Vikingos en el Manzanares

A-ha actuó España por primera vez en sus más de 17 años de historia

Morten, Paul y Magne, probablemente el producto y el grupo más popular de Noruega, en sus más de 17 inviernos polares de existencia conjunta como A-ha, nunca habían bajado a estas latitudes para ofrecer ningún concierto en directo. España no había entrado en sus planes. El pasado mes de junio tenía que haberse roto el maleficio, sin embargo, tuvieron que suspender sus dos actuaciones debido a una afección de garganta del cantante.

La espera (que más da unos meses más cuando uno ha aguardado tanto tiempo) terminó por fin. El sábado 5 de octubre los vikingos desembarcaron con sus pegadizas melodías en la sala La Riviera de Madrid, justo enfrente del río Manzanares.

Los insignes navegantes y conquistadores capitaneaban una banda compuesta por unos inmejorables músicos de apoyo (bajo, batería, teclados y coros) que en algo más de dos horas embelesó a un público mayoritariamente femenino que añoraba aquellos tiempos en los que Morten -ese ídolo de juventud por el que muchas siguen suspirando- llevaba el pelo largo y protagonizaba impactantes y originales videoclips.

A-ha hizo un repaso bastante acurado de su buen bagaje musical. Desgranó paso a paso algunos de sus más grandes éxitos como I've been losing you, Stay on these roads, Hunting high and low, Take on me y The sun always shines on tv y los combinó -a veces de forma algo cansina- con temas más recientes como Forever not your -el que abrió la noche-, Summer moved on o Lifelines, el que da nombre a su último trabajo.

Aunque el grupo no hizo demasiadas concesiones a un público más que entregado que abarrotaba el local y procedía de los más recónditos lugares de nuestra geografía, en un par de ocasiones tuvo un detalle con sus incondicionales. El primero de ellos llegó con el baladón Hunting high and low. Morten cedió el micrófono a la audiencia, y ellos mismos corearon el pegadizo estribillo en perfecta armonía con los acordes. Empezó la magia.

El segundo llegó con The living daylights, la canción que interpretaron para la película de James Bond Alta tensión (1987), y con la que consiguieron gran proyección mundial -sobre todo en EE UU-. El respetable se divirtió de lo lindo jugando a ser Morten. Magne y Paul se encargaron de hacer el resto. Cambiaron el ritmo de melodía y lo convirtieron en un reggae. Segundos más tarde se transformó en una composición sinfónica para llegar al clímax en la parte final. Todo un acierto.

A partir de ahí, se terminó. Era sólo el aviso de que habría al menos un bis. Y lo hubo, corto, pero lo hubo. A-ha se despidió de su concurrencia entonando Summer moved on, el tema que les volvió a juntar en 2000 después de un lapso de unos siete años en los que los tres iniciaron proyectos en solitario y por separado.

El fin de fiesta lo puso The sun always shines on tv, posiblemente su composición más sinfónica que, aunque no sonó tan electrónica como en el disco, fue un esperado broche para una noche anhelada por toda una legión de seguidores treintañeros, con canas -algunos calvos- y patas de gallo. Fue como viajar en el tiempo y recordar que cualquier tiempo pasado fue mejor. Al menos para A-ha.

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