CuckooLander, un espécimen raro interesante de conocer

De niña tenía amigos imaginarios y le gustaba la magia negra y ahora tiene como mascotas unos caracoles

Holly Harder ha decidido dejar de ser la batería de gira de Charlie XCX para emprender carrera en solitario bajo el nombre de CuckooLander. Tras ella hay una historia curiosa y una vida llena de peculiaridades.

Una foto publicada por CuckooLander (@cuckoolander) el

Se crio en el campo, en el seno de una familia musical. Tenía dos hermanas mayores que ellas a las que idolatraba y que tenían su propia banda, el problema es que ellas la dejaban de lado e, incluso, la hacían creer que era adoptada. Su madre era corista y salía a menudo de gira.

Esa soledad pudo ser la causa de que recurriera a amigos imaginarios, aunque estos tampoco eran especialmente encantadores con ella. No le importó, se entretenía sola explorando el bosque o grabando sus propios programas de radio. Disfrutaba de los cuentos de fantasía y de la magia negra, de hecho, le encantaban las películas de terror y pasaba mucho tiempo en la espeluznante casa de su abuela.

Aunque sus hermanas la dejaron al margen, ella se interesó por la música, con 10 años aprendió a tocar la batería y el piano. Su gran influencia fueron su madre y su colección de discos. Solía ir con ella a conciertos, sobre todo de jazz. Ya en su adolescencia se dejó atrapar por el grunge, el rock y el metal.

Acabó en el equipo de Charli XCX, ha colaborado con Rostam Batmalij de Vampire Weekend y ha sido telonera de The Libertines. Hace un año publicó su primer EP. Aunque compone desde que tenías 15 años, Dumb Dee Diddy Dumb fue la primera canción que compuso y le gustó.

Con su último single, Mother Nature, ha decidido homenajear los documentales de naturaleza de los ‘80, algo a lo que le hubiera gustado dedicarse si no hubiera existido la música, “siempre me ha parecido difícil expresar lo que significa para mí la naturaleza y entenderla me proporcionó una sensación de serenidad y espiritualidad imagino que similar a lo que la religión ofrece a las personas”, explica.

Party Boy y Mingey son sus caracoles y aparecen en el vídeo, “son protagonistas y han llegado a eclipsarme”, reconoce, “mezclamos material documental analógico de los años 80 con material propio de archivo. Yo quise ir al bosque para encontrar cosas como piezas sueltas de madera, huevos de colores y cráneos”.

Tiene una imagen muy personal que junto a su voz y su lírica nos recuerda a David Byrne de Talking Heads. Una mirada al pasado con la frescura del siglo XXI y mucho recorrido por delante.

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