El fenómeno fan: la rebelión de las hormonas

Alejandro Sanz, el ídolo con más números 1 de LOS40. Le sigue Miguel Bosé. Camilo Sesto, líder en semanas encaramado al primer puesto. El estrellato de los grandes no sería tanto si la radio no enciende la emoción, sobre todo adolescente. Suspirando y/o desgañitándose, sufriendo de placer

El fenómeno fan: la rebelión de las hormonas

El 20 de enero de 1973, Camilo Sesto probablemente brinda con champán. Prometedor cantante de 26 años, trepa por primera vez a la cima de la lista con Amor... amar. Vive la mutación hacia estrella: el año anterior, su primer single, Algo de mí, permanece

11 semanas en el número 1 de Los Superventas, la lista elaborada por la Cadena SER. Camilo inicia así su reinado de 52 semanas como tope de LOS40 –18 canciones, la última, en 1984–. Nadie, ni Michael Jackson, ni Madonna, ha superado esa cifra de permanencia. De esta forma inaugura lo que se da en llamar el fenómeno fans, una línea que llega hasta nuestros días con Auryn, Abraham Mateo o Sweet California.

Camilo lanza su foulard al público. Se desconoce el número de heridos.  / /

De acuerdo: los adolescentes españoles, principalmente ellas, ya llevan unos años desgañitándose. En los sesenta, el Dúo Dinámico y Los Brincos arrastran tras de sí hordas de hormonas. Pero Camilo Sesto acuña un nuevo estilo de cantante, no exactamente melódico ni genuinamente pop, sino una mezcla de ambas cosas. Y con un atractivo físico como para que su rostro estampe revistas del corazón lo mismo que publicaciones musicales.

En los años siguientes el formato se desvirtúa, aparecen cantantes que brillan más por sus facciones que por su talento –eso justifica en muchos casos la mala fama del ídolo de quinceañeras–. Pero no Camilo, Camilo, además de guapo, tiene arte para dar y tomar, para cantar y componer sus propias canciones.

Brújula del pop español, LOS40 incuban los grandes fenómenos fans del país. Los cambios en la sociedad española en los setenta permiten a los jóvenes des- melenarse y la industria de la música saca tajada de ello. A rebufo del éxito de Camilo, las discográficas llenan los anaqueles con discos de otros cantantes masculinos de cara bonita.

Mientras los autores de la canción protesta pierden palestra y razón de ser, crepitan la música disco y el rock. En 1977 nace la revista Súper pop, centrada exclusivamente en difundir contenidos de ese tipo de intérpretes. Mientras, las matinales de El gran musical se convierten en el reflejo de una nueva generación de artistas que iba a volver del revés el pop español. Más descarado, más sexy.

Miguel Bosé: máquina de firmar. Su autógrafo, gracias.  / / Ricardo Martin

BOSÉ NACIÓ NÚMERO 1

El primero de esos cantantes jóvenes y sexies: Miguel Bosé. En 1975, con 19 años, era toda una celebridad en calidad de hijo –Lucía Bosé y Luis Miguel Dominguín; además, ahijado de Picas- so–. Ya había publicado en Ariola dos singles producidos y escritos precisamente por Camilo Sesto.

“Sé que muchos se han presentado como descubridores de Miguel, pero fui realmente yo el que le metí en el mundo de la música”, proclama Camilo en la autobiografía que ilustra su web. Lucía Bosé era íntima amiga suya, y además autora de la letra de Amor... amar, aquel primer número 1 en la lista de LOS40 del ídolo alcoyano. En 1976, CBS pesca al prometedor Bosé para relanzarlo como ídolo juvenil de corte bastante más atrevido.

“Cuando me encuentro con Miguel en Roma, él ya no está haciendo nada en la música”, recuerda José Luis Gil, que había trabajado en CBS y en esas fechas era el mánager de Raffaella Carrá. “Miguel dejó España, se fue a Italia y empezó a hacer cine. Me limité a decirle que era todo un personaje y eso podría ayudarle a hacer carrera de cantante si realmente le gustaba”. El joven respondió con interés y Gil le propuso escoger cuatro canciones para grabar una maqueta. “Miguel hizo las letras en español. Le dije que era importante cantar algo que él sintiera”.

Gil le envió la maqueta a su antiguo jefe Tomás Muñoz, presi- dente de CBS, que se entusiasma y lleva él mismo un contrato a Roma. Bosé lo firma en un restaurante del Trastévere. En diciembre del 76, Gil entra a trabajar en Hispavox como director general, y sin embargo puede llevar a buen término el primer disco de Bosé con la competencia. Se presenta a bombo y platillo en abril de 1977 en el programa de TVE Esta noche... fiesta, un espacio de variedades presentado por José María Íñigo.

