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Si hablamos de Justin Timberlake y la Super Bowl es imposible que no te venga a la cabeza esa imagen en la que el cantante dejaba el pecho al descubierto de Janet Jackson hace ya 14 años.

Superar eso iba a estar complicado. Timberlake, sabiendo que esa cuestión planeaba sobre el ambiente, decidió hacerle un guiño. Salió al estadio con Rock your body, la canción que sonaba en aquella ocasión.

Cuando llegaba el momento de cantar eso de “puedes apostar a que voy a desnudarte antes de que acabe esta canción” paró de cantar y dijo “stop” para lanzar una de esas sonrisas pícaras que le caracterizan. Ahí estaba su guiño a su anterior Super Bowl.

Justin Timberlake, pletórico en la Super Bowl. / GettyImages

Pero no, en esta ocasión no hubo ningún momento censurable y, quizás por eso, no todos están contentos con su actuación que a muchos les dejó fríos. Le habían pedido decoro y lo hubo y tampoco hubo invitados sorpresa.

Eso sí, bailó, y mucho, y eso tampoco convenció a los que criticaron un exceso de programaciones para rellenar los vacíos de voz.

Pero lo que es indiscutible es que Timberlake se marcó un super espectáculo al nivel de una final deportiva seguida por millones de personas. La primera, por cierto, en la que ganaban los Eagles de Philadelphia (que deben seguir celebrándolo).

Pero volviendo a la música, hay que destacar que prescindió de promocionar su recién sacado disco y no cantó ninguno de sus nuevos singles aunque sí apostó por mantener el espíritu de búsqueda de raíces de su disco en el estilismo diseñado por Stella McCartney. Pero en cuanto al repertorio de su actuación se basó en sus éxitos y no faltaron temas como Sexy Back, My love, Cry me a river o Mirrors.

Se rodeó de bailarines, instrumentistas y mucha parafernalia de la que solo se desprendió cuando decidió rendirle un esperado homenaje a Prince. Es lo que tocaba si estaba en su ciudad natal.

No hubo holograma como algunos rumorearon. Prince ya había dejado claro que eso le parecía un horror. Sí hubo una gigantesca tela en la que se proyectó la imagen del de Minneapolis mientras Timberlake se sentaba al piano y cantaba I would die 4 U.

Justin Timberlake cantando a duo con Prince,' I would die 4 U' en la Super Bowl. / GettyImages

Aunque puede que ese no haya sido el momento más comentado. Como pasa en este tipo de eventos, lo anecdótico saca todo de quicio y, en esta ocasión, fue el selfie que el cantante se tomó con McKenna, un chaval de 13 años que tras hacer la foto, en lugar de seguir disfrutando de tener al cantante cantando a su lado, pasó de él para centrarse en su móvil.

Y como cierre, no podía ser otra, con Can’t stop the feeling puso a todo el mundo en pie dejando con ganas de más. De más sorpresas, de más invitados, de una posible reunión de N’Sync (ya actuó con ellos en su primer Super Bowl en 2001) o una aparición inesperada de Janet Jackson.

Y antes, P!nk cantando el himno con anécdota incluída


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