Skins: 10 consejos para hacer una buena serie adolescente

La ficción británica cumple 10 años y aún no ha encontrado una digna sustituta

Skins: 10 consejos para hacer una buena serie adolescente

Este mes de enero la serie Skins ha cumplido diez años. Una ficción adolescente que no solo consiguió conquistar a toda una generación, también a la crítica (a diferencia de la mayor parte dramas juveniles).

Existen todo tipo de series de adolescentes, pero, seamos realistas, ninguna de ellas ha recibido muy buenas críticas. Entonces, ¿en qué se diferenció Skins del resto?

Te traemos diez razones que diferencian a Skins del resto de dramas adolescentes y la hacen única, incluso diez años después de su estreno. Porque esta serie británica demuestra que el género adolescente también puede ser de calidad.

1. Utilizó los estereotipos de siempre, pero los dotó de profundidad.

En Skins también encontramos los perfiles de los personajes marcados. Está el guapo, el freak, la chica fácil, la empollona… pero a diferencia de otras series juveniles, sus personalidades y trayectorias estaban bien dibujadas.

2. No trataba a los adolescentes de manera ridícula,

Era fácil sentir empatía con los protagonistas, por muy exageradas que pudiesen ser las situaciones que vivían porque sus problemas no eran vistos desde una perspectiva adulta (posiblemente tenga que ver a que ningún miembro del equipo de guionistas responsable superase la treintena)

3. Los diálogos.

A diferencia de la mayor parte de las series juveniles, los diálogos estaban muy cuidados. A lo largo de las seis temporadas que tiene la serie (más tres episodios especiales), sus protagonistas se replantean, no solo dudas propias de su edad, también todo tipo de preguntas sobre la vida.

4. Una producción de calidad.

Cada plano, cada tiro de cámara, sonido y color que aparece en pantalla está cuidadosamente escogido.

5. Una serie de adolescentes para adolescentes.

A diferencia de otras series juveniles donde también se cuentan las historias de los padres y profesores, Skins únicamente se basaba en la vida de los jóvenes. ¿Si una serie está orientada al público juvenil porque meterle tramas adultas?

6. La trama de cada capítulo se centraba en un solo personaje.

Cuarenta minutos contaba cada episodio de Skins para que nos metiésemos en la piel de uno de sus protagonistas. El resto del elenco aparecía como secundario. Las historias se entrelazaban en cada episodio, pero centrándose solo en una trama.

7. Una Banda Sonora de 10.

Cada episodio tenía un tipo de música diferente, según la personalidad del personaje que lo protagonizaba. Todo tipo de grupos musicales sonaron en la serie: desde Aqualung hasta The Borken Family Band (eso sí, todos ellos de calidad).

8. Bristol como telón de fondo.

Las calles británicas de Bristol se convirtieron en los escenarios de la serie. Su rollo bohemio y artístico cautivó a toda una generación de adolescentes. ¿Quién no ha querido salir por Bristol de fiesta tras ver un capítlo de Skins?

9. Un elenco de jóvenes promesas.

Si los personajes de la serie tienen 16 y 18 años, ¿por qué coger a actores que superen los 25? No tiene ningún sentido. La edad de los actores principales hacía más creíble las tramas.

 

10. Cambio de reparto cada dos temporadas.

Si en la primera temporada de la serie los personajes tienen 16 años no los puedes tener seis años cursando bachillerato. Skins lo sabía bien y cada dos temporadas renovaban el elenco, cambiando por completo los personajes protagonistas y presentándonos nuevas historias, teniendo hasta tres generaciones a lo largo de la serie. Aunque todos estemos de acuerdo en que la primera fue la mejor.

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