Iggy Pop y The Stooges hacen brillar al festival Azkena Rock

La banda de Detroit ofrecía su cuarto concierto tras reunirse treinta años después de su disolución y su primera visita a España

Más de 12.000 personas asistieron al recinto Mendizabala de la capital alavesa para vivir la primera jornada del Azkena Rock, en una jornada marcada por la muerte de Johnny Cash, que fue homenajeado en sus actuaciones por varios de los grupos participantes, como The Jayhawks.

Iggy y sus Stooges salieron al escenario poco después de la 01.00 de la noche. Los primeros acordes de Loose dejaron ver a unos envejecidos hermanos Asheton (Ron a la guitarra y Scott a la batería), y a un fibroso Iggy Pop, que entró en el escenario como una exhalación. Embutido en los vaqueros más apretados que se han visto en un escenario, sin camiseta, la 'Iguana de Detroit' volvió a dar su espectáculo de baile desaforado y un tanto animal. Entre gritos también animales, Down the street siguió el camino de Fun House. Pero fue una canción de su primer álbum homónimo, 1969 el que arrancó del público los primeros momentos de delirio. El tema más conocido de la banda, I wanna be your dog, descubrió a un Ron Asheton que sigue conservando sus cualidades para llenar el ambiente con sus solos de guitarra. Tras T.V. Eye, que dejó ver a todos los asistentes dando cabezazos al unísono, Iggy Pop se aventuró a explicar sus canciones en una mezcla de castellano e inglés demencial. Los Asheton, acompañados en esta ocasión por Mike Watts, ex-bajista de Minutemen y Fine Hose, calcaron sus interpretaciones a las de dos de los discos más influyentes de la historia del rock.

Iggy Pop se salía del guión continuamente e invitaba a los asistentes al escenario para pedir pelea o se tiraba al público o gritaba como un cavernícola. Dirt, No fun, 1970... Todas las canciones de los dos primeros discos fueron cayendo con la ayuda de un saxo y hasta hubo lugar para un nuevo tema. No hubo ningún recuerdo a Raw Power (1973), el último disco que grabó la banda, bajo la producción de David Bowie. Little doll fue el último tema antes del bis de I wanna be your dog, que en su segunda interpretación marcó el final de una actuación. Sesenta minutos de actuación que dieron una idea de lo que se coció el cuarteto de Detroit en el cambio de década entre los 60 y los 70, aunque no fuese una trasposición exacta de aquellos espectáculos salvajes y destructivos, pero que supo que supo a poco a los fans.

LOS40

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