El Angel Misterioso
Un año después de la muerte de George Harrison, su música y sus canciones, siguen tan vigentes como el primer día
George Harrison dijo adiós a este mundo que tanto amó y tanta gloria le dio, un día como hoy de 2001. Pasó, como lo hizo su ex compañero en The Beatles John Lennon dos décadas antes, a mejor vida. El cáncer que arrastraba desde algunos años atrás, le ganó la batalla. Pero se fue tranquilo, con la satisfacción del trabajo bien hecho. Llevaba gran parte de su vida preparándose para ello, para el anhelado nirvana en el que tanto creyó.
La espiritualidad y la sencillez eran dos de las cualidades que marcaron decisivamente a uno de los personajes más importantes e influyentes de la música de nuestro tiempo. George Harrison era muy prudente y callado. Fue un genio cuya capacidad quedó ensombrecida durante muchos años por sus compañeros y también talentos, John Lennon y Paul McCartney. Ambos, durante muchos años fueron los únicos compositores de las canciones de The Beatles. A Harrison, de alguna manera, le cortaban las alas y le desanimaban al insinuarle que sus temas no tenían la suficiente calidad. Afortunadamente, tuvo su hueco. Y qué hueco. La calidad estuvo siempre por encima de la cantidad.
While my guitar gently wheeps, Something, Here comes the sun y Taxman, entre otras melodías, marcaron decisivamente su estilo y su personalidad. Demostró que no sólo era un buen guitarrista -tocaba la rítmica y hacía algunos punteos-, sino que tenía capacidad para crear grandes canciones, incluso algo más profundas en cuanto a contenido que las de sus colegas.
LOS40
LOS40
Harrison, infuenciado por su primera mujer Pattie, se sintió atraído por la India del Mariashi y arrastró a John, Paul y Ringo hacia sus creencias. Sin embargo, salió mal. El único que siguió bajo el influjo de dicha doctrina fue él. Allí conoció a Ravi Shankar, todo un padre espritual para él y un gran maestro del sitar, instrumento que aprendió a tocar y que introdujo en algunas de sus canciones.
Tuvo el privilegio de ser el primer Beatle en lanzar un disco en solitario. Fue en 1968. A partir de entonces y con el declive de The Beatles, cuya historia terminó en 1970, comenzó su carrera como cantante, compositor y solista. Y aunque no fue muy prolífica -sobre todo por lo que respecta a los años 90-, no estuvo exenta de grandes éxitos como My sweet Lord -canción con la que perdió un pleito que le interpuso el grupo femenino The Chiffons. Éstas alegaban que el estribillo se parecía demasiado a su canción He's so fine-, Blow away, Got my mind set on you o When we was fab, entre otras.
Uno de los personajes fundamentales en su música fue su buen amigo Jeff Lynne, el líder, vocalista, guitarrista y productor de Electic Light Orchestra (E.L.O.), un fan declarado de The Beatles. Junto a él formó parte del grupo The Traveling Wilburys en el que también estaban Bob Dylan, Tom Petty y el malogrado Roy Orbison. Estos últimos también sucumbieron a la influencia de la producción de Lynne. Aunque hay quienes se empeñan en decir que Lynne sólo embruteció el trabajo de Harrison, llevándoselo a su terreno sinfónico, otros pensamos, sin embargo, que lo enriqueció. Tanto es así, que las dos últimas canciones de The Beatles Free as a bird y Real love, lanzadas en 1996 con la colección de CDs Anthology, fueron producidas y grabadas por él.
El Angel Misterioso (L'Angelo Misterioso, como firmaba algunas de sus colaboraciones con su viejo amigo Eric Clapton y Cream) se marchó por la puerta grande hacia un mundo mejor en el que seguro que sigue haciendo buena música. Puede que allí no sea tan famoso como lo fue aquí, pero seguro que le da igual. ¡Hasta siempre George! Tu inconfundible guitarra sigue sollozando.