Es inusual que un cantante primerizo se estrene en horario de máxima audiencia en la televisión nacional. Y también que su actuación esté precedida por una entrevista a sus padres, presentes entre el público. Es la guinda final a una estrategia calculada con precisión quirúrgica por los directivos de CBS. Hasta el single se escoge con intención: Linda, una canción con la que los italianos I Pooh habían arrasado en su país.

CBS tiene los derechos de edición del tema en España y la leyenda cuenta que en vez de publicar el single de I Pooh, la discográfica retiene la canción y se la brinda a su joven apuesta. José Luis Gil discrepa, defiende que I Pooh era un grupo de rock que difícilmente hubiera generado aceptación en España. En cualquier caso, Linda tiene impacto en la versión de Bosé. Número 1 de LOS40 en junio de 1977. Cuando meses más tarde el disco de I Pooh por fin se publica en España, nadie le presta atención. Con el tiempo, Bosé reconduciría su carrera con menos concesiones a la comercialidad y para públicos muy diversos.

TEQUILAZO DE ROCK & ROLL

Mientras Bosé hace añicos el concepto de cantante melódico, el rock español empieza a transformarse. El sello Chapa Discos, división de Zafiro, ya publicaba un pelotón de bandas de rock urbano. Entre los favoritos de su productor, Vicente Mariscal Romero, figura un quinteto de dos argentinos y tres españoles llamado Tequila. De hecho, Romero produce su primer disco

(Matrícula de honor, 1978), pero el sonido es tan distinto al del resto de grupos de la discográfica –nada de agrios lamentos de extrarradio, sino rock and roll instantáneo y con nervio adolescente–, que Zafiro decide publicarlo bajo el sello Novola en vez de Chapa.

La idolatría caótica de sus fans les hace escribir pancartas como "Tequila me quila"  / / Archivo de El Gran Musical

Con temas como Necesito un trago –su primer número 1 en LOS40– y Rock and roll en la plaza del pueblo, Tequila se convierte en un grupo único de la historia musical en España. Aunque con credenciales rockeras –se habían fogueado con Ñu, Coz y Burning–, su lanzamiento se orienta descaradamente hacia las fans, que abarrotan sus legendarias apariciones en El Gran Musical con gritos y pancartas. Las arrebata la provocativa presencia del cantante, Alejo Stivel, y el guitarrista con cara de ángel, Ariel Rot.

Recuerda Alejo: “Las chicas estaban hartas de tanta balada almibarada y de esos cantantes melódicos sosos. Pero era lo que les daban. Que está muy bien, pero tenían la adrenalina que les salía por los poros y se volvían locas, no solo los chicos. Les dimos algo para poder canalizar esa locura”.

“Para nosotros todo eso de darles pancartas a las seguidoras y cuidar los clubes de fans era chino”, cuenta Rot en su biografía Sin vuelta atrás, escrita por Juan Puchades. “Zafiro se basó en el esquema de los sesenta y pensaron en repetir lo mismo, la Tequilamanía y esas cosas. Tequila podría haber funcionado sin todo eso, pero tampoco habría sido Tequila”.

Pese a la estética algo rancia de su primera portada –aparecen vestidos de colegiales–, el quinteto confía sus siguientes cubiertas al diseñador argentino Gatti, con una imagen más sofisticad y colorista, precursora de la Nueva Ola que estaba a punto de cambiarlo todo. Temas como Me vuelvo loco (1979), Dime que me quieres (1980) y Salta!! (1981) también consiguen el primer puesto de la lista de LOS40.

FOTOS DE PECOS EN TODAS LAS CARPETAS

Los grandes rivales de Tequila en la locura fan tienen poco o nada que ver con ellos: Pecos, los hermanos Francisco Javier y Pedro José Herrero, de San Cristóbal, barrio del sur de Madrid. Dulcifican el concepto de cantautor, cautivan a cientos de miles de jovencitas con letras emo- cionales y voces angélicas.

Los descubre Miguel Ángel Arenas, Capi, a la semana de empeza a trabajar como cazatalentos en CBS. “Vinieron a verme al despacho. Yo estaba con una resaca horrible”, recuerda Capi. “Les pregunté si traían alguna cinta y me dijeron: ‘No, venimos a cantar.’ Nada más abrir la boca me di cuenta del sonido tan espectacular que tenía la voz de Javier [el rubio] y que cantaban historias de la calle, de su barrio, de su vida. Ese mismo día firmaron el contrato”.

