Gears of War 4... o el juego que necesitabas para ser feliz

Lo que echabas de menos y un look a la altura de Xbox One

Gears of War 4

Gears of War 4 es algo nuevo y lo de siempre al mismo tiempo, y eso es muy bueno. A estas alturas no vamos pedir a Microsoft que altere una fórmula de tanta éxito como la de Gears of War, sería algo del todo imprudente. Lo que sí se puede pedir es una historia diferente, refrescante, nuevas pinceladas en la mecánica de juego, nuevos enemigos que cambien los patrones pre-establecidos y nuevas armas. Y eso es exactamente lo que tiene Gears of War 4 para vosotros.

Una de las cosas más importantes para un servidor: la campaña es una pasada. Con el enfoque puesto en mantener una variedad, nunca nos pone dos veces en el mismo lugar a hacer lo mismo. Está llena de cambios de ritmo y en el estilo de juego (incluyendo fases con algo de conducción; algo totalmente nuevo por estos lares) que consiguen que las ocho horas de juego que guarda pasen volando. Además, lejos de repetir un mismo contexto hasta la saciedad, la campaña nos mantendrá en movimiento y la historia se encargará de que el escenario no pare de cambiar.

Pese a no llegar a la altura del original en términos de diseño, la riqueza visual de esta cuarta entrega de la franquicia (quinta si contamos Judgement) no tiene precedentes y gran parte de la culpa recae siempre en los efectos meteorológicos. Pasaremos de una ciudad luminosa plagada de robots kamikaze a un vendaval con tormenta eléctrica en mitad de una zona de trabajos en la que volarán las vigas y las tuberías a nuestro paso.

Vientos huracanados, lluvias, tornados que mueven incendios… son estos efectos los que crean la atmósferas y los escenarios en Gears 4; si no fuera por ellos la campaña sería un cúmulo de estructuras de piedra bien iluminado, pero cuando aparecen reclaman todo el protagonismo por méritos propios y la campaña gira en torno a ellos.

No obstante, por mucho que nos haya gustado la campaña, el juego online sigue siendo la mitad más grande de esta franquicia. Lejos de intentar innovar, los chicos de The Coalition se han centrado en refinar y mejorar lo que ya funcionaba. La principal adición es la Carrera de Armas, un modo muy similar al visto en Call of Duty en el que tenemos que conseguir tres muertes con cada arma, muy dinámico y entretenido. Escalation es la conquista de territorios clásica que podría hacerse algo cansina en este Gears 4 debido a las 13 zonas que se ponen en disputa en cada partida aunque se lleva bien.

Pero ya sabéis que donde verdaderamente empieza (y nunca termina) el disfrute de Gears es cuando llegan las Hordas.

Gears 4 se vale de los elementos de Tower Defense de Gears 3 para poner en marcha un multijugador cooperativo para cinco jugadores que no tiene comparativo en el mercado. En el modo Horda 3.0, los enemigos sueltan recursos que deberemos recolectar y llevar el fabricante; un elemento móvil que tendremos que defender continuamente y que usaremos para crear instrumental anti-hordas como vallas o torretas (sí, ahora podemos mover el punto a defender).

Hablamos de 50 hordas de enemigos que sorprenderán con un monstruo final aleatorio cada vez que superemos diez.

La adición de los recursos es un potenciador del juego cooperativo. No mola eso de ir a saco sin preocuparse por nada; en el modo Horda de Gears4, si no ponéis un poco de cerebro para la distribución de los recursos, no llegaréis muy lejos. Además, el nuevo sistema de clases también va ligado al juego en equipo y ahora otorga recompensas concretas en función no sólo de lo bien que lo hagamos sino del rol que tengamos asignado.

En resumen...

Gears of War 4 tiene una campaña extraordinaria que vive creando atmósferas brutales y no dejando al jugador que repita demasiado la misma mecánica (o a los jugadores, si juegan a pantalla partida u online). Además, presenta el modo online más completo de la franquicia, partes competitivas que funcionan tan bien o mejor que las que jugasteis en Xbox360 y un modo Horda insuperable que se encargará de quitaros cada minuto de tiempo libre que haya en vuestra agenda (o de que tiréis la agenda a la basura y paséis a vivir enganchados al mando de Xbox One).

Si tienes una Xbox One, ya van dos compras obligadas para estas navidades: Forza 3 para disfrutar de la velocidad en los páramos australianos y Gears 4, para todo lo demás. Si no tienes una Xbox One, quizás sería un buen momento para planteártelo.

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