18 señales que te avisan: tienes que despedirte de las discotecas

Asúmelo: estás demasiado viejuno para salir por las noches a darlo todo

Las discotecas, ¿son para gente joven o no cuenta la fecha del carnet de identidad? Cuando estás empezando a salir por las noches y tus padres te han levantado la hora de queda, la discoteca es uno de los destinos favoritos que semana tras semana se convierte en el punto de encuentro con los colegas. Pero, ¿cuándo uno empieza a darse cuenta de que tiene que cambiar de planes porque eso ya no le va o está demasiado viejuno? Hoy te damos algunas pistas para reconsiderarte tus salidas nocturnas…tal vez las discotecas ya no están hechas para ti si has pasado por alguno de estos supuestos.

#1. Rezas para que no te llegue por WhatsApp o Facebook la quedada en la discoteca de siempre. Te gustaría librarte aunque sabes que si alguien lo propone te acabarás apuntando…eso sí, sin demasiadas ganas.

#2. Te alegras cuando el WhatsApp que recibes es para cancelar el plan a última hora. Tú no lo hubieras mandado pero qué bien que lo haya hecho otro.

#3. La vida social te empieza a parecer demasiado dura. Es un auténtico sacrificio que no siempre merece la pena.

#4. Empiezas a plantearte que hacer lo mismo noche tras noche es un poco aburrido. Vale, estás con tus amigos, pero echas de menos algo más.

#5. Entrar en la habitación para arreglarte te da una pereza enorme. Sólo piensas en lo bien que estaría poder salir en pijama.

#6. Te pasas el tiempo gruñendo cuando tienes que hacer cola para entrar. No eres tan ‘cool’ como para conocer a alguien del garito que te abra las puertas.

#7. Intentas esquivar a todo desconocido que intenta acercarse a hablar contigo…no te apetece escuchar aquello de ¿estudias o trabajas?

#8. Estás bailando y pensando que podrías estar poniéndote al día con la serie a la que te has enganchado. Tienes la cabeza más allá que acá.

#9. Prefieres un vino de Iniesta (mejor en una cena tranquila) que un vodka de Pitbull (en todo el mogollón).

#10. Sólo piensas en cama y no precisamente para compartirla.

#11. No paras de criticar a todos los que se desmelenan en la pista como si no hubiera un mañana.

#12. Te da la sensación de que te están tocando demasiado y, vale, la disco está llena pero no para tanto manoseo.

#13. Crees que la música está demasiado alta.

#14. Y las luces empiezan a marearte.

#15. Al día siguiente tienes agujetas…tal vez ¿bailaste demasiado?

#16. No bebiste tanto pero la resaca es como si hubieras bebido litros y litros y, además, no se pasa.

#17. Cuando revisas tu Instagram a la mañana siguiente parece que has estado en el rodaje de una peli de Amenábar…dan miedo.

#18. Disfrutas pensando en lo mucho que estás ahorrando la noche que te quedas en casa.

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