Je suis Antonio Alcántara

El protagonista de 'Cuéntame', probablemente el mejor personaje escrito nunca en una serie española

Antonio Alcántara-Imanol Arias

Imanol Arias es Antonio Alcántara en 'Cuéntame' / RTVE

En el último capítulo de Cuéntame, un ofendido Antonio Alcántara pegaba un puñetazo sobre la mesa de una familia de abolengo tan rancio como su discurso, en el que se menospreciaba la posición social de los Alcántara. Se cagó la perra. Y lo dijo y se quedó tan ancho, ante el estupor de su mujer e hija, primero, y las risas, después. [Ver escena]

Un capítulo antes, ese mismo Antonio, abnegado como nadie, sufría por encontrar cuadrilla de vendimiadores que, con sus limitados recursos económicos y sus ideas de bombero, pudieran seguir manteniendo vivo su nuevo sueño español de prosperidad.

No hay otro personaje en la historia de la ficción televisiva patria que recoja con tanta precisión y fidelidad la esencia del español medio. Imanol Arias da vida -soberanamente- a un hombre que es todo aquello que muchos fueron, otros soñaron ser y otros son. Los hay también para los que Antonio Alcántara representa todo cuanto detestan. De una manera u otra, todos somos un poco Antonio Alcántara.

Antonio (Imanol Arias) y Merche (Ana Duato) en la mesa familiar de los Alcántara / RTVE

Habrá quien se lleve las manos a la cabeza si lee que, quizá, Antonio Alcántara sea el mejor personaje masculino de una serie española en toda nuestra historia televisiva. Evidentemente los ha habido magníficos, maravillosos, emotivos, divertidísimos... Chanquete (Verano Azul), Juncal (Juncal), Adolfo (Farmacia de guardia), Paco (7 vidas), Emilio (Aquí no hay quien viva)… El ranking se puede agrandar tanto como se quiera en función de los parámetros que se ponderen más o menos. En todas esas listas aparecerá él, Antonio Alcántara.

No hay otro personaje masculino tan bien creado e interpretado y que durante más de 300 capítulos y 15 años de vida en pantalla continúe manteniéndose tan fiel a su esencia, tan leal a sus miserias. Porque, en el fondo, como todo español medio, Antonio Alcántara es un tipo que pierde más que gana, que paga con sus sueños rotos el haber nacido en una tierra castigada por su historia y recelosa de todo aquel que prospera.

En estos 15 años, Antonio Alcántara ha pisado terrenos con los que el propio espectador de Cuéntame se ha sentido decepcionado. No reconocían en él los pérfidos actos contra su familia que Antonio había protagonizado, no entendían hasta qué punto una mujer, un vicio o una ambición desmedida habían truncado la evolución lógica y esperada de este personaje.

Antonio (Imanol Arias) junto a su hijo Carlos (Ricardo Gómez) en 'Cuéntame' / RTVE

Pero no nos confundamos, Antonio Alcántara nunca se ha traicionado. Ha errado, como todo hijo de vecino, y ha vuelto a tropezar con la misma piedra una y otra vez. He hecho gala de su capacidad para decepcionar a quienes más esperaban de él y ha provocado tanto dolor en aquellos a los que más quiere como, en alguna u otra ocasión, toda persona ha sufrido. Más allá de esto que lo humaniza para bien y para mal, su esencia ha permanecido imperturbable durante cada uno de los 300 episodios de esta serie.

El sufrido y sacrificado esposo y padre que en esta temporada está dispuesto a pisotear sus principios morales e ideológicos por echar a andar su bodega, elucubrando mil y una disparatadas ideas y suponiendo que su concepto de "lo bueno" ha de ser común para todos los miembros de su familia, es el mismo Antonio que se rompía un brazo por su partido cuando estaba metido en política, que ponía las manos en el fuego por Don Pablo (maravilloso personaje de Pepe Sancho) cuando ambos se embarcaron en aquella aventura inmobiliaria, y es el mismo Antonio que se malhumoraba con los compañeros cuando solo era un currela en la imprenta. El Antonio que ahora deja caer una lágrima al mirar una fotografía de su hijo Carlos es el mismo que coge un avión y viaja a Marruecos a buscar a su primogénito Toni o que se presenta en el cuartel de un pueblo perdido de Castilla en busca de su hija Inés, adicta a las drogas. Es el mismo Antonio que se sacrifica por un amigo o por una causa, aún sabiendo de antemano que su inmolación no valdrá para nada. Pero lo hace porque cree en la amistad y en la idea como el niño que golpea una piñata con los ojos vendados sin saber qué hay dentro. Existe mucha esperanza en Antonio Alcántara.

Los Alcántara en el año 2002 / RTVE

Es Antonio Alcántara, soñador ignorante; un ciudadano tan anheloso de libertad como miedoso al cambio, tan amante de su familia como intransigente con las decisiones de quienes considera que ha de proteger continuamente. Así es él. En sus miserias y también en su grandeza -que la tiene- hay algo del español medio, del ADN patrio.

Si un día un marciano llegara a la Tierra y posara su platillo sobre cualquier punto de la geografía española, le bastaría con ser testigo de las aventuras y desventuras de Antonio Alcántara para entender España y a los españoles en su conjunto, en cualquier momento de su historia. Por eso, Antonio Alcántara es, posiblemente, el mejor personaje masculino jamás creado en la ficción televisiva nacional.

TE RECOMIENDO


LOS40

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?