Alejandro Sanz: “Para mí sólo habrá un número uno: tú”

Son las emotivas palabras que el cantante dedica a Joaquín Luqui en el prólogo de 3,2 o 1...Tú y yo lo sabíamos

Hace 9 años que Joaquín Luqui nos dejó pero su recuerdo sigue vivo, sobre todo, entre sus oyentes, entre los artistas a los que tanto apoyó y, en general, entre todos los que aman la música. Y todos ellos sabrán disfrutar de sus memorias musicales inéditas, hasta ahora.

Buscando entre los papeles de Luqui, un amigo suyo encontró una carpeta que contenía el manuscrito que hoy se convierte en libro. 3, 2, 1…Tú y yo lo sabíamos recoge “notas para un libro que, sospecho, estaba pensando en escribir”, ha explicado Iñaki Gabilondo en la presentación de su lanzamiento. El comunicador ha destacado la sencillez, cordialidad y simpatía de un locutor que vivía por y para sus oyentes. Amó la radio pero más a los que la escuchaban”. Los que le conocimos sabemos que su pasión fue la música, especialmente The Beatles, y su alegría, poder contar a la gente todo lo que él vivía con los artistas a los que apreciaba y quería, y no de una manera interesada, sino de corazón.

Luis Merino, el responsable del proyecto, ha explicado que pidió a cinco artistas que escribieran algo sobre Luqui para el libro. A las 48 horas tenía una emotiva carta de Alejandro Sanz que se ha convertido en el prólogo. “Echo de menos tu complicidad sin posturas, tu sinceridad de ropero viejo, tus cruces en el pecho…, echo de menos tu pelea sorda contra lo conveniente y lo rentable en pos de lo auténtico. Echo de menos tu paracaídas de corazón bueno; tu consejo quieto, tu inquietud y tu asombro, en busca siempre de tesoros escondidos en cajones repletos de sueños”, escribe Alejandro sobre el que fue su amigo.

“Eran los ojos abiertos de un niño enamorado que soñó con vivir en Disneylandia y vivió toda su vida en Disneylandia. Yo siempre lo entendí como una especie de enviado especial de los fans al mundo de la música”, ha comentado Gabilondo. Y con esa inocencia infantil que le caracterizaba se acercó a los grandes de la música que le abrieron las puertas, sin dudarlo, y le hicieron partícipe de sus cosas. Esos tesoros en forma de información privilegiada era lo que compartía con todos sus seguidores. Aunque se codeaba con los artistas más importantes él siempre se comportó con la humildad que le caracterizaba, lejos de los egos que tanto se propician en este medio. Como ha dicho Gabilondo, Luqui “siempre ha jugado limpio y en este mundo en el que se maneja con cierta soltura el navajeo y la zancadilla él nunca ha hecho una faena a nadie”.

Esos artistas que formaron parte de su vida se han convertido en este libro de memorias. “Sueña con ser la Marilyn de hoy, pero sin sufrir el martirio sentimental de ella”, escribe sobre Madonna. A Michael Jackson le describe como “un niño artista que no quiere crecer porque, al haber comenzado como artista demasiado pronto, no pudo ser ni ejercer de niño”. Habla de los Beatles y de los Stones. Habla de Springsteen, de Elton John y de Freddie Mercury. Del rock que alucina a los pijos y a los punkies. Habla de intimidades, vivencias y anécdotas. Siempre defendió el fenómeno fan y de New Kids on the block dice que fue testigo de cuatro de sus conciertos “y en todas partes la acogida fue idéntica: griterío ensordecedor desde el principio hasta el fin, sin interrupción. Esto solo lo lograron los Beatles en su gran época”.

Este libro es, sin duda, un regalo para todo mitómano al que le gusta conocerlo todo de sus ídolos y es, además, una excusa para seguir teniendo presente al gran Luqui que, aunque no recibió muchos galardones, sí se llevó el premio de ser querido por todos los que le escuchaban.


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