Porque hubo vida mucho antes de la flamenca de Whatsapp

De Tuenti a Fotolog: las redes sociales que nos marcaron en el 2000

Porque hubo vida mucho antes de la flamenca de Whatsapp

Antes de que las Kardashian reinarán las redes, Paris Hilton ya marcaba tendencia en ellas. / Getty

Hubo vida mucho antes de Facebook, Instagram, Twitter y Whatssap. Aunque parezca mentira, en aquella época donde los adolescentes de todo el mundo se pasaban los politonos del móvil a través de infrarrojos, pasábamos las horas enviando zumbidos a través de Messenger, ligábamos a través de Vota Mi Cuerpo y enviábamos las indirectas a través de nuestras publicaciones de Fotolog.

Eran tiempos sencillos en los que muchos ordenadores aún no contaban con cámara incorporada y no tenías que preocuparte de poner un post-it encima de ella. Tiempos en los que los cibers se hacían de oro cobrando a sus usuarios por minutos y conocer los trucos del Counter Strike te hacía el más popular de tus amigos.

Hoy en Los40 nos ponemos nostálgicos, porque, aunque a día de hoy contemos con una gran variedad de redes sociales, queremos conmemorar a aquellas que nos abrieron las puertas de este inmerso mundo: las redes sociales del 2000, porque no cualquier tiempo pasado fue mejor.

Messenger

¿Quién no se ha desconectado para volverse a conectar en Messenger con la única intención de que la persona que te gustaba te viese en línea? Esa ventana que aparecía en la esquina derecha de la pantalla con el nombre de tu último fichaje era felicidad pura.

Además, si no te hacía caso siempre podías enviar un zumbido. Messenger nos hizo a todos un poco más felices a partir de 2005, aunque tiene la culpa de que toda una generación tenga correos tipo morenika_wapa o she_xhulo_dolceygabbana, pero no se puede tener todo.

Fotolog

Dale a un adolescente la posibilidad de subir una foto al día y escribir sus pensamientos y tendrás todo un hervidero de indirectas. Mucho antes de que Instagram llegara a nuestras vidas , Fotolog nos daba rienda suelta a esa pequeña parte ególatra que tenemos cada uno de nosotros en nuestro interior.

Subíamos una foto, hablábamos de nuestra vida o, si no teníamos nada que contar, escribíamos la letra de una canción de El Canto del loco y ¡listo!

Por supuesto, si era el cumpleaños de nuestro mejor amigo incluíamos una foto con él diciéndole lo mucho que lo queríamos. Eso sí, las palabras tenían que estar escritas en mayúsculas y minúscolas, a poder ser con símbolos de por medio. Un ejemplo sería: F€LiicIDade$ PrEEcIiosS@, x MuxHos aNNioS mAs de AMiiS+aD. Cuántos más símbolos de puntuación obviarás, más querías a tu amigo.

Vota Mi Cuerpo

Como lo lees, una red social que servía para poner nota a otros chicos y chicas. Como si se tratase de TripAdvisor, la gente votaba del 1 al 10 a otras personas. ¿El objetivo? Ligar. Aunque posiblemente una persona que te pusiese un 5 tendría menos oportunidades que alguien que te ponía un 10.

Era el Tinder de la época. Los jóvenes, ellos con el corte de pelo estilo cenicero y ellas con los aros gigantes en las orejas, intercambiaban comentarios y emoticonos para ligar. Dicen las lenguas que una pareja que se conoció por ahí siguen saliendo juntos. Parece una leyenda urbana.

Habbo Hotel

Toda una generación aprendió lo que es trabajar y desconfiar (luego los usuarios no te pagaban el ciberdinero correspondiente) gracias a Habbo Hotel.

Creabas tu avatar (que se parecía mucho al de los demás) y te metías de lleno en el hotel más grande de la red. Visitabas salas e intentabas amueblar la tuya como podías.

Pero si por algo destacaba Habbo era por aquel filtro de palabrotas utilizando la palabra bobba. Pues eso, que vaya hijo de bobba el que no me pagó con sus cibermonedas.

My Space

My Space era como un soplo de aire fresco a nuestras vidas, aunque hay que reconocer que en España nunca llegamos a entender muy bien cómo funcionaba. Subías fotos, las publicabas y la gente de Messenger podía entrar directamente a verlas.

Aunque si algo aprendimos de My Space es que quien sabía moverse bien podía acabar en el mundo de la música. Si no que le pregunten a Porta o a Lily Allen.

Tuenti

¡Ah, Tuenti! Qué bonita aquella época en la que los dramas se contaban tras un sms de emergencia con las palabras: ¡chat ya, tía!

Solo se podía referir a un chat, el de Tuenti. La red social que cautivó a millones de jóvenes españoles y que recordamos estos días con 10 temas que seguro que compartiste por ahí, llegó a formar parte de nuestra vida como el mismísimo Whatsapp.

¿Quién no ha gritado Foto Tuenti en aquellos tiempos en los que los selfies se echaban con la cámara trasera del móvil? Acaso no había mayor emoción que abrir un domingo de resaca tu cuenta y descubrir una lista en verde interminable de solicitudes, etiquetas, comentarios y privados.

En Tuenti solo había dos tipos de usuarios, los normales y los 500 o más. Estos últimos se paseaban por el patio del instituto como dioses, ¡contaban con más de quinientos amigos en su cuenta! Eso sí, seguro que se hablaban con menos de diez.

Eran tiempos sencillos, no mejores, pero si sencillos…


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