Técnicas para ligar contadas por un chino sexy y desnudo

Fue el momentazo del episodio de Adán y Eva de esta semana

"¿Por qué no ligas? A ver, explícamelo un poquito". Así empezó todo. Así dio comienzo uno de los momentos más desternillantes de lo que va de temporada en Adán y Eva. Dos chinos desnudos intercambiando técnicas sobre cómo ligar con chicas…

O mejor dicho, uno -muy sobrado- dando clases al otro de cómo tiene que ligar. "No sé como ligar con las chicas en discoteca, me da mucho miedo hablar con las chicas desconocidas". Ese es el panorama de Yan, uno de los Adanes del último programa este reality de Cuatro que tuvo un marcado sabor oriental.

Tres chicos y una única chica. Eso es lo que ocurrió en la isla paradisiaca de Adán y Eva, solo que la peculiaridad estaba en que los dos primeros adanes con los que se encontró esta chica extremeña -Débora- eran chinos, lo cual la dejó un poco loca.

Pero ella fue allí a buscar un posible amor y no renunció a conocer a estos dos chicos. Primero se presentó Yan, un chino ingenuo, muy tierno y fan absoluto de Malú. Reside en España desde hace cuatro años, cuando llegó a La Rioja para estudiar enología. Tiene algún problema para entender el castellano, aunque eso no le impide aprenderse de memoria las canciones de Malú y cantarlas sin pudor. Sólo ha tenido una novia en su vida. Cuesta creerlo por lo visto en el episodio: parecía no saber ni besar a la chica. A Yan le asusta enormemente acercarse a una mujer en una discoteca.

El otro chino, vino luego, cuando Yan empezaba a soltarse con Débora… tanto que se enamoró hasta las trancas en cuestión de horas. Pero apareció Simbo, un chaval de 19 años, físicamente destacable, pero con un ego enorme. Vanidoso, creído, chulete y con la autoestima por las nubes… va como si tuviera que quitarse a las chicas de encima. Se hace llamar "el chino sexy de Valencia".

Pero Débora empezó a congeniar con su tercer adán, un gaditano que supo tocar la fibra… y algo más. Así que Yan y Simbo se quedaron solitos en la isla con mucho tiempo por delante. ¿Qué mejor que aprovecharlo para darle unas clases a Yan de cómo relacionarse con las chicas para seducirlas? ¿Quién mejor que Simbo para enseñárselo?

"Le preguntas la hora, aunque sea, cualquier estupidez que se te ocurra… Luego ya le dices la razón verdadera por la que has ido a ella, pero siempre con confianza", le explicaba Simbo ante la atenta mirada de Yan.

Después se pusieron a poner a prueba la teoría. Simbo hacía de chica y Yan de chico. Es decir, pasar a la práctica. "De noche tienes que ser directo: ve a lo que vas. Te acercas y le dices: es que realmente ese par de tetas me encanta, ¿cómo te llamas?". Consejazo de Simbo que dejó colorado al tímido Yan que le replicó: "Te entiendo, pero yo no puedo hacer eso".

La cosa fue a más y como Yan seguía sin comprender bien las dudosas lecciones de ligoteo que le estaba dando Simbo, éste decidió intercambiar los papeles: Yan haría de chica y así podría ver cómo le funcionan a Simbo sus técnicas para conquistar a las chicas.

El momento fue surrealista. En sí, todo el capítulo lo fue, de principio a fin. Porque si la relación entre los dos chinos fue graciosa, imaginaros cuando llegó el gaditano, que no daba crédito a lo que veía…

¡Ay este universo de Adán y Eva! Qué momentazos nos regala…


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