Nadie creía allá por el comienzo de los años 90 que Mark Wahlberg conseguiría labrarse una carrera tan extensa y prolífica como la que ahora, a sus 43 años, puede presumir de tener. Sus constantes devaneos con la delincuencia, algunos problemas con las drogas y una fama de chico malo bien merecida lo hacían atractivo pero también bastante temido.

Un día, allá por 1997, protagonizó Boogie Nights, un certero y agobiante retrato de la industria del porno en el que sufría la maldición de tener un miembro gigantesco. Ahí fue cuando la audiencia comprobó que, efectivamente, Mark Wahlberg era un actor y de los buenos.

El Planeta de los Simios, de Tim Burton, en 2001, no fue su mejor película pero sí de las que mejores números hizo, La Tormenta Perfecta fue otro bombazo, The Italian Job, Tres Reyes... Todos los años saltaba algún bombazo, Después llegó en 2012 Ted, el primer trabajo de Seth MacFarlane como director, y el respeto ya se había alcanzado. El actor ahora combina grandes pelotazos (Transformers) con retos para su interpretación (El Jugador). Con dos películas a estrenar este verano está claro que Marky Mark está aquí para quedarse.


LOS40

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