‘El jardín de bronce’: la serie de HBO que no conoces y te va a “secuestrar” el verano

El segundo thriller argentino para la plataforma que te atrapa en su trama como una telaraña

‘El jardín de bronce’: la serie de HBO que no conoces y te va a “secuestrar” el verano

El pasado 17 de julio volvía 'Juego de Tronos' a HBO y al acabar el capítulo me quedé con ganas de más. Y navegando por la plataforma me encontré con una "novedad" recién salida del horno: 'El jardín de bronce'.

Una serie de la que casi no había oído hablar y eso mismo me sedujo. Me encanta descubrir historias que aún no son muy conocidas, para poder formar mi propia opinión sobre ellas.

Para mi sorpresa, la ficción empezaba y el acento argentino me dejaba asombrada. No sabía que HBO tenía series del país latinoamericano. Y existe una más: 'Epitafio' de 2004.

Yo que soy amante de los diálogos de 'El secreto de sus ojos', de la ternura de 'El hijo de la novia' y el ingenio de 'Nueve Reinas' y nunca había dado una oportunidad a una de sus producciones seriadas...

Pues allí estaba, por una bendita casualidad frente al 1x01 de 'El Jardín de bronce' de la que no sabía absolutamente nada.

Lo mejor de la serie: la credibilidad de los personajes y los diálogos

La historia cuenta la desesperada búsqueda de un padre por encontrar a su hija desaparecida. Protagonista interpretado por un Joaquín Furriel que aquí en España se conoce demasiado poco.

Como yo soy muy de "parecidos razonables", rapidamente clasifiqué su mirada sensible en la del tipo "Gael García Bernal" y el resto del rostro semejante al del robusto Joe Manganiello.

Pues esa explosiva mezcla de Furriel da vida a Danubio: un hombre enamorado de una mujer depresiva y atormentada de la que solo la poca racionalidad del amor puede idealizarla como él lo hace.

Ambos son padres de una niña de 4 años que desaparece sin dejar rastro, a la que él buscará durante los 8 capítulos de la ficción. Una historia basada en la novela homónima de Gustavo Malajovich y que te mantiene en una tensión constante.

Por su puesto, la historia está maravillosamente hilada sin dejar ningún cabo suelto - algo que agradecemos en una época de locura por alargar situaciones de las que los guionistas no saben o no recuerdan cómo salir-.

Pero lo que llega a la excelencia en la serie es la construcción de los personajes y sus diálogos.

Una vez alguien me dijo que si 'El hijo de la novia' la hicieran en cualquier otro país perdería la mitad de su encanto, y es cierto, el acento y la capacidad de transmitir emociones de los argentinos es única.

En todo momento empatizas con él, con la reconcomida Lila, con la nota de humor que pone el Detective Doberti y hasta con la fría agente Blanco. Cualquiera de ellos podría existir a tu alrededor y actuar del mismo modo que lo hacen ellos.

Lo menos bueno: la duración de los capítulos

Cierto es que, como nos ocurre con la ficción española, los capítulos se hacen a veces demasiado largos, prolongando situaciones poco trascendentales para la historia.

Además, el giro final es tan impactante y la situación que se crea es tan - psicológicamente- asombrosa, que te deja un sabor de equivocada repartición de los episodios: ojalá acortar algunos para contar ese desenlace en dos partes.

Aún así, 'El Jardín de bronce' te atrapa en su propia red arácnida (y nunca mejor dicho) en esa búsqueda desesperada de un padre, al que querrás acompañar hasta el final del caso.

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