Chuwi, la voz de una generación que se cansó de ser tibia: "La opresión te quita la habilidad de imaginar un mejor futuro"
Hablamos con el grupo puertorriqueño, que acompañó a Bad Bunny en su tour con 'Weltita', acaba de lanzar su LP 'Libertad'

Chuwi
Hay discos que nacen para entretener y otros que parecen escritos para hacer preguntas incómodas. Libertad, el nuevo LP de Chuwi, pertenece claramente al segundo grupo. El álbum pone el punto final a una trilogía que comenzó con Pan y continuó con Tierra, tres palabras que unidas forman un lema cargado de significado en Puerto Rico: Pan, Tierra y Libertad, la histórica promesa del Partido Popular Democrático a la clase trabajadora en los años 40.
Ahora, décadas después, el grupo puertorriqueño recupera ese eslogan para preguntarse qué fue de aquel sueño.
Formado por los hermanos Lorén, Wester, Willy, y su amigo Adrián, Chuwi se ha convertido en una de las voces más representativas de una nueva generación de artistas puertorriqueños que no renuncia al folclore, pero tampoco al debate político y social. Su crecimiento en los últimos años les ha llevado a colaborar con Bad Bunny en Weltita y a acompañarle por escenarios de todo el mundo, una experiencia que les ha permitido comprobar cómo los problemas que retratan en sus canciones resuenan mucho más allá de la isla.
LOS40 Urban
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Pero si algo deja claro Libertad es que Chuwi no quiere limitarse a describir la realidad. Quiere imaginar otra.
La promesa que quedó a medias
La trilogía nació casi como una investigación artística sobre una frase que sus miembros habían escuchado durante toda la vida. Lo que comenzó como una curiosidad histórica terminó convirtiéndose en una reflexión sobre el presente puertorriqueño. Así nos lo cuentan para LOS40.com
"Sentimos que la idea de Pan, Tierra, Libertad fue una promesa que se le hizo a la clase trabajadora de Puerto Rico, diciéndole que tendría la oportunidad de tener pan, tierra y libertad. Y ahora, viendo dónde estamos y lo que está pasando, no necesariamente la clase trabajadora tiene pan, tierra y libertad", explica Lorén. "Fue importante traerlo al presente y cuestionarnos qué pasó con esa promesa, dónde quedamos con ese sueño de tener pan, tierra y libertad".
La banda reconoce que empezó el proyecto sin saber exactamente dónde terminaría. Ahora, con la trilogía cerrada, sienten que han encontrado una respuesta propia. O, al menos, las preguntas correctas.
Dónde quedó el sueño de tener pan, tierra y libertad
Del diagnóstico a la esperanza
Si Pan y Tierra observaban la realidad, Libertad busca una salida. Es un disco que intenta escapar del simple retrato de las heridas para plantear horizontes posibles.
Wester recuerda una idea que terminó convirtiéndose en el eje conceptual del álbum: "La opresión, en nuestro caso una opresión colonial, te quita la habilidad de imaginar un mejor futuro". A partir de esa reflexión surgió una pregunta fundamental: después de observar, sufrir y denunciar una situación, ¿qué pasa si uno se queda atrapado para siempre en ese mismo lugar?
"¿Hasta qué punto quedarse ahí ayuda a propagar el sistema que nos sigue oprimiendo?", se cuestiona. "Libertad sale de eso".
La canción que da nombre al disco resume perfectamente esa filosofía. De hecho, fue una de las primeras composiciones de toda la trilogía, aunque tardó años en completarse. Durante mucho tiempo convivieron distintas versiones de la pieza, algunas más oscuras y otras más escépticas. Finalmente ganó la esperanza.
"Queríamos que fuera un sueño", recuerdan. "Al principio entrábamos un poco en el cinismo, pero poco a poco seguimos diciendo que queríamos que esta canción fuera puramente esperanza. Tratamos de soñar el Puerto Rico que quisiéramos que fuera posible".
Tratamos de soñar el Puerto Rico que quisiéramos que fuera posible
¿Ha vuelto la canción protesta?
En una industria musical dominada por algoritmos, tendencias fugaces y mensajes cada vez más neutros, Chuwi representa una rareza: artistas que se sienten cómodos hablando de política, colonialismo, desigualdad o crisis social sin renunciar a la belleza de una canción.
Para Lorén, el contexto histórico explica por qué cada vez más músicos vuelven a mirar hacia esos temas.
"Yo pienso que la historia es cíclica", reflexiona. "En tiempos de paz o conformismo se puede hablar más de amor, de enamorarse o de tener hijos. Pero si eres una generación que tiene que cuestionarse si puede permitirse tener hijos o cuánto le va a durar el dinero, empiezas a hablar de otras cosas".
No es casualidad que, en pleno siglo XXI, vuelvan a resonar figuras de cantautores y artistas comprometidos. Para el grupo, la música siempre ha servido para interpretar su época, y la actual parece estar marcada por una sensación compartida de incertidumbre.
"Estamos en una época donde mundialmente el sistema está cayendo", resume el músico.
Bailar también puede ser una forma de protestar
Uno de los ejemplos más evidentes de esa filosofía es Máquina, una canción atravesada por la rabia generacional, pero construida desde ritmos destinados al baile.
Lejos de considerar ambos conceptos incompatibles, Willy recuerda que la tradición caribeña lleva siglos haciéndolo.
"Si tú miras la música caribeña, siempre hay rabia y emociones no siempre positivas en canciones bien movidas y bailables", explica. "Desde la bomba, la plena o la rumba, eso siempre ha sido parte de nuestra historia".
Por eso, para Chuwi, la idea de que la música bailable debe hablar únicamente de fiesta responde más a una mirada externa que a la realidad cultural del Caribe.
En Máquina, esa mezcla entre ritmo y crítica se vuelve literal. La canción imagina un engranaje fuera de control, una estructura que continúa funcionando aunque ya nadie pueda detenerla.
"Queríamos que los instrumentales reflejaran una máquina descontrolada, que se quitó el switch de prender y apagar y ahora no hay forma de pararla, a menos que explote".
Una generación marcada por las crisis
Cuando se les pregunta si canciones como las de Pan, Tierra, Libertad o incluso fenómenos masivos como DeBÍ TiRAR MáS FOToS han contribuido a cambiar la conversación pública en Puerto Rico, los integrantes de Chuwi creen que la transformación venía produciéndose desde mucho antes.
Su generación creció entre apagones, el huracán María, los terremotos de 2020, la caída del gobernador Ricardo Rosselló y la pandemia. Demasiados acontecimientos para no dejar huella.
"Hubo un cambio en la gente de Puerto Rico", sostiene Wester. "Cuando llegó el disco de Benito fue como el pico de esa voz nueva de Puerto Rico. Era una sopa que se estaba cocinando y de repente un disco así señaló la luz al cambio que ya estaba pasando".
Lorén añade una lectura generacional. Mientras sus padres crecieron en una época de oportunidades vinculadas al desarrollo económico y la relación con Estados Unidos, los jóvenes de hoy han vivido la otra cara del relato.
"Esta generación vivió lo que siempre se hablaba: ¿qué pasa cuando tenemos una dependencia masiva en Estados Unidos y no responden? Vivimos muchas etapas en un periodo de diez años en las que ese supuesto apoyo no llegó".
La diferencia entre una moda y una necesidad
¿Está de moda hablar de Puerto Rico? ¿Puede convertirse la reivindicación política en una tendencia pasajera?
Para Chuwi, la cuestión va mucho más allá de eso. "Definitivamente ayuda a que se siga regando la voz", responde Wester. "Que se siga expresando esa emoción de: hermano, esto no es justo".
El músico cree que el alcance internacional de determinados discos ha permitido que oyentes de otros países comprendan mejor la realidad de la isla. "Mucha gente escucha estas canciones y dice: 'Yo no sabía que esto estaba así de malo allí'. Eso ayuda a entender qué está pasando en Puerto Rico".

Chuwi en Bruselas

Chuwi en Bruselas
Una canción nacida en Madrid
Entre todas las historias que rodean Libertad, una de las más curiosas tiene acento español. La colaboración junto a Wampi en Fantasmeo terminó tomando forma precisamente en Madrid.
"Por casualidad él estaba girando y estaba en Madrid un solo día", recuerda Lorén. "Se nos acabó el tiempo de sesión en un estudio y nos prestaron una oficina".
La anécdota no terminaría ahí. "Curiosamente, el nombre de la oficina era Libertad, como el álbum", cuenta entre risas. "Madrid está fusionado en esa canción en todos los sentidos".
Mirando a España
Pese a que Puerto Rico se ha convertido en el gran laboratorio sonoro del mundo hispanohablante, los miembros de Chuwi también observan con atención lo que ocurre al otro lado del Atlántico.
Entre sus referentes aparecen nombres como Rosalía, a quien admiran especialmente por su capacidad para experimentar con los géneros tradicionales españoles, una búsqueda artística que conecta directamente con la filosofía de Chuwi.
Porque, en el fondo, esa es también la esencia de Libertad: utilizar las raíces para imaginar el futuro.

Chuwi

Chuwi
En tiempos en los que muchas canciones parecen evitar cualquier conflicto, Chuwi ha decidido hacer exactamente lo contrario. Hablar de apagones, colonialismo, desigualdad y esperanza. Bailar mientras denuncia. Soñar mientras protesta.
Y recordar que, quizá, la música sigue siendo una de las formas más efectivas de preguntarse qué ocurrió con las promesas que nunca llegaron a cumplirse.












