Cuando el selfie mató al destino turístico
Cada vez está más extendido medir la importancia de un lugar en virtud del número de selfies que registra. Está habiendo un cambio importante en los destinos turísticos: lo local se está volviendo personal.
Un selfie es una foto de uno mismo con algo detrás, que es el destino turístico, lo cual deja de existir para degradarse a un nivel inferior. Lo realmente importante es la persona que sale en la foto. Lo principal ya no es la Torre Eiffel sino la persona que sale en ella. Antes, las fotografías se hacían como si fueran postales, mientras que ahora se hacen a las personas. La trascendencia de este cambio es relevante, pues el tema personal se pondrá en primer plano.












