Reyes de series

El mundo seriéfilo nos ha dejado un puñado de reyes que también fueron coronados…

En el día de la coronación del nuevo rey de España (y también en el día después en el que la Selección española tiró su corona de reina del fútbol mundial) es un buen momento para repasar los reyes que más nos llaman la atención -por distintos motivos- en el mundillo de las series.

A modo de detalle y para evitar spoilers, hablaré de todos los reyes en presente. Muchos de ellos han muerto en sus series, pero para no estropear ninguna sorpresa, hablaremos de cómo son todos los personajes y no de cómo eran.

Después del impresionante final de su cuarta temporada, si hay que elegir una serie para empezar este artículo, esa serie tiene que ser Juego de Tronos. La ficción de HBO nos ha dejado tantos reyes, príncipes y lores que es imposible ni tan siquiera acordarse de todos.

Dos destacan especialmente en Juego de Tronos. El primero de ellos no ostenta tal cual el título de rey, pero sí tiene todo lo que debe tener un rey: es valeroso, atrevido cuando debe arriesgar para salvar a su pueblo y cauteloso cuando intuye que le tienden una emboscada; tiene un alto sentido del honor y es respetado en los 7 reinos. Es Ned Stark, Señor de Invernalia, Guardián del Norte... Vamos, el rey para su pueblo en términos prácticos.

El otro, sí que es rey con corona; ocupa el gran Trono de Hierro tan joven como insolente y despreciable. Sí, es el rey Joffrey Baratheon, con genes Lannister. Eso al final pesa demasiado. Joffrey es despiadado, asexual, disfruta infringiendo dolor. Si para Ned Stark el poder de la corona era una responsabilidad, para Joffrey es la manera de someter a todos a sus designios más crueles.

Otra serie similar a Juego de Tronos, por estética y por rudeza es Vikingos, ficción que se centra en el vikingo saqueador Ragnar Lodbrok, gran mito para los nórdicos, pero que también nos deja a un rey para recordar. Es Horik, rey de Dinamarca. Es un personaje histórico real, como casi la mayoría de los reyes que aparecen en este texto a los que la ficción luego les ha dado su particular retoque en cada caso. Muy ambicioso, Horik peleó primero por ascender al trono tras la muerte de su padre (Godofredo): tuvo que luchar contra media familia para ello. Después, una vez coronado rey vikingo decidió hacer eso que tan bien supieron hacer estos norteños con casco y cuernos: saquear: la costa holandesa y algunas provincias francesas fueron sus aperitivo preferido.

Showtime, la cadena de cable norteamericana responsable de series actuales como Penny Dreadful, Homeland o Masters of Sex… también nos regaló a principios de la pasada década una de las series de reyes más recordadas y reconocidas: Los Tudor. La serie, ambientada en el siglo XVI, convertía al polémico rey Enrique VIII en su protagonista absoluto. Interpretado por (el anhelado por muchas chicas) Jonathan Rhys-Meyers, con Enrique VIII encontramos a uno de los reyes más importantes de la historia mundial que cambió el destino de Inglaterra. Muy autoritario, muy mujeriego y amante de las juergas. Curiosamente, tenía una extraña debilidad religiosa: era un gran pecador (mujeres, alcohol, asesinatos, traiciones…), pero Enrique VIII estaba también demasiado preocupado por la religión. Siempre tuvo junto a él a algún cardenal o similar cerca para asesorarle. Eso sí, si una religión -ya sea católica o protestante- no le permitía hacer lo que deseaba, la abandonaba. La otra opción para este rey era fundar su propia religión, la anglicana. Aún es la religión oficial de Reino Unido. Se casó 4 veces y mandó ejecutar a su segunda esposa, Ana Bolena.

Mucho más rudo, menos elegante y menos pomposo que Enrique VIII y su corte es el rey Ferrante de Nápoles que hemos podido ver en la segunda temporada de la serie Da Vinci's Demons.

La ficción tiene como protagonista al artista genial Leonardo Da Vinci, con lo que está ambientada en los mismos años que Los Tudor, solo que toma la ciudad de Florencia como base de todas las aventuras.

En la segunda temporada, Da Vinci acaba en el castillo napolitano del rey Ferrante. Es un rey italiano muy peculiar, de más de cincuenta años y enamorado de los cadáveres y de su conservación. Muy parecido a Joffrey, es despiadado y disfruta infringiendo dolor y viendo sangre. Le encanta ir a la guerra.

En España también tenemos series reales

No son tan magnánimas como estas que nos llegan desde Norteamérica, pero intentan rememorar personajes históricos españoles que marcaron un antes y un después en nuestra historia.

La fallida serie Toledo, Cruce de Destinos nos regaló al gran actor Juan Diego interpretando al rey Alfonso X, El Sabio. Ambientada en la edad Media y en el Toledo más imponente, este rey tuvo que lidiar con las tres civilizaciones que convivían entre las murallas toledanas: judíos, árabes y cristianos. Esto le provocó más de un dolor de cabeza al rey -y poeta- Alfonso X. A Juan Diego lo que le provocaría dolor de cabeza sería el guion de la serie y su vestuario, con una ridícula peluca incluida que lo convertía en el rey de Burger King más que en otra cosa.

Mayor calidad y mejor factura es la de la serie de TVE Isabel. Michelle Jenner es la gran protagonista de esta ficción sobre la vida de la reina Isabel la Católica. Pero su vida, como la sreie, no se puede entender sin dos reyes principales: Enrique IV (interpretado por Pablo Derqui) con el que deberá disputarse el trono de Castilla pese a que por sus venas corre la misma sangre y Fernando de Aragón (Rodolfo Sancho), un rey apuesto, mujeriego, muy valiente y gran luchador en el campo de batalla. Isabel y Fernando se terminaron casando por aquellas necesidades y pactos de reyes que se hacían en el siglo XV, pero luego se amaron con pasión… aunque Fernando fuera culpable de alguna que otra infidelidad a la casta y católica reina Isabel.

Y para terminar esta lista de reyes de serie… lo haré eligiendo dos que, técnicamente, no lo son, pero que en la práctica sí que se les podría considerar como tal.

El primero de ellos lo encontramos en la serie Roma, de HBO. No es ni más ni menos que el gran emperador Julio César. Valeroso e inteligente general romano que al mando del ejército de la República Romana conquistó media Europa y terminó convirtiendo esa república en todo un imperio… y claro, él se terminó declarando emperador. No fue rey, fue mucho más. ¡Fue el primer César!

A modo de curiosidad: este personaje estuvo interpretado en Roma por el actor norirlandés Ciarán Hinds que en Juego de Tronos también aparece interpretando… ¡a un rey! Hinds da vida a Mance Rayder, es decir, al rey Más-allá-del-muro. El rey que logró unificar a los distintos clanes de Salvajes que pretenden pasar al otro lado del muro que defienden Jon Nieve y el resto de la Guardia de la Noche.

Por último, acabamos con el que es, posiblemente, el rey de reyes de todos los personajes de las series: Tony Soprano, prota de Los Soprano. Este gordito, con cara de bonachón y sonrisa bobalicona es uno de los mayores mafiosos que ha parido la ficción televisiva. Le gustaba levantarse y salir a recoger el periódico a la puerta de su mansión con batín, calzones y zapatillas de estar por casa. Eso y fumar puros. Eso y las mujeres. Eso y la comida italiana. Eso y el dinero. Eso y que no le tocasen las narices. Eso y los patos.

Tony Soprano es lo que definiríamos como el p_ t_  amo de las series. ¿Qué más reyes necesitamos coronar?


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