Su madre, actriz de teatro, y la casualidad de llamarse como la mujer de Shakespeare metieron el gusanillo de la interpretación en el cuerpo de Anne Hathaway una vez que decidió que no quería ser monja como pensaba hasta los 15 años. Afortunadamente al descubrir que su hermano era gay y la religión no lo aprobaba cambió su vocación.

Comenzó su andadura de manos de Disney en Princesa de sorpresa que tuvo dos partes, luego llegó Hechizada y cuando parecía que iba a encasillarse en el cine familiar, siguió el consejo de Julie Andrews y apostó por un desnudo para romper con esa etiqueta. Havoc fue la película que rompió el cliché y que le abrio las puertas a un cine más adulto.

Brokeback Mountain, El diablo se viste de Prada, La joven Jane Austen o La boda de Rachel dejaron claro que Anne era una actriz versátil que se movía como pez en el agua tanto en la comedia como en el drama. Aunque, sin duda, el papel de su vida llegó con Los Miserables que mostró su versión más cruda y dejó libertad para demostrar su talento para el canto. Con esta peli se llevó un Oscar y un Globo de Oro.

Está felizmente casada, ya ha demostrado en el cine su gran capacidad para adaptarse a cualquier papel, las firmas de belleza se la disputan y la han comparado con Audrey Hepburn, ¿qué más se puede pedir?


LOS40

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?

redes_sociales redes_sociales

Comentar