Poderío califal
La banda cordobesa presenta su álbum debú, <i>Vale, montoya no soy</i>
CINCO CON NOMBRE DE MUJER
Rakel Winchester es una y son cinco a la vez. El nombre de ella bautiza a un grupo cordobés con aspiraciones cuya líder se come la cámara y lo que le pongan por delante. Alta, muy alta (con y sin sus botas, que la ayudan bastante), con la delantera firme y una cabellera que no pasa desapercibida, Rakel se ha trabajado llegar a conseguir la oportunidad que la industria del disco le brinda con el lanzamiento de Vale, Montoya no soy, un disco que grabó en su ciudad natal en pleno mes de agosto (cuarenta grados a la sombra), por lo que irradia calor por los cuatro costados. 'Ay, qué bonita cansión/ vaya falseta modenna/ y ahora después corasón/ repítela en mi entrepienna', canta ella. Uf, el termómetro sube...
Entre los cuatro miembros del grupo restantes también hay tela para cortar. Uno de ellos es Yonka Zarco, un vasco que lleva 20 años en Córdoba y que formaba parte de una de las bandas legendarias de la ciudad califal, Corazones Estrangulados. También está Luis Cabrera, batería de un grupo súper punk de la ciudad llamado Tu Puta Madre (ahí queda eso). Y Flamenco, antes llamado Flamenquín (ya se sabe, todo crece con la edad) es su Flamenco; vamos, su novio, un gitano cuyas historias con ella forman parte de las historias que integran las letras del disco: Ay pena penita, Repíteme la falseta, Los compadres, Ay choriso, róbame, Las payas no puén entrá al Lowen... Vamos, como Lucky Luke y los hermanos Dalton.
LOS40
LOS40
Su música es muy especial: no es flamenca, pero tiene algo de ella; no son punkis, pero se acercan; el hip hop aparece en sus canciones, pero no no llevan por bandera. El resultado, lo ideal: no parecerse a nadie y hacer algo original, que es de lo que se trata. Con Vale, Montoya no soy, la música llega a sus vidas de un modo netamente profesional; por ahora, a Rakel se le acabó poner copas, algo que ha hecho en locales que van desde el pub más alternativo de la calle Alfaros de Córdoba al reservado del Amnesia, en Ibiza. Es llamativo como, desde hace tiempo, el nombre de Rakel Winchester sonaba desde hace tiempo, algo inaudito porque no terminaba de explotar. Hasta ahora.












