Otro disco más sin una mala canción
Cuando todavía llegan noticias sobre su muerte en noviembre de 2003 ?a la policía no le convence del todo la hipótesis del suicidio y el caso sigue abierto? sale por fin el disco en el que trabajó durante sus tres últimos años de vida uno de los compositores americanos actuales con más gusto. Con canciones más elaboradas que nunca, el disco reúne muestras exquisitas de las dos líneas por las que transitó su carrera: las maravillas acústicas de folk-rock melancólico, como Twilight, y el pop orquestado y psicodélico de Coast to Coast o King?s Crossing. Como él mismo decía de George Harrison, Elliott Smith murió sin escribir una canción mala. Lo peor de su último disco es exactamente eso, que sea su último disco.












