencia no es un obstáculo para triunfar, sino una de las herramientas más poderosas para conectar con el público.
PinkPantheress y la nueva electrónica pop
La misma noche del 17, el escenario del Kia Forum acogió otro encuentro igual de revelador. PinkPantheress apareció para interpretar Stateside junto a Charli, uniendo a dos de las artistas que más han contribuido a acercar los sonidos de la electrónica alternativa al centro de la conversación pop.
La conexión entre ambas va mucho más allá de una colaboración puntual. Si Charli fue una de las pioneras en introducir sensibilidades asociadas al hyperpop y a la electrónica experimental en el mainstream, PinkPantheress ha recogido parte de ese legado para adaptarlo a una generación marcada por TikTok, las comunidades digitales y los hábitos de escucha contemporáneos. Sus canciones combinan UK garage, drum and bass, pop melódico y estética de internet con una naturalidad que hace apenas unos años parecía imposible de trasladar al gran consumo.
La relación entre ambas permite entender cómo ha evolucionado la experimentación dentro del pop. Ya no necesita presentarse como una ruptura radical con las estructuras comerciales. Puede encontrarse en una producción inesperada, en la mezcla de referencias temporales o en una canción diseñada para circular a la velocidad de las redes sociales. Su encuentro sobre el escenario simbolizó precisamente ese relevo generacional entre quienes ayudaron a abrir la puerta y quienes están explorando todo lo que hay detrás.
ADÉLA y el orgullo de sonar diferente
La segunda noche en Los Ángeles, el 18 de octubre, mantuvo intacto ese espíritu. ADÉLA apareció por sorpresa para interpretar junto a Charli Nicole Kidman, consolidando la idea de que la gira también funciona como una plataforma para señalar nuevas voces con personalidad propia.
Más allá de la actuación, la presencia de ADÉLA cobra sentido por lo que representa. En los primeros compases de su carrera, la artista ha apostado por una identidad oscura, desafiante y deliberadamente alejada de las tendencias dominantes. Como ocurrió con la propia Charli durante buena parte de los años 2010, parece más interesada en construir un universo reconocible que en encajar dentro de las expectativas de la industria.
Su participación en la gira encaja con una de las grandes constantes de la carrera de Charli XCX: apoyar a artistas que entienden la diferenciación como una fortaleza. En un mercado cada vez más saturado, encontrar una voz propia puede resultar tan valioso como encadenar éxitos comerciales.
Underscores, la otra pieza clave de la nueva generación
La presencia de Underscores como telonera de la etapa norteamericana del 'Music, Fashion, Film Tour' amplía todavía más ese mapa de influencias. La artista estadounidense ha desarrollado un lenguaje propio a partir del hyperpop, la electrónica experimental, el pop alternativo y las referencias culturales nacidas en internet.
Su papel en la gira resulta especialmente significativo porque permite entender la apuesta de Charli desde una perspectiva diferente a la de las colaboraciones sorpresa. Mientras las apariciones de Roan, PinkPantheress o ADÉLA generan momentos puntuales de encuentro sobre el escenario, la elección de Underscores incorpora esa misma sensibilidad a la estructura del tour desde el primer minuto.
La diferencia es importante: no se trata únicamente de compartir foco con nombres que ya generan expectación, sino también de crear espacio para artistas que están explorando nuevas posibilidades para el pop. En ese territorio, el hyperpop, la electrónica de vanguardia y los códigos de internet dejan de ocupar una posición periférica para convertirse en parte fundamental de la conversación musical contemporánea.
La estética "sucia" que está redefiniendo el género
Cuando hablamos del lado más punk del pop de Charli XCX, no se trata necesariamente de guitarras distorsionadas ni de reproducir los códigos musicales del movimiento surgido en los años setenta. La conexión está en la actitud y en una imagen desenfadada: cuestionar expectativas, rechazar la uniformidad y convertir la imperfección en una forma de expresión.
La era Brat trasladó esa filosofía al terreno visual. Fotografías con flash agresivo, maquillaje imperfecto, referencias constantes a la cultura de club y una imagen aparentemente descuidada se convirtieron en señas de identidad de una etapa que chocaba frontalmente con la obsesión por la perfección que dominó las redes sociales durante años.
Su influencia no radica tanto en haber inventado cada uno de esos códigos como en haberlos articulado en un lenguaje reconocible y exportable a la moda, la publicidad o la cultura digital. La imperfección dejó de ser un error que debía corregirse para convertirse en una decisión estética.
Pero ahí aparece también una paradoja. Cuando una actitud asociada a la disidencia termina convirtiéndose en tendencia, corre el riesgo de perder parte de su capacidad para incomodar. Lo alternativo puede ser absorbido por el mercado hasta transformarse en una nueva norma.
Quizá por eso la influencia de Charli XCX trasciende sus propios discos. Su papel también consiste en ampliar el espacio de todo lo que una artista pop puede hacer, sonar y representar. Las invitadas de su gira lo demuestran: se puede escapar de los márgenes desde la teatralidad, la cultura digital, la experimentación sonora o una identidad visual desafiante.
El futuro del pop no tiene por qué ser punk en su sentido más literal. Pero sí puede conservar algo de su espíritu: la voluntad de salirse del guion, asumir riesgos y poner en duda las reglas justo cuando parece que todo está empezando a funcionar.













