Música para Camaleones
Fitó Páez presentó en directo el pasado 1 de noviembre en la sala La Riviera de Madrid, las canciones de <i>Naturaleza sangre</i>, su nuevo disco
La sala La Riviera se convirtió el pasado sábado 1 de noviembre, durante dos horas, en la calle más ruidosa y festiva de Buenos Aires. Argentina dio un salto en el mapa y se hizo grande en Madrid gracias a las virtudes y el talento de un músico que lleva muchos años dando muestras inconfundibles de genialidad y a quien el paso del tiempo, al igual que ocurre con el buen vino, le favorece.
Fito Páez conquistó corazones, atrapó miradas, rompió esquemas sonoros (suele hacerlo), alimentó una vez más su ego estratosférico, gozó, dio lecciones de buen rock y terminó por robarse el show. Abrió la noche con Giros, una canción de 1985, para luego viajar adelante y atrás en el tiempo, a bordo de su piano y su guitarra, deteniéndose en esos lugares comunes que los fans llaman grandes éxitos, entre los que estuvieron temas como A rodar la vida, Brillante sobre el mic, Cadáver exquisito, Chico de la tapa, Ciudad de pobres corazones y la legendaria balada 11 y 6.
Fito recordó al maestro Astor Piazzola, auténtico revulsivo del tango argentino, al interpretar Tumbas de la Gloria en una versión que conjugó euforia, música contemporánea y posmodernidad en todas sus acepciones. Añadió frases nuevas a Llueve sobre mojado (del álbum Enemigos íntimos), para recordar a los asistentes que Sabina, otra vez, le había dejado plantado. Invocó el rock argentino de comienzos de los 70 y los 80 con Fantasma de Canterville y Yendo de la cama al living, dos temas originales de Charly García, músico que Andrés Calamaro definiera como ?El Maradona del Rock?. El rosario de homenajes de Fito logró su mejor ronda de aplausos cuando invitó al escenario a Ariel Rot para que le acompañara en la guitarra en un par de temas. En ese instante el viento soplaba a favor y en La Riviera se respiraban más buenos aires que nunca. La gente callaba con las notas de Yo vengo a ofrecer mi corazón, tema de aires tradicionales que Fito entonó casi a capella, y minutos después se dejaba poseer con el retumbar sonoro de Mariposa Tecknicolor, pieza con la que cerró el concierto mientras arropaba su humanidad con una bandera colombiana que un aficionado afónico le lanzó desde la primera fila. Y ésa fue la dinámica de la noche, Fito yendo de un ritmo a otro, de la cueca y el tango a la electrónica, de la pausa al frenesí, del frío al calor. Los asistentes respondían a estos cambios de marcha propuestos por el artista con cambios de piel, adaptándose a cada tema, trasmutándose en camaleones del ritmo que se confundían con el cantante y los músicos al punto de parecer una sola voz, un mismo instrumento.
LOS40
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Los temas de Naturaleza sangre, álbum que Fito presenta en su actual gira por España, calaron muy bien y mostraron esa evolución que ha sido una constante en la carrera musical del argentino, como fue el caso de El centro de tu corazón, pieza que bebe de las fuentes del funky y la música electrónica. Naturaleza sangre es también una nueva etapa para el artista, quien grabó este disco de forma independiente en sus estudios Circo Beat, y para el cual contó con invitados de absoluto lujo en lo que se refiere al panorama musical argentino ?y por extensión al latinoamericano-, como Luis Alberto Spinetta y el siempre irreverente Charly García.
Fito es consciente del importante papel que ha jugado en el rock latinoamericano de los últimos veinte años y no necesita hacer gala de falsa modestia para demostrarlo. En España se le conoce relativamente poco y de no haber sido por el desencuentro con su ?enemigo íntimo? Joaquín Sabina, su nombre y sobre todo su música, gozaría de mayor reconocimiento en este país. Pero quizás sea ésta la paradoja que le espera a los artistas cuyas virtudes chocan a veces de frente con sus defectos. Bien se encargó de recordarlo Fito a pie de escenario: ?Si Dios te da un don lo que te da es un látigo y ese látigo es para flagelarte?.