El dúo encuentra en la figura de Joaquín Luqui su principal valedor en la radio. “Era un sabio, además de un gran comunicador y un visionario, porque estaba en la calle”, opina Capi. “Joaquín empezó a creer en ellos. Llevaba a los chiquillos a la radio. La grandeza de LOS40 fue tener artistas todos los días allí en directo contando su vida. Y la cosa creció, creció... La anécdota más grande es que con Pecos fue la primera vez que se tuvo que cortar la Gran Vía de la enorme multitud de gente que fue a celebrar el cumpleaños de Pedro”.

MECANO, DE ACTUAR POR UNA CENA A MERENDARSE LA LISTA 25

Ana Torroja, se cuela en tu fiesta y luego no se puede levantar.  / /

El Big Bang de la Nueva Ola también tiene su legión de fans, seguramente la única de un grupo con chica al frente: Mecano. Luis Merino, que a principios de los ochenta es jefe de programas de Radio Valencia y Radio Mediterráneo, los escucha por primera vez en una de las reuniones de los martes en Los 40 Principales, a las que acudían los coordinadores de las emisoras de varias ciudades.

“La selección de canciones que se hacía en aquellos días se basaba en rojos preceptivos, o canciones que todas las emisoras de LOS40 debían programar obligatoriamente, y rojos optativos, que cada delegación podía programar o no, en función de los gustos de su audiencia”, explica Merino. “Eso permitía que cada provincia hiciera sus apuestas. Por ejemplo, Valencia tenía mucho en común con Bilbao, pero poco que ver con Madrid”.

Aunque está programando a Mecano en Valencia, Merino no es consciente de la grandeza del trío hasta que escucha Hoy no me puedo levantar como un oyente más. “En un viaje de vacaciones en coche, oigo a la locutora Rosa Chaves presentara Mecano. Y lo primero que me recuerda es a Vainica Doble, en tecno. Me propuse desarrollar una campaña muy fuerte en Valencia, para demostrar que allí hacíamos éxitos”. Pero el primer single se atasca y a punto está de caerse de LOS40. Merino convence al grupo para que actúen en Valencia, en la discoteca Green Village, y gratis –“les invitaron a cenar, eso sí”–.

Al cabo de unas semanas, descubre que el 85% de las 15.500 copias vendidas se habían despachado en la capital levantina. Para entonces el disco ya ha salido de LOS40. “Hablé con Rafael Revert [creador y director de la cadena] y le dije: ‘Se nos escapa un grupo muy bueno, y ha sido una emisora de LOS40 la que ha estado apostando por ellos”.

Revert accede, Hoy no me puedo levantar vuelve a entrar y el segundo single, Me colé en una fiesta, alcanza el número 1 en mayo de 1982. En marzo, Luis Merino entrega el primer disco de oro a Mecano por su álbum de debut.

“Hay dos tipos de artistas de fans. Los prefabricados para fans y los grandes artistas que tienen fans. Mecano además tienen fans, pero ante todo son grandes artistas”, sentencia Merino. “Su éxito se debe a una conjunción de factores. Tenían dos compositores que se complementaban entre sí. Una formación inusual, una chica y dos chicos, y ellos no cantan.

Y luego la simpatía: son gente tremendamente simpática. ¡Cómo no van a tener fans!”.

A ELLAS LES GUSTAN LOS HOMBRES (G) DIVERTIDOS

David Summers, rodeado. ¿De chicas cocodrilo?  / / Archivo de El Gran Musical

"Aquello fue acojonante, inaudito. Nunca habíamos visto tanta gente delante del escenario cantando nuestras canciones"

La ciudad de Valencia también tiene un peso decisivo en la consolidación de Hombres G. El cuarteto madrileño procede de la pujante escena independiente –habían grabado dos singles en

el sello Lollipop–y su música suena en algunos programas de Radio 3. Al poco, el locutor Luis Vaquero, de LOS40, comienza a radiar sus canciones una y otra vez por las noches. “Fue el primero o de los primeros amigos que tuvimos en LOS40 en aquella época, amistad que aún conservamos”, comenta David Summers, cantante y bajista del grupo.

