Las oscuras fábulas de Radiohead aturden y maravillan. Todo a la vez
Ok computer puso en 1997 a Radiohead en lo alto del pedestal rockero. El grupo inglés no quiso repetir el éxito, y muchos han sido los desconcertados ante sus siguientes discos: el abandono de la estructura clásica de canción, y de los instrumentos en favor de las programaciones, hicieron de Kid A o Amnesiac, innegables en su calidad e innovación, álbumes antipáticos en las primeras escuchas. Hail To The Thief (a la venta el 9 de junio) también pertenece a esa estirpe de los buenos discos difíciles, pero recupera algo ?aunque sea mínimo? de los Radiohead primitivos.
Y no es que hayan vuelto a la ortodoxia rockera, a los riffs de guitarra y claros estribillos de sus comienzos pero, ¡oye!, en Hail To The Thief al menos hay riffs y estribillos. Las potentes Go To Sleep, There There o 2+2=5 son canciones mucho más claras que la mayoría de las que ha grabado Radiohead en los últimos años.
El resto del disco es arduo de descifrar, pero ofrece sensaciones intensas. Temas de comienzo lento y opresivo que ganan en tensión hasta estallar, turbadores fondos de piano y bases electrónicas, y frases inquietantes que se hilan sin lógica aparente.
LOS40
LOS40
Por mucho que el cantante y compositor de Radiohead, Thom Yorke, insista en el optimismo del disco, más bien resulta ser una pesadilla excelentemente soñada: hay referencias a peticiones de rescate por un hijo secuestrado (A Wolf At The Door), horribles enfermedades animales (Myxomatosis), o visiones terroríficas como la funeraria We Suck Young Blood. Y crítica política: Hail To The Thief (Saludamos al ladrón) fue un grito anti-Bush tras esas elecciones ganadas de aquella manera.
Hail To The Thief expande el emocionante universo de Radiohead. Si aún no has entrado en él, esta es una oportunidad inmejorable.












