La contaminación por ozono bate récords por culpa del calor
El verano más caluroso de los últimos 150 años ha disparado los niveles de este contaminante en España hasta máximos históricos. Casi nueve millones de personas han respirado aire que supera los límites legales, según Ecologistas en Acción.

El calor ha disparado la contaminación por ozono. / Pierre Longnus
El calor extremo no solo provoca incendios, sequías o problemas de salud relacionados con las altas temperaturas. También puede empeorar considerablemente la calidad del aire que respiramos. Y este año tenemos un ejemplo especialmente preocupante: la contaminación por ozono ha alcanzado en España sus niveles más elevados desde 2010, según el último informe de Ecologistas en Acción, publicado este mes de octubre.
Los datos corresponden al periodo comprendido entre enero y septiembre de 2026 y proceden de 490 estaciones de medición repartidas por todo el país. Según la organización, las superaciones del objetivo legal de ozono han aumentado un 25% respecto al periodo 2019-2024, afectando a cerca de nueve millones de personas, aproximadamente el 17% de la población española.
Pero la situación es todavía más preocupante si se utilizan criterios sanitarios más exigentes. Con los nuevos objetivos europeos previstos para 2030, 17 millones de personas habrían estado expuestas a concentraciones excesivas de ozono. Y si se aplican las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la población afectada alcanzaría el 99%.
LOS40
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Celtas Cortos , en el Movistar Arena de Madrid 2026. / Europa Press News

Celtas Cortos , en el Movistar Arena de Madrid 2026. / Europa Press News

Los incendios de este año han sido devastadores. / Brais Seara

Los incendios de este año han sido devastadores. / Brais Seara
¿Por qué ha ocurrido? La respuesta está, en buena medida, en las temperaturas extraordinariamente elevadas de este año. Tras una primavera muy cálida, España ha vivido un verano excepcionalmente tórrido, con cuatro olas de calor. Estas condiciones, sumadas a los numerosos incendios forestales registrados durante julio y agosto, han favorecido la formación y acumulación del contaminante.
Un gas que puede ser peligroso
Aunque solemos asociar el ozono con la capa que nos protege de la radiación ultravioleta, el que se acumula cerca de la superficie terrestre tiene efectos muy diferentes. Este ozono troposférico se forma mediante reacciones químicas entre contaminantes procedentes del tráfico, la industria y otras actividades humanas, favorecidas por la radiación solar y las altas temperaturas.
Cataluña y la Comunidad de Madrid son las regiones más afectadas
Respirar concentraciones elevadas puede provocar irritación de las vías respiratorias, tos y dificultades para respirar, además de agravar enfermedades como el asma. Los niños, las personas mayores, las embarazadas y quienes padecen problemas respiratorios o cardiovasculares se encuentran entre los colectivos más vulnerables.
El informe identifica a Cataluña y la Comunidad de Madrid como las regiones más afectadas durante 2026. En Cataluña se registraron 124 superaciones del umbral de información, mientras que Madrid volvió a alcanzar cifras récord. También se detectaron incumplimientos del objetivo legal en comunidades como Andalucía, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Baleares y la Comunidad Valenciana.
Las consecuencias sanitarias pueden ser graves. La Agencia Europea de Medio Ambiente estima que la exposición al ozono provoca miles de muertes prematuras cada año en España. Además, el Instituto de Salud Carlos III ha calculado un exceso de unas 5.800 muertes durante el verano de 2026 asociado al calor y a la exposición a contaminantes, aunque esa cifra no puede atribuirse exclusivamente al ozono.
Reducir las emisiones y combatir el calentamiento global son dos tareas estrechamente relacionadas
Ante esta situación, Ecologistas en Acción reclama la aprobación urgente del Plan Nacional de Ozono, pendiente desde hace años, y medidas para reducir las emisiones que favorecen su formación. Entre ellas destacan limitar el tráfico motorizado, reducir la contaminación industrial y mejorar la información pública durante los episodios de mala calidad del aire.
El problema tiene, además, una dimensión climática. Cuanto más frecuentes sean las olas de calor, más favorables pueden resultar las condiciones para formar ozono, siempre que existan contaminantes precursores. Por eso, reducir las emisiones y combatir el calentamiento global son dos tareas estrechamente relacionadas. Porque respirar aire limpio también depende de cómo respondamos a la crisis climática.













