Frío como un témpano
Entraron en la primera división de los superventas con Usar y tirar, asociados al productor Alejo Stivel (La Oreja, Sabina, El Canto), y a su regazo han vuelto con Sopa fría. Y es divertido comprobar cómo Stivel influye a M Clan, hasta el punto de que a veces suenan bastante a Tequila (o directamente hacen citas a temas del ex grupo del argentino, como Mira esa chica). En su sexto álbum, M Clan ahonda en la parte más comercial del pop-rock americano, con el inequívoco toque Stivel, que lo deja todo bien limpito y listo para la radiofórmula. Y tampoco hay que rasgarse las vestiduras. De acuerdo: los M Clan auténticamente rockeros de los dos primeros discos eran más simpáticos (tanto por su autenticidad como por su cerrazón), pero siempre será mejor escuchar en las radiofórmulas a alguien como los murcianos que a cualquiera de los que ustedes están pensando. Dentro del sonido un poco soso del disco, como de ir en piloto automático, hay excepciones rockeras como Lola (la de los Kinks... qué bien se les da a M Clan hacer versiones de clásicos en castellano), Ataque al corazón o Hasta la vista rock & roll... Curioso lo de esta canción, que cierra el disco, pues parece una resignada (y nostálgica) queja de Carlos Tarque ante los peajes que impone ser un grupo de éxito: ?Esta vida de gitano me lleva a otro laberinto / de listas, de estrellas con fecha de caducidad?. Lo malo es comprobar la flojera narrativa de este disco, por momentos un monumento al ripio y la rima sonrojante (¿qué tal ?te fuiste a Moscú, me dejaste sin menú??). Los M Clan nunca han tenido ínfulas poéticas, pero el bajón de Sopa fría es preocupante: ¿acaso ser accesibles implica tener letras tontas?












