En busca de la ?normalidad?, el argentino se olvida del rock
Esto no es el Lágrimas negras II que describen algunas víboras profesionales. Sencillamente, Andrés investiga estándares latinos de diversas canteras ?tango, bolero,salsa,folclor? en buena compañía, de Niño Josele a Jerry González. Se trata de un bonito ejercicio, me consta que muy estimulante para todos los implicados. Su disfrute depende de la tolerancia del oyente por canciones con mil versiones y de la curiosidad por los discretos calamarismos que individualizan estas lecturas; dice el intérprete que su destinatario ideal es un público que, por edad o por vivir en países no hispanos, no conoce a Gardel, Yupanqui, Roberto Carlos o Rubén Blades. Los tres temas originales sugieren un panorama bastante más deseable: un Calamaro que recupera el gusto por las grabaciones pulidas, ahora en formato semiacústico. Si ésta es la terapia para llegar a ese punto de ?normalidad ?, bienvenida sea.