Septiembre de 1985, Hombres G sitúan por primera vez una canción en lo alto de la lista: Venezia. Meses después repiten con Dejad que las niñas se acerquen a mí y Marta tiene un marcapasos. Los divertidos directos de la banda dejan huella, pero ninguno como el de marzo de 1986 en el cauce del Turia, Valencia. Las crónicas hablan de 200.000 espectadores.

“Aquello fue acojonante, inaudito”, evoca Summers. “Nunca habíamos visto tanta gente delante del escenario cantando nuestras canciones. Veníamos de tocar la noche antes, el concierto era por la mañana, creo recordar, probablemente con resaca... fue tremendo. Éramos unos chavales, flipábamos con todo lo que nos pasaba. Menos mal que lo tomamos con sentido del humor”.

Forjan un nuevo prototipo de fenómeno fans: el del grupo, casi siempre madrileño, de pop desenfadado. En esa misma senda, a partir de 1990, Modestia Aparte disfrutan de un éxito fugaz, y una década más tarde, El Canto del Loco provoca muchos momentos de histeria adolescente, aunque en su caso con un ángulo más rockero y larga trayectoria. El círculo se cierra: el productor del primer disco de El Canto del Loco fue Alejo Stivel, excantante de Tequila.

Ese álbum incluía una versión de Vivir así es morir de amor, de Camilo Sesto. En 2005, El Canto y Hombres G tocan juntos en el Vicente Calderón. Opina Summers: “Nosotros siempre hemos querido tener nuestra manera de hacer las cosas, pero es probable que eso se haya convertido en un modelo para otros grupos o artistas. Aunque creo que no ha habido otro grupo como nosotros; los habrá mejores y peores, pero no como Hombres G”.

PISANDO FUERTE

Tras el atracón de pop juerguista de finales de los ochenta (Dinamita pa los Pollos, Un Pingüino en mi Ascensor, Los Inhumanos, Objetivo Birmania, No me Pises que Llevo Chanclas...), solo era cuestión de tiempo que un cantautor devolviera el romanticismo a letras y corazones partíos.

Alejandro Sanz corta por lo sano y regala a millones de chicas pero también chicos de principios de los noventa la dosis de baladas y lírica amorosa necesaria a esa edad.

“Su primer disco era muy diferente a lo que se consumía en ese momento”, recuerda Miguel Ángel Arenas, Capi, también directamente involucrado en el lanzamiento del cantante y compositor madrileño. “Durante unos meses, el single Los dos cogidos de la mano estuvo parado, anclado en 20.000 copias, tibio”.

La cosa se anima con el segundo single, Pisando fuerte, cuyo vídeo dirige Isabel Coixet y airean las recién creadas televisiones privadas. Los jefes de LOS40, convencidos de su talento, lo invitan a formar parte de la gira del Súper 1, la unidad móvil con escenario integrado que recorre la geografía española con artistas noveles. En noviembre de 1991, Pisando fuerte trepa al número 1 de la emisora. El empujón definitivo: un concierto a beneficio de UNICEF, en el Palacio de los Deportes de Madrid, que emite TVE en Nochebuena. “Ahí la gente descubrió la canción Se le apagó la luz. Aquello pasó de poco más de 20.000 copias a más de un millón en menos de un año”, apunta Capi.

Alejandro Sanz es el artista que más canciones ha colocado en la primera posición de la lista: 21. Le sigue de cerca Miguel Bosé con 19.

El perfil de cantautor romántico prospera en los años siguientes, precisamen- te a medida que el propio Sanz se distancia de él. Sergio Dalma, el italiano Eros Ramazzotti o el puertorriqueño Ricky Martin logran números 1 en LOS40 durante la década de los noventa, hasta que en 2001 irrumpe el programa de televisión Operación triunfo, eficaz factoría de artistas de dicho perfil. Por ejemplo David Bisbal y Manuel Carrasco, que hoy aún ocupan puestos importantes en el ranking de la cadena. La línea de sucesión parece haberse detenido, momentáneamente, en Pablo Alborán, el cantautor malagueño que en cinco años ha obtenido nueve premios de la emisora.

En el camino se quedaron otros solistas y grupos descaradamente dirigidos al público adolescente que rozaron la gloria. Los que tenían algo más que aportar, aparte de un físico imponente, han pasado a los anales del pop español. De hecho, de los citados en este artículo, la gran mayoría sigue de una u otra forma en activo.

Seguidoras argentinas de Alejandro Sanz, gozando / sufriendo en 2008.  / / Getty Images

Con la canción 'Se le apagó la luz' Alejandro Sanz pasó de vender 20.000 copias a más de un millón en menos de un año.




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