Llega la COP31: ¿Qué se puede esperar de esta cumbre climática?
La gran cita mundial contra el cambio climático arranca el 9 de noviembre en Turquía, con el objetivo de convertir los compromisos internacionales en medidas concretas. La reducción de emisiones, las energías renovables y la financiación a los países más vulnerables estarán entre los grandes asuntos de debate.

El cambio climático nos afecta a todos. / Dmitrii Marchenko
Es una de las citas señaladas en el calendario para todos aquellos ciudadanos preocupados por el calentamiento global. Porque nos jugamos mucho. El próximo 9 de noviembre, la ciudad turca de Antalya acogerá el comienzo de la COP31, la conferencia anual de Naciones Unidas sobre el cambio climático. Durante varios días, representantes de gobiernos de todo el mundo se reunirán para negociar cómo afrontar uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo. Pero esta edición llega en un momento especialmente delicado, marcado por temperaturas récord, olas de calor, grandes incendios y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más preocupantes.
La COP31 tendrá una particularidad: estará liderada conjuntamente por Turquía y Australia. Y, a diferencia de otras ediciones, no se esperan grandes acuerdos históricos, sino avances para cumplir los compromisos ya adquiridos. La idea es sencilla: después de tantos años de negociaciones, ha llegado el momento de pasar de las promesas a los hechos.
El principal problema es que el mundo sigue emitiendo demasiados gases de efecto invernadero. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), las políticas actuales nos conducen hacia un calentamiento de hasta 2,8 ºC a finales de siglo. Una cifra muy alejada del objetivo del Acuerdo de París, firmado en 2015, que establece limitar el aumento de la temperatura global a bastante menos de 2 ºC y esforzarse por no superar los 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales.
LOS40
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El deshielo es una de las consecuencias del cambio climático. / Paul Souders

El deshielo es una de las consecuencias del cambio climático. / Paul Souders
De hecho, Naciones Unidas ya advierte de que superar temporalmente ese último umbral resulta prácticamente inevitable. Sin embargo, cada décima de grado que consigamos evitar sigue siendo fundamental, porque puede traducirse en menos sequías, menos episodios de calor extremo y menores daños para los ecosistemas y las personas.
Energías renovables y dinero para los más vulnerables
Uno de los grandes asuntos de la COP31 será cómo acelerar la reducción de emisiones. El PNUMA calcula que, para limitar el calentamiento a 1,8 ºC, las emisiones mundiales deberían disminuir un 45% de aquí a 2035 respecto a 2025, además de retirar dióxido de carbono de la atmósfera. Sin embargo, los compromisos nacionales actuales apenas permitirían recortarlas entre un 11% y un 15%.
En este contexto, las energías renovables ofrecen motivos para la esperanza. La expansión de la energía solar y eólica ha superado ampliamente las previsiones realizadas hace una década. La presidencia turca quiere aprovechar ese impulso con una iniciativa denominada "35 para el 35": elevar hasta el 35% la participación de la electricidad en el consumo energético mundial para 2035, frente a algo más del 20% actual. Para que resulte beneficioso para el clima, ese aumento deberá ir acompañado de una generación eléctrica cada vez más limpia.
La ausencia de Estados Unidos y las posiciones de la Unión Europea y China condicionarán las negociaciones
Otro asunto fundamental será la financiación climática. Los países más pobres, que generalmente han contribuido menos al calentamiento global, suelen encontrarse entre los más afectados por sus consecuencias. Necesitan recursos para adaptarse a sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos, además de poder desarrollar sus economías sin depender de los combustibles fósiles.
También habrá que prestar atención al papel de las grandes potencias. La ausencia de Estados Unidos y las posiciones de la Unión Europea y China condicionarán unas negociaciones en las que la cooperación internacional resulta imprescindible para conseguir reducciones significativas de emisiones.
¿Será entonces la COP31 una cumbre decisiva? Es pronto para saberlo. Lo que parece claro es que su éxito no debería medirse únicamente por las declaraciones finales, sino por los avances concretos que consiga impulsar. El cambio climático ya no es una amenaza lejana, sino una realidad presente, y el verdadero desafío de Antalya será demostrar que los gobiernos están dispuestos a actuar a la velocidad que exige la ciencia.













