Posos de rock en la madurez tecno

El último álbum de OBK, 'Babylon', es fiel a su tradición electrónica, pero el dúo no se ha quedado ahí. Ha más guitarras que nunca.

EL 7 NO TRAICIONO Y VOLVIO A SER EL NUMERO DE LA SUERTE. Antropop, el séptimo álbum de OBK, consagró a la banda como uno de los referentes más sólidos de la música electrónica en España. Un éxito de tal magnitud no sólo deja el buen sabor de boca por todo lo conseguido. Supone también que se vuelve a esperar lo mejor del dúo de Sant Feliu de Llobregat (Barcelona) en su siguiente trabajo. Las expectativas, al menos para ellos mismos, se han cumplido. Su nuevo álbum, Babylon, es aún mejor que el mejor. "Ha sido un nuevo reto. Un más difícil todavía después de más de diez años de carrera y de venir de un disco tan exitoso como Antropop. Vendimos 300.000 copias, hicimos la mejor gira de nuestra historia, con más de 120 actuaciones. Era un reto muy importante en todos los sentidos y creo que con Babylon lo hemos superado", asegura la voz del grupo, Jordi Sánchez.

El octavo álbum de OBK no es "el segundo después de Antropop". Ni uno más que añadir en su historia. Todos sus discos, desde Llámalo sueño (1991) hasta Extrapop, son el resultado de la suma de todos los anteriores. Un peldaño más en la ascensión hacia la cumbre del techno pop. "Este disco no surge sólo de ese año que hemos estado trabajando, sino de todo lo que hemos ido acumulando. Todos los sentimientos, todas las experiencias, todo lo aprendido con los productores con quienes hemos trabajado ... Todo queda plasmado en Babylon", explica Miguel Arjona. "Babylon no deja de ser un reflejo de la experiencia de doce años. Con Antropop y la colaboración de Carlos Jean, pensamos: ?hemos hecho nuestro mejor disco?. Pero ahora pensamos que, con Babylon, hemos conseguido algo mejor", añade el cantante del dúo.

No hay lugar a equívocos. Escuchar Babylon es como volver al hogar. Reencontrarse con el OBK de siempre, aunque el tiempo y la madurez han esgrimido su huella en los nuevos temas. Una unión perfecta entre lo nuevo y lo de siempre. O, como lo califica la voz del grupo, "la marca de la casa. Tenemos una identidad muy sólida. Si escuchas nuestros discos, uno tras otro, verás que OBK sigue una línea muy coherente. Pero puedes notar, al escucharnos, que llevamos doce años de carrera. Seguimos siendo OBK y no hemos perdido el rumbo. Pero siempre seguimos creciendo en la producción. Y lo más importante es que no hemos perdido la capacidad de escribir canciones que llegan al corazón de la gente. Nos gusta seguir dando ese pasito en las producciones en las que piensas que todavía tienes mucho que decir y mucho que plasmar", comenta Jordi. Pero su identidad no es el límite en su música. Más bien lo contrario. Aspiran a encontrar su música entre variedad y fusiones. "Todos los discos de OBK han intentado tener diferentes estilos, siempre pasados por el filtro de OBK. Canciones más rockeras, más pop, más baladas... Desde Llámalo sueño buscamos variedad. No trabajamos un álbum como si fuera un todo. Hemos hecho un disco en el que sus diez canciones son diez pequeños mundos. Tratamos cada canción como si fuera el single del álbum", añade Jordi.

Más guitarras que nunca

Su música de siempre tiene entre sus compañeros de viaje en esta aventura por Babylon sonidos más afilados y guitarras más duras que en etapas anteriores. "Hemos dado cabida a más músicos. Es el primer disco en el que realmente llevamos batería, orquestas de cuerda, guitarras eléctricas, guitarras acústicas? En los últimos cuatro años hemos dado un cambio muy importante en la forma que queremos que suene OBK. Antes éramos más electrónicos que ahora. Hoy somos mucho más abiertos y éste es nuestro gran avance", expone la voz y guitarra acústica de la banda.

Para Jordi, el poso rockero de OBK es lo que más se ha reforzado en los diez temas que forman Babylon. "El rock de nuestras canciones anteriores venía de la electrónica. Ahora lo hacemos con guitarra. La experiencia es un grado. En Babylon hay temas de guitarras espectaculares, que hacen que el sonido de OBK sea mucho más contundente que en Antropop. Las canciones llegan". Dicen ellos que no se buscan. Se encuentran en el estudio. Con trabajo. "No nos forzamos a contar algo. Vas haciendo canciones y de repente dices: ésta. Y ahí empieza todo". Así pasó con Lucifer, el single de presentación de su último trabajo. ¿Por qué Lucifer? "Supongo", dice Miguel, "porque es un reflejo del sonido que siempre hemos estado buscando. Quizá la mejor carta de presentación. Es un tema en el que se refleja muy bien la fuerza y la contundencia con las que hemos afrontado este nuevo disco. La vida personal y la vida artística van muy unidas. Nosotros vamos madurando y esto se ve en nuestra música. Y se ve en la música de Lucifer. Escogimos Lucifer porque había que elegir una, pero tratamos cada tema como si fuese el single del disco", añade Jordi.

Lucifer no sólo es el sonido de lo que el dúo llama ?la nueva imagen de OBK en este disco?. Es también su imagen en un videoclip realizado por J.A. Bayona y que se incluye, en DVD, con el compacto de Babylon. ?Es un corto, una película impresionante de cinco minutos. La contundencia de Lucifer como canción se multiplica por diez en el vídeo?, dice Jordi.

Babylon es la culminación de un año de trabajo. Un año desde enero de 2002 a enero de 2003, dedicado a la composición de los temas, la producción y el cuidado de todos los detalles. Porque no hay nada en el trabajo de creación y edición de un álbum que escape al dúo electrónico. ?Estamos muy contentos con todo el tiempo destinado a hacer Babylon. Nos ocupamos de todo. Por eso nos ha supuesto tanto trabajo?, señala el cantante de OBK.

Carlos Jean vuelve a asumir la producción de su último disco. Ya lo hizo con Antropop. Y tan bueno fue el resultado del trabajo común que ambos, banda y productor, repiten experiencia. Para Miguel, "Carlos Jean es la persona más interesante de nuestro país en música electrónica?. Para Jordi, ?es quien mejor entiende el lenguaje de OBK y el productor que siempre hemos buscado?. Aseguran que aprendieron mucho de él en su anterior trabajo y que todo lo adquirido tras el trabajo conjunto se refleja en Babylon. En esta ocasión, Jean ha enriquecido de matices todos los temas.

Lo mejor, la composición

Lo que más "saborean", como ellos mismos dicen, es el "periodo de composición, donde las canciones empiezan a tomar forma. Es la etapa en la que estás más sensible. Es cuando realmente plasmas todo lo que llevas dentro en una canción. Es algo que no has visto antes. De repente se crea y toma forma", comenta Jordi. No hay siquiera una pausa entre la última frase con la que explica que la composición es lo mejor de un nuevo álbum cuando se apresura a decir que "la pre-producción es mágica". ¿Por qué? "Porque da forma a los temas. Nos encantan todos los matices, todos los detalles. Todavía disfrutamos con cada cosa o... ¡sufrimos con cada cosa! Porque es como un parto con dolor. Estamos muy encima de todo", continúa.

OBK nació el día en que Jordi y Miguel quisieron hacer la música que más les gustaba: la electrónica. Depeche Mode era, según cuentan, "el espejo donde nos mirábamos. Pero un día descubrimos nuestra propia personalidad y nos dimos cuenta de que mucha gente quería un grupo con la identidad de OBK", dice Jordi. El grupo se ha convertido hoy en lo más representativo del techno pop español. Un éxito que ellos atribuyen a ser "personas que ponen su corazón en sus canciones. La música electrónica no es fría. Transmitimos emociones con nuestra música. Por eso seguimos ahí. Si llevamos tanto tiempo en la música es porque las canciones dicen mucho". Y porque, según el cantante, "estamos tan ilusionados como al principio". Eso es, dicen, "el motor más potente".

MÁS SOBRE:

imagen_icono_desplegar imagen_icono_desplegar
LOS40

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?