“Nos estamos encontrando con una generación con altos niveles de frustración” (la de los NiNi)

Y esta historia pretende darles esperanza

“Nos estamos encontrando con una generación con altos niveles de frustración” (la de los NiNi)

Isaac Rosa es un escritor sevillano que colabora con distintos medios de comunicación y que fue capaz de llamar la atención de los más jóvenes con su primera novela gráfica: Aquí vivió. Historia de un desahucio.

En su línea de seguir despertando conciencias ahora ha puesto la diana en los jóvenes y más concretamente en los NiNi, esos que no ven el futuro de otro color que no sea el negro.

“Pensamos en los jóvenes en general y en los problemas que tienen que ver con la educación, el trabajo, la precariedad”, asegura, “a partir de ahí usamos los mal llamados NiNi para, desde ellos, mirar lo que nos está pasando”.

En esta aventura le acompaña Mikko, un joven ilustrador que no se incluye en el grupo de estos jóvenes porque él si tiene trabajo pero que está rodeado de amigos que no tienen su misma suerte.

Tu futuro empieza aquí pretende decir a los jóvenes (y no tan jóvenes) que están pasando por esta situación que hay esperanza.

“Sal de la habitación, deja de ver tu problema como un fracaso personal y encuéntrate con otros que están como tú”. Ese es lo que Isaac Rosa le diría a los NiNis.

La novela nos cuenta la historia de Jorge, un joven que no encuentra su lugar pero sí la incomprensión de un padre y un hermano mayor.

Es su hermana pequeña la que tira de imaginación para sacarle de su habitación y motivarle para cambiar las cosas.

¿Quién debería leer esta novela gráfica?

Creo que puede interesar a los NiNis o a quien se sienta identificado con la situación del NiNi que no es el que ‘ni estudia, ni trabaja’ sino el que ‘ni puede estudiar, ni puede trabajar’ por los problemas del sistema educativo y el sistema laboral. Pero también a los hermanos mayores o padres de NiNis.

El término NiNi ¿sigue siendo despectivo?

NiNi, en origen, es un término despectivo y denigrante que se usaba para un tipo de joven que, en realidad, casi no existe.

Es el que responde al estereotipo del que está tirado todo el día en el sofá, en casa de los padres metido en su habitación jugando a los videojuegos, que deja los estudios… ese joven, es muy minoritario.

Pero el término lo hemos extendido a todos los jóvenes que ni estudian ni trabajan sin entrar en por qué no lo hacen.

Mikko: además, lo aplicamos a un joven concreto, de clase obrera, porque lo estigmatizamos de esa forma. Si su familia es de dinero se dice que es un ciudadano del mundo que se toma un año sabático y explora sus posibilidades.

El NiNi que lo coja en sus manos no va a encontrar mucha esperanza, ¿no? (Parece que la moraleja es que hagas lo que hagas no vas a conseguir más que hacer ruido)

El libro tiene un fondo y un final esperanzador. Aunque tenga un final agridulce, porque no acaba de conseguir todo lo que busca, lo que propone, que es salir de tu habitación y del encierro en ti mismo y encontrarte con otros que están como tú para ser capaces de encontrar una acción colectiva. Eso sí que es un mensaje esperanzador.

No es que tú solo tienes un problema, no es que te ha ido mal en la vida, no es que te equivocaste eligiendo estudios, no es que no hayas sido capaz de encontrar trabajo… es que sois muchos los que estáis así y el problema es de todos.

Lamentablemente, casi todos conocemos algún NiNi y creo que Jorge es un personaje tomado de una realidad muy cercana, ¿no?

Jorge está inspirado directamente en un caso real, el hermano de un buen amigo que se encontraba en esa situación de desánimo, de haber intentado encontrar trabajo y no haberlo conseguido o tenerlo pero en condiciones precarias.

A mí una de las cosas que más me impresionó, cuando me estaba documentando para el libro, es cómo ha aumentado el consumo de antidepresivos entre los jóvenes de veintitantos años.

Eso quiere decir que nos estamos encontrando con una generación que tiene unos niveles de frustración importantes.

Y cuando te encuentras con una persona en esa situación de desesperación, ¿qué le dices?

La solución es tomar conciencia de lo que está pasando. Lo que les pasa a muchas jóvenes es que se acaban sintiendo culpables y es muy evidente que tenemos un problema de fondo como sociedad.

Vuestra novela gráfica retrata muchas generaciones y muchos roles dentro de la familia. Por un lado tenemos a los padres conformistas y no adaptados a la nueva situación, ¿deberían sentirse culpables por el futuro de sus hijos?

Lo que nos interesaba al retratar las dos generaciones de padres e hijos es contar la ruptura generacional que se ha producido. El padre pertenece a un mundo que ya no existe en el que uno sabía que si estudiaba podía conseguir un trabajo, que si se esforzaba en el trabajo podía conseguir un mejor trabajo y una posición social que te permitía fundar una familia y crear un proyecto de vida en un futuro.

El hijo pertenece a un mundo en el que eso se ha roto. Muchos jóvenes comprueban que por mucho que estudien y acumulen títulos a lo mejor no van a encontrar un trabajo, o van a encontrar uno que no tiene nada que ver con lo que estudiaron y aunque se esfuercen en el trabajo no tienen la garantía de que lo van a conservar ni de que les va a permitir formar una familia o un proyecto de vida.

Son dos mundos diferentes que a veces no se entienden y no pueden hablar entre ellos porque responden a dos tiempos distintos.

Pero la ruptura generacional siempre ha existido.

Ahora es muy evidente por ese cambio cultura que se ha producido. Lo que antes funcionaba más o menos bien, esa línea de estudio, trabajo, esfuerzo, y llegarás a algo, hoy en día no es garantía de nada. El padre sigue transmitiendo esa cultura del esfuerzo y el hijo comprueba que eso ya no es garantía.

Pero entonces, ¿no avaláis la cultura del esfuerzo?

Yo sí recomendaría esforzarse pero no sólo para el trabajo. El trabajo no puede seguir siendo el centro de nuestra vida y no podemos dedicarle toda nuestra energía porque la recompensa que recibimos a cambio no merece la pena. Antes ese esfuerzo encontraba una contraprestación y hoy no.

Creo que hay que estudiar pero no para tener un mejor trabajo. Tenemos un sistema educativo que parece destinado sólo a crear trabajadores que luego no van a tener trabajo o lo van a tener pero en condiciones precarias.

Es un sistema educativo que sacrifica las enseñanzas artísticas y humanistas, que son más interesantes para formarte como persona, porque no te garantizan un futuro laboral, aunque lo otro tampoco.

Animo a estudiar, a formarse, pero no como trabajador sino como persona.

Luego están los tres hijos. El mayor que parece el malo de la película por haber estudiado y tener un trabajo.

A mí me da la sensación de que repite como un loro lo que ha aprendido de sus padres y no se da cuenta de que las cosas han cambiado. No es que sea malo sino que no ha abierto los ojos.

Tiene un pie en el mundo pasado y otro en el presente. Sigue creyendo que eso de estudiar y esforzarte da resultados pero a él todavía no le han llegado. Ha estudiado pero trabaja en otra cosa y sin una estabilidad que le asegure un futuro.

La pequeña que es la idealista, ¿está en ellos la clave de mejora?

Ella aporta una mirada que puede ser vista como de ingenuidad, la mirada adolescente del que todavía no se ha desanimado como su hermano mediano, ni tiene el cinismo de su hermano mayor.

Todavía tiene capacidad de indignarse y plantearse las cosas que otros ya no se plantean y tiene la imaginación para pensar que se pueden hacer las cosas de otra manera.

Esa mirada me interesa mucho porque estamos muy faltos de esa capacidad de indignarnos y de hacernos preguntas y de imaginar y hacer cosas.

La motivación, sin duda, es la base fundamental, ¿cuál crees que puede ser la de los jóvenes de hoy en día?

Mikko: En la novela se repite la idea de encontrar lo tuyo, lo que estás destinado a hacer o con lo que te sientes realizado o te gusta. Eso es una motivación, saber a qué te quieres dedicar y qué quieres ser de mayor aunque ya está obsoleto.

Yo estudié Bellas Artes (que a priori no tiene muchas salidas laborales) y he encontrado trabajo haciendo lo que me gusta. Me siento privilegiado.

Habláis de problemas como: la precariedad e inestabilidad laboral, la marginación social que provoca estar parado, la baja de autoestima, la necesidad de emigrar… pero eso es un mal generalizado y no sólo generacional, ¿no?

Todo lo que tenga que ver con el trabajo nos afecta a todos. Las estadísticas dicen que afecta más a los jóvenes pero es generalizado. El padre en la novela, que venía de ese mundo pasado que pertenecía a otro modelo de trabajo, se quedó fuera y pasó de una fábrica a trabajar de comercial con pérdida de sueldo y de condiciones.

Esa precariedad nos afecta a todos. El problema de España no es de empleo juvenil sino de precariedad.

Una protesta inocente acaba haciendo mucho ruido, ¿nos falta esa chispa?

Esa chispa puede surgir en cualquier momento. Es un poco lo que pasó con el 15-M. Un día antes nadie se imaginaba que al día siguiente iban a estar las plazas llenas. Era una manifestación más de las muchas que había y, de pronto, un grupo decide quedarse a dormir en la puerta del sol, la policía les echa y se suma más gente.

Ocurrió entonces y puede volver a ocurrir porque el malestar sigue estando ahí y seguimos indignados y estamos a la espera de la siguiente chispa.

Está claro, y el libro también lo refleja, que las redes sociales juegan un importante papel.

Las redes sirven cuando la gente ya se ha movilizado. Sirven para viralizar, difundir y organizar pero primero hay que sacar a la gente a la calle y para eso no sirven.

¿La ilustración hace más claro el mensaje?

Mikko: Lo hace más directo. Vengo del mundo de la ilustración en el que tengo que contar mucho con una imagen, sobre todo en las redes sociales en las que hay que captar la atención en un segundo. Con una imagen puedes conseguirlo y llega mejor.

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