Dicen que el sabor ha cambiado. Quizá hasta el tamaño. Lo que sí es seguro es que el precio no es el mismo. Pero, ¿qué mas da? Estos helados y refrescos forman parte de nuestra infancia (y del ranking de los 10 mejores dulces) y el mero hecho de comprar uno de ellos le hace a uno recordar todos los pasados veranos en los que también pasamos mucho calor.

En aquellos años los helados eran casi exclusivos del verano. Por eso ahora muchos disfrutamos el doble cuando dicen que es bueno comerlos durante todo el año. No hace falta que nos lo repitan dos veces: era la manera más deliciosa de aliviar el calor del verano.


LOS40

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