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Los caballitos de mar están desapareciendo: estas son las razones

Las poblaciones de este singular pez han caído entre un 25% y un 30% en las últimas décadas en Baleares. El calentamiento del Mediterráneo, la presión de las embarcaciones y la transformación de la costa están detrás de su declive.

Caballito de mar / Getty

Hubo un tiempo en el que encontrarse con un caballito de mar mientras se nadaba en algunas zonas de Baleares no era algo excepcional. Estos excepcionales animales podían verse en aguas tranquilas y poco profundas de lugares como Portocolom, Maó, s’Estany des Peix o la bahía de Talamanca. Hoy, sin embargo, resulta muy difícil encontrarlos. Sus poblaciones han disminuido entre un 25% y un 30% durante las últimas décadas y los expertos alertan del deterioro de los hábitats de los que dependen.

En las aguas del archipiélago viven dos especies autóctonas: el caballito de mar común (Hippocampus hippocampus) y el caballito marino mediterráneo (Hippocampus guttulatus), ambas protegidas. Estos pequeños animales están muy vinculados a fondos costeros con vegetación marina, que utilizan para camuflarse y donde permanecen buena parte del tiempo agarrados con su característica cola.

La contaminación, la construcción en el litoral, la elevada actividad turística y la enorme presencia de embarcaciones están transformando sus hábitats

Precisamente ahí comienza el problema. La contaminación, la construcción en el litoral, la elevada actividad turística y la enorme presencia de embarcaciones están transformando algunos de esos espacios. A ello se suma un Mediterráneo cada vez más caliente: desde 1982, el agua en la zona se ha calentado a un ritmo de 0,036 ºC al año, con anomalías especialmente elevadas en los últimos años. Un cambio que afecta también a otros organismos esenciales, como la posidonia oceánica.

Mucho más que un pez

La desaparición de los caballitos de mar importa por algo más que su aspecto. Son considerados indicadores de la salud de los ecosistemas marinos precisamente porque resultan muy vulnerables a los cambios que se producen en su entorno. Cuando desaparecen de lugares en los que antes eran habituales, pueden estar mostrando que algo está cambiando bajo la superficie.

Conocer exactamente cuántos quedan tampoco es sencillo. Son animales con escasa capacidad para nadar que han desarrollado un extraordinario sistema de camuflaje, lo que dificulta enormemente localizarlos sin recurrir a técnicas invasivas. Por ello, no existe un censo preciso que permita conocer la magnitud exacta de su declive, aunque los testimonios acumulados y los proyectos de seguimiento muestran una clara disminución de su presencia.

Las crías nacen con apenas un centímetro

Para intentar revertir la situación ya existen programas de reproducción y reintroducción. Uno de ellos ha conseguido liberar 1.517 caballitos de mar en cuatro años en áreas marinas protegidas y Lugares de Interés Comunitario de Baleares. Las crías nacen con apenas un centímetro y son mantenidas en condiciones muy controladas hasta alcanzar un tamaño que permita devolverlas al medio natural.

Pero criar caballitos y devolverlos al mar no servirá de mucho si desaparecen los lugares donde pueden vivir. Los propios proyectos de conservación advierten de que la prioridad debe ser proteger sus hábitats y reducir las presiones que han provocado su declive. Porque el verdadero reto no consiste únicamente en conseguir que vuelvan los caballitos de mar, sino en lograr que el Mediterráneo vuelva a ofrecerles un lugar en el que puedan quedarse.